“La Universidad Bolivariana, es motor, es vanguardia, es caballo, es lanza, es bandera, de un nuevo modelo educativo de liberación. Ustedes son actores fundamentales de esa vanguardia, siéntanse orgullosos mujeres y hombres”

Fragmentos del discurso del Presidente Hugo Chávez, Caracas, 08/11/2003, en el marco de la inauguración de la sede UBV Zulia.
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jueves, 11 de junio de 2020

(LIBRO) Venezuela, vórtice de la guerra del siglo XXI

https://drive.google.com/file/d/19EjZG8JoANp1faNEE2IycLcYpserk_x7/view?usp=sharing
Clic en la imagen para descargar el libro en PDF

Descargado de http://lanzasyletras.com/product/venezuela-vortice-de-la-guerra-del-siglo-xxi/

“La riqueza de los textos hace de este libro una herramienta contra la desinformación global imperante para todos los que queremos acompañar a ese pueblo que, con sus aciertos y errores, quiso recuperar su soberanía, buscar la justicia social y ayudar a construir una integración regional diferente a la desintegración neoliberal“. [Del Prólogo]

domingo, 15 de diciembre de 2013

ACTUALIDAD DEL PERIODISMO MEXICANO



Conferencia de Rafael Ahumada[1] profesor de la UNAM

5 de junio de 2013
PFG Comunicación Social – UBV Sede Zulia


  

 Buenos día a todos, agradezco la presentación del compañero, fue muy generoso al presentarme ante ustedes, y también quiero agradecer de alguna forma a los que directa y también indirectamente han hecho posible que esta mañana yo esté aquí con ustedes, porque siempre para uno es importante tener estas oportunidades de compartir los saberes, los conocimientos que uno tiene, y nutrirse de los conocimientos y saberes que con los que compartimos tienen. La intención es poder hacer de esta mañana un intercambio de impresiones.

A mí me han invitado para que yo les dé una visión, un panorama lo más completo posible de cuál es la situación del periodismo en México en la actualidad. Obviamente, en unos cuantos minutos es difícil poder desarrollar un tema tan amplio como ese, pero hagamos el esfuerzo de darles a conocer desde mi perspectiva la percepción que yo tengo de cuál es la situación del periodismo en mi país. Trataré en ese sentido de presentar un esbozo y a partir de la percepción que yo tengo de lo que sucede en mi país y de cómo se llevan a cabo las relaciones de los periodistas y los medios de la sociedad abocarme a las inquietudes, a las dudas que ustedes tengan con respecto a lo que yo les comente.

Entiendo que siempre es importante para quienes se están formando tener algún referentes de qué es lo que está sucediendo en nuestras latitudes, en otros terrenos, en otros lugares. Mi intención será quizás, en ese aspecto, tratar de ser lo más preciso posible sobre cuál es la experiencia del periodismo en mi país. Y en razón de eso, que ustedes tengan los elementos para poder hacer el análisis de la comparación entre lo que sucede en mi país con lo que ustedes viven aquí. Venezuela es un país que no conozco, tengo apenas escaso un mes de estar por acá en sus tierras, y bueno, ustedes complementarán con lo que conocen sobre la vida aquí en Maracaibo.

Después de este preámbulo vamos a tratar de entrar en materia. La intención es esta, la idea que tengo es que platiquemos, charlemos, obviamente no soy la biblia, inclusive la idea de que yo les hable de mi país nace porque como vengo de México algunos colegas dijeron que les podía hablar del periodismo allá en mis tierras, pero lo que me trae aquí no es eso –por eso decía que les voy a dar el esbozo de la percepción que yo tengo sobre la situación del periodismo en mi país. Pero no es algo con lo que yo esté trabajando, por lo tanto tampoco espero que la expectativa vaya más allá de ser simplemente el testimonio de un mexicano; pero habrá otros mexicanos que quizás tengan percepciones distintas.

Por eso voy a ser lo más preciso, y lo que les comente tendrá ciertos fundamentos para que no sea sólo mi percepción sino que esté basado en situaciones concretas, en hechos que me permitan en determinados momentos hacer los juicios sobre el periodismo en México.

Es complejo, es difícil hablar de qué pasa en un país con respecto a algunas situaciones en particular porque hay muchas cosas, muchas situaciones que se van entrelazando para que una realidad se concrete. Y en ese sentido a veces el proceso cognitivo de un solo individuo es difícil, pues es difícil tener todos los amarres de todas las variables que intervienen para que un hecho se dé.

¿Cómo abordar esto de qué pasa en México con el periodismo, o cómo se está viviendo hoy? Hay una corriente metodológica, la fenomenología, que explica que para conocer una realidad primero hay que formar o construir una realidad utópica: cómo debiera ser lo que nosotros queremos conocer para ir a algunos de los hechos y entonces tener ese constructo que hicimos de manera ideal como referente y poder ver qué tan cerca o qué tan lejos estamos de cómo pensamos debieran ser las cosas. Yo retomo esta postura fenomenológica, ese principio, para poder hacer mi análisis, somero y breve sobre el periodismo en México.


Para poder entonces responder qué sucede con el periodismo en México habría qué responder a la pregunta, qué es el periodismo. Para qué sirve un periodista o cuál debe ser la labor de un periodista. Para que, en función de eso yo pueda después ver cómo se está haciendo el periodismo en México, bajo qué condiciones, cuáles son los aspectos preponderantes de ese quehacer y cuán cerca estamos de ese ideal o qué tan lejos.

En ese sentido, el periodismo lo defino como la actividad mediante la cual se informa a una sociedad sobre el acontecer político, social, económico y cultural de su entorno. ¿Para qué o con qué fin se le debe informar al ciudadano sobre su realidad social? El objetivo del periodismo es informar para dotar al individuo de elementos que le permitan conocer y analizar su realidad inmediata y en consecuencia formarse una opinión y orientar su comportamiento dentro de la sociedad.

Es decir, no es informar sólo por informar, sino que debe haber un objetivo, un propósito y ese propósito es hacer que el ciudadano se convierta en un agente que pueda analizar y reflexionar sobre su realidad y en consecuencia poder orientar su comportamiento con respecto al grupo social al que pertenece.

Desde esa perspectiva informar a la gente sobre lo que sucede orienta su comportamiento y le permite formarse una opinión. Y entonces, en razón de la opinión que tenga sobre lo que está sucediendo en su entorno va a tomar decisiones, va a actuar de alguna forma junto al grupo social, esa es la importancia de la información y del periodismo. Podemos decir entonces, que el periodismo crea conciencia, el nivel de información que un sujeto tiene sobre su realidad le hace estar consciente de qué está sucediendo, qué cosas están bien, y qué cosas no, qué hay que mejorar, qué hay que transformar, y a mi en lo particular: qué me toca hacer para que esa realidad que no favorece al conjunto social pueda cambiar. Digamos que ese sería de manera ideal lo que el periodismo debe aportar a la sociedad.

-Esto que acabo de decir lo solté así de manera muy tranquila, sencilla, simple, sin mayor problema. Y las cosas normalmente así son, es fácil decir las cosas, pero hacerlas implica ya dificultades. Entonces, entrar al terreno de la creación de conciencia, la formación de opinión, que favorezca la toma de conciencia del sujeto sobre su realidad y tratar de transformarla, es bastante complicado. Porque cuando hablamos de información  y de opinión, ello está relacionado directamente con el aspecto de «verdad», la veracidad de la información que se le da a conocer al individuo-.

Y cuando entramos a hablar de verdad en realidad entramos a un terreno sumamente movedizo, no hay firmeza. Dice por ahí la filosofía, que no hay verdades absolutas, que la verdad es relativa y que, en función de eso, no hay una sola verdad sino diferentes y distintas verdades. Entonces, cuando hablamos de verdad, es ¿la verdad de quién? Sobre un hecho puede haber diferentes opiniones, sobre una misma situación puede haber distintas visiones, distintas percepciones y esto hace complejo hablar de verdad, y también hablar de verdad está muy unido al concepto de realidad, porque todos decimos que hay que informar sobre la realidad de las cosas, pero resulta que también la realidad no es única, la realidad es múltiple; verdades y realidades son conceptos que la misma filosofía ha debatido y estudiado profundamente para tratar de dilucidar qué debemos entender por uno u otro concepto, y se entra a cuestiones como les decía yo más complejas, más difíciles.

La misma fenomenología a la que me referí al principio como una postura metodológica, filosófica, determina que la realidad no es única y que la realidad es una construcción mental que hacemos los sujetos. Ahora mismo, estamos en un mismo tiempo y un mismo lugar, en un mismo espacio que estamos compartiendo, y es real que yo estoy frente a ustedes, no es una alucinación, no estoy soñando, no me metí ningún sicotrópico y estoy acá en el viaje y suponiendo esto; esto en realidad está pasando pero cada quien está teniendo esta experiencia vivida de manera distinta; yo estoy asumiendo un papel de expositor, de invitado y en consecuencia tengo que actuar y comportarme de cierta forma, y asumir cierta actitud, y la de ustedes es muy diferente a la mía, ustedes me están viendo, algunos me estarán midiendo, «este tipo qué onda…, está soltando todo un rollo…, qué tan cierto pueden ser los juicios que me está dando… etc.» Entonces tenemos una perspectiva diferente de lo que estamos viviendo aquí, inclusive espacialmente yo tengo un ángulo de visión diferente al de ustedes, yo veo lo que ustedes no ven desde el lugar donde estoy, y ustedes están viendo cosas que yo no veo por la posición que tengo. Todo eso tiene que ver cuando reconstruimos las cosas que vivimos aquí, cada quien lo va a platicar de manera diferente y va a tener impresiones distintas. Yo lo estoy viviendo de una manera diferente y entonces la versión que tendré de lo que pasó aquí va a ser distinta a la que ustedes tengan. Es un simple ejemplo de cómo, a pesar de que estemos en un mismo lugar y tengamos una misma experiencia, la estamos obteniendo de manera diferente y distinta. Por lo tanto la realidad no es la misma para todos los que estamos aquí. Cada quien está construyendo esta realidad cognitivamente de manera distinta. 

 
Entonces, cuando nos enfrentamos a los hechos, no nos enfrentamos a hechos en bruto, interpretamos la realidad, y es por eso una construcción mental; los hechos a los que nos enfrentamos, las experiencias que vivimos las interpretamos. Y ¿cómo las interpretamos? Con nuestros referentes, hacemos una interpretación con nuestro modo de pensar, con nuestro esquema mental, con nuestras ideas, con nuestras creencias, nuestras fobias, con nuestras filias, y cada individuo piensa distinto y diferente a los demás. Como compartimos culturalmente situaciones similares pues tenemos formas de pensar similares, pero no iguales. Entonces, cuando a un periodista le dicen que tiene que ser objetivo y que tiene que dar a conocer los hechos tal cual sucedieron, ese «tal cual» es una interpretación.

Entonces, lo que nosotros informamos es la subjetividad con la que interpretamos estos hechos. Luego, esto de la objetividad también se vuelve un mito, porque la objetividad como tal es imposible. Somos sujetos, por lo tanto somos subjetivos, si fuésemos objetos entonces seríamos objetivos. Pero no es así, tenemos ideas, tenemos creencias, tenemos afinidades, en fin, esto está haciéndose cada vez más complejo y no tan simple como lo enunciaba.

Cuando entramos en ese terreno de la realidad, de la verdad, todo tiene sus matices. Y con eso es con lo que el periodista trabaja, y si a eso le agregamos que hay intereses de por medio, intereses políticos, económicos, en esto del fruto de la información, ¿qué es lo que le piden al periodista y al periodismo en general? Bueno, si no puede ser totalmente veraz, si la verdad como tal –como ya dijimos- es múltiple, entonces se le pide imparcialidad. Y esto de la imparcialidad tiene que ver con la neutralidad. A pesar de que yo tenga cierta afinidad o cierta cercanía con algún conjunto de ideas, a la hora de interpretar los hechos intentaré ser neutral. No sesgarme para un lado o para el otro. Y eso también se dice fácil pero precisamente por eso hablaba de la subjetividad, porque nuestra interpretación
siempre va a estar impregnada de las ideas y de las creencias que como sujetos tenemos.


¿Qué nos queda? Ser plurales. Buscar la pluralidad, es decir, en el ámbito de las ideas éstas son múltiples, diferentes, todos pensamos distintos, todos tenemos derecho a poder expresar nuestro punto de vista, dar nuestra opinión, expresar la forma en que pensamos. Respetar esa diversidad de pensamiento es ser plural, dar cabida a la pluralidad. De tal manera que le demos voz a los diferentes actores que intervienen en un mismo hecho, así estaremos contribuyendo a esa diversidad, a dar cabida a la diversidad de pensamiento, de ideas y en ese sentido dejaremos que sea el lector, el escucha, el televidente, etc., el que con la información que le estamos proporcionando pueda normar su criterio, normar una opinión y en consecuencia tomar una actitud, una conducta o un comportamiento de una manera o de otra.


Eso sería a grandes rasgos lo que esperaríamos del periodismo, desde esa perspectiva lo que buscamos es crear una opinión pública que favorezca el bien común, buscamos informar a la gente para que en conjunto la sociedad tome conciencia de una determinada situación y se busque la transformación. Pero esa transformación no es buscando el bien particular o personal sino el bien común.

Desde esa perspectiva para algunos el periodismo puede servir de vigía, como vigilante de los que están encargados de llevar a cabo el gobierno de nuestras sociedades, la administración de los bienes que son de la comunidad. A quienes damos la potestad para que manejen los bienes que son de todos, tenemos pues que vigilar que lo hagan bien, así como el marido que le da el gasto a la mujer vigila que no haya desvíos (risas), que compre lo que debía comprar que haya víveres, que esté lo que se necesita, etc. Se trata de ver de alguna manera cómo están las cuentas públicas, si no se están enriqueciendo ilícitamente, si no están haciendo negocios personales sino favoreciendo con el gasto público a las necesidades de la sociedad.

Acuérdense que en los países latinoamericanos estamos construyendo nuestras democracias. Vivimos democracias que están en proceso de perfeccionamiento. En México, nuestra democracia la estamos construyendo, todavía es una democracia incipiente, de modo que el periodismo contribuye de alguna manera a esa construcción de la democracia, y en democracia entonces tiene que haber una rendición de cuentas claras acerca de las administración pública, acerca de los bienes que nos pertenecen a todos, entonces los medios de comunicación se convierten en ese sentido, en vigilantes de eso porque pueden señalar, pueden denunciar, pueden demandar lo que no se está haciendo bien y obligar a los gobernadores, a las autoridades a reorientar sus políticas, a rehacer lo que no se está haciendo bien; etc.

Ejemplos hay muchos. En EEUU se vivió el derrocamiento de un presidente, el presidente Nixon, cuando un grupo de periodistas de un diario dio a conocer desvío que se estaba haciendo para la compra de armamentos… el famoso Watergate[2] (17 de junio de 1972). Los que son muy jóvenes no se acuerdan de eso, pero los que estamos un poco más allá que de acá, tenemos muy presente esa situación. Por eso es que a los medios en ocasiones se les llama el Cuarto Poder, en particular a la prensa. Está el poder ejecutivo, el poder legislativo, el poder judicial y este Cuatro Poder, el de los medios de comunicación. Porque igual que pueden levantar e impulsar ciertos liderazgos políticos también los pueden hacer caer. Por eso hablaba de que en los flujos de información tiene que haber o hay intereses de tipo político o económico, a eso me refería, a la fuerza que en ocasiones puede tener la información como tal.

En México hay también experiencias al respecto. En México un gobernador tuvo que renunciar a su gubernatura[3] porque hubo un hecho en el estado de Guerrero, un grupo de campesinos que se dirigía a un mitin, a una manifestación de un partido de izquierda, un partido político, fueron emboscados por un grupo armado que prácticamente liquidó a la mayoría. Era un camión de carga que iba lleno de campesinos, treinta o cincuenta campesinos, llega este grupo armado, ametralla y prácticamente mata a casi todos, y entonces decían que había sido un problema de venganza de un pueblo con otro, sobre la propiedad de algunas tierras, etc., y de repente a la televisión se le filtra un video en donde se ve que quiénes hacen esta masacre son policías estatales, y obviamente ese grupo policíaco tuvo que recibir órdenes pues pertenece al estado, etc., etc., entonces el que encabeza todo eso es el gobernador y ante esa evidencia no quedó otra que dimitir a su puesto, fue enjuiciado por esa situación. Y fue porque precisamente se dio a conocer a través de los medios, en un espacio noticioso[4]. A eso me refiero cuando hablo de que el periodismo en un determinado momento, una de sus funciones entre otras, es la de servir como vigía.

Ante esta situación de qué es el periodismo, para qué sirve el periodista, cuál es la función que debe cumplir, puedo hacer un análisis de lo que sucede en mi país y un análisis crítico y establecer bajo qué condiciones se hace periodismo en México. Pasamos entonces a la segunda etapa de mi plática. Para hacer este análisis voy a retomar una declaración que hizo una colega mía en México, Fátima Fernández Christlieb[5]. Ella hizo un estudio sobre los medios de comunicación y allí concluye que en la prensa escrita de México se puede hablar de todo, en la radiodifusión, en el medio radiofónico se puede hablar casi de todo, y en la televisión mexicana no se puede hablar de nada o bien, no se dice nada.

Para algunos el problema de los medios no está en lo que dicen sino en lo que no dicen, en lo que dejan de decir, porque cuando las cosas se ocultan no se saben, no son del dominio público y entonces no hay nada que se pueda hacer para revertir, para que se enmiende algo que está mal. Por ejemplo, en México, cuando asumió la presidencia el presidente, ahora ex presidente, Vicente Fox, a las pocas semanas empezó a circular por las redes sociales el presupuesto que se estaba erogando para los gastos de la Casa Presidencial, y en ese presupuesto estaban cotizadas las toallas de baño en 150 mil pesos, esto quiere decir aproximadamente algo así como 20 mil $. ¿Cómo una toalla por muy fina que sea va a costar eso? Evidentemente que ahí se estaba haciendo un mal uso del gasto público, y bueno debo reconocer también que en mi país desgraciadamente no es muy honroso el que ocupemos los primeros lugares en corrupción. Se ha hecho la corrupción parte de la cultura y eso se ha convertido en uno de los principales problemas por los cuales no podamos avanzar y tener el desarrollo que quisiéramos. Pero ese es un ejemplo de cómo la corrupción se empieza a dar. Y bien, si no es dada a conocer esta situación entonces, los que la están haciendo siguen impunes, cuando se dan cuenta que esto ya es del dominio público tienen que explicar, tienen que dar cuentas, si no tienen explicaciones, si no hay razón, tienen que dejar sus puestos, en fin, son enjuiciados, etc., y entonces de una u otra manera esto tiene que corregirse.

Obviamente, los principales noticiaros de televisión nunca dijeron nada sobre esto, esto se supo porque trascendió en los medios digitales, a través de las tecnologías de la información y la comunicación, y por eso aquello de que en la prensa se puede hablar de todo, en la radio casi de todo y en la televisión, de nada. ¿Por qué es esto? Porque en México la prensa escrita es diversa y plural, es diversa porque lo mismo encontramos diarios de derecha, diarios de derecha que están montados digamos en el centro y diarios que tienen una tendencia hacia la izquierda, de tal manera que cuando compramos un periódico ya sabemos cuál es su tendencia. Hay un periodismo militante y cuando hablamos de la verdad y esas cosas, claro que se vale, se vale tener una postura, asumirla y decirla, yo voy por aquí o por aquí, pero decirlo abiertamente, porque no se puede andar por la vida nadando hacia donde nos lleve la corriente, sino que hay que asumir una postura y en función de esto es válido, y en ese sentido en la prensa escrita hay diarios y periodistas que deliberadamente hacemos periodismo que defiende posturas de izquierda y es esa nuestra ideología y por ahí transitamos. Lo mismo hay periódicos que dicen no, nosotros somos de derecha, somos pro-empresariales, por ahí vamos y defendemos las posturas…

Pero a pesar de que los periódicos tienen sus tendencias, en las secciones de opinión se busca que haya equilibrios, y entonces hay plumas que escriben desde la derecha o desde la izquierda, desde la derecha desde un periódico de izquierda; en esas páginas podemos ver cómo se dan argumentos, razonamientos defendiendo o atacando ciertas posturas, pero eso es lo enriquecedor y lo importante. Yo como lector puedo leer una columna u otra y entonces tengo las dos versiones sobre una misma situación y en función de esto elijo quién me convenció más, quién me parece que dio argumentos más contundentes, en fin, eso me permite ir desarrollando una opinión y tener una manera de pensar y de analizar y ver las cosas.

Por eso se dice que en los diarios se puede hablar de todo, en ese sentido inclusive los diarios que han recibido muchas veces ataques, embates fuertes de algunos gobiernos, se mantienen y sostienen. Eso es lo importante, ir avanzando en estas democracias incipientes, en ese terreno del respeto a las ideas. No es posible que en pleno siglo XXI, cuando ya conquistamos el espacio, cuando ya podemos hacer clonaciones, descifrar el genoma humano, es decir hay una serie de avances en el terreno de las ciencias y la tecnología, todavía pueda haber gente perseguida por su forma de pensar, por sus ideas; como que ahí choca esta situación. Entonces tenemos que ir avanzando como sociedades en ese sentido.

La desilusión viene porque en México se lee poco. En los medios impresos hay una gran diversidad, hay pluralidad pero desgraciadamente la influencia que tienen en la nación es poca porque se lee poco. Periódicos de nivel nacional en México tienen tirajes de 350 a 400 mil ejemplares diarios, para una población de 120 millones es muy poco en realidad. Cuando un programa en horario Triple A tiene audiencias de 30, 40, 50 millones esos 350 mil ejemplares prácticamente se pierden. Hay revistas, semanarios, que suelen hacer análisis muy fuertes, muy críticos, pero que igual tienen tirajes de 100 o 200 mil. Una revista del mundo del espectáculo en TV y telenovelas tiene un tiraje de 1 millón de revistas; eso es lo que más se lee y digamos que así somos, en esa etapa estamos. Muy distinto sería si los niveles de lectura fueron mejores, pero bueno de cualquier manera allí está y si no se lee mucho entonces los que leen son sectores que tienen también cierta influencia en el conjunto social, las clases medias altas, los sectores académicos de las universidades, que es donde está la gente pensante, bueno los que leen, lo que revisan los diarios, y entonces el resto de la población, no.
                            

En la radio, se puede hablar casi de todo, hay una gran variedad pero comienza a darse el fenómeno de la concentración, los medios de comunicación concentrados en muy pocos. La radio en México está copada por seis familias, tenemos un dial radiofónico de cerca de mil 200 estaciones de radio, pero esa cantidad está concentrada en seis familias, entonces aunque el número sea bastante, quienes deciden qué se dice, cómo se dice, de qué debemos estar enterados los ciudadanos son seis familias, y obviamente familias pudientes, familias con capital, con poder económico, para poder concentrar y poder apropiarse de las estaciones de radio. Son grupos, un grupo radiofónico que tiene 100 o 200 estaciones de radio a lo largo y ancho del país, y que tienen mucho dinero.

Tenemos las radios culturales, radios que operan en algunas universidades, en algunos centros educativos, que tienen su propia frecuencia y pues, trasmiten. Y tenemos radios estatales, que operan desde el Estado. Eso ofrece la posibilidad de que haya cierta diversidad, y espacios radiofónicos donde se le da cabida a voces disidentes, altisonantes, como pueden ser algunas voces en ocasiones. Y después pasamos a la televisión y le decía que en la TV prácticamente no se puede hablar de nada, porque la televisión en México está copada… si la radio por seis familias, la televisión por dos. La familia Azcárraga Jean, que es el presidente del grupo Televisa[6] y Ricardo Salinas Pliego, que es el presidente, el dueño de TV Azteca[7].

En México en la televisión tenemos un duo-polio, son dos los grupos que copan casi el 100 % de la imagen o la televisión. Pero además TELEVISA que es el grupo de televisión que tiene más años, que surgió a mediados del siglo pasado por lo que está ahorita festejando 60 años, aparte de ser el grupo que tiene el mayor número de canales de televisión también tiene estaciones de radio, periódicos, revistas, productoras de cine, entonces las principales emisoras de cable y satélite son filiales de Televisa, Sky, Cablevisión, en fin, prácticamente es un pulpo, tiene muchos brazos, y se ha ido extendiendo en el mundo mediático y en el mundo del espectáculo en general y la farándula. Su fuerza y su poder trasciende ya las fronteras del país y tiene canales de televisión en España, es el principal exportador de telenovelas, ustedes habrán visto algunas, conocerán algunos protagonistas precisamente por esa amplia difusión que tiene, un ejemplo de cómo exporta contenidos es el Chavo del 8, El Chapulín Colorado, muy conocidos, cuando uno sale fuera de su país y le preguntan de dónde viene, de México dice uno, responden ah El Chapulín Colorado, no contaban con mi astucia, síganme los buenos, y cosas así (risas), todo eso es gracias a Televisa.
También hay otras cosas importantes, pero de eso no nos sentimos muy orgullosos algunos, muchos sí se sienten orgullosos pero algunos no sentimos que sea lo mejor porque no se está dando a conocer la verdad, lo mejor que hay en México.
Entonces, si dos familias tienen el dominio de la televisión son muy pocas las personas que deciden qué es lo que deben conocer, ver, saber, el resto de la población. Son unos pocos los que deciden la información que ha de recibir la inmensa mayoría, porque como les comentaba a ustedes en México se lee poco, y entonces la televisión aún con el surgimiento de las tecnologías de la información y la comunicación, internet, las redes sociales, todas estas cosas que están en boga ahora, la televisión sigue ocupando un papel preponderante dentro de los medios de comunicación, la televisión ocupa un papel hegemónico con respecto a los demás.


El nivel de penetración y la cobertura que tiene la televisión es inmensa, es muy fuerte. Alguna vez alguien me pregunta, pero bueno se habla de la industria de la televisión y cuando hablamos de industria hablamos de instancias donde se producen cosas para vender, la industria del calzado vende zapatos, la del vestido ropas, etc., entonces la industria de la televisión ¿qué vende? Si nosotros podemos tener nuestros aparatos, nuestras antenitas y, si nos contratamos el servicio de paga, pues tenemos la televisión y las señales. Entonces decíamos que la televisión lo que vende es precisamente eso: espectadores, la televisión se encarga de tener el mayor número de audiencia. Eso es lo que vende, le vende a las agencias publicitarias televidentes, mientras más gente esté viendo un programa mejor se cotiza para que las grandes empresas se anuncien en ese espacio. 
 
Entonces la Coca-Cola decide anunciarse en la trasmisión de determinado programa porque mi anuncio lo verán 50, 60 o más millones de personas, y no sólo de mexicanos sino que me van a ver también en Panamá, en Costa Rica, en España, en otros muchos lugares. Y entonces es eso lo que la televisión ofrece y vende, lo que produce es televidentes, la televisión produce audiencia y esa audiencia es la que vende, por eso a los niños los comienzan a acostumbrar, a formar como televidentes para que se vuelvan asiduos a un determinado género, a un determinado tipo de programa, para que siempre los estén buscando. Hace poco platicaba con un colega acerca de cómo el futbol tiene un poder económico muy fuerte, ahí se hablan de cantidades exorbitantes por los derechos de trasmisión, por las audiencias que un partido puede tener a nivel mundial, entonces en los mundiales que organiza la FIFA y en el especial en las finales es cuando se ha tenido el mayor número de personas sintonizando una emisión televisiva, y eso se convierte en mucho dinero porque ahí se anuncian las principales marcas: Adidas, Nike, Coca-Cola, etc., entonces ese es el gran negocio, porque esa audiencia le interesa a los anunciantes porque son consumidores potenciales, entonces la televisión promueve y lleva a cabo ese proceso de convertirnos en consumistas, algunos ya son compradores compulsivos, buscamos obsesivamente una marca, en fin.
Eso es lo que la televisión entre otras cosas vende. Entonces, para la televisión no está entre sus principales objetivos o propósitos informar a la población, busca captar la atención. Y ¿cómo capta la atención? Pues, con el entretenimiento, con lo que le puede resultar a la gente espectacular, lo que puede hacer para que sea atrapado y estar ahí para que esté pendiente de una emisión particular, y entonces el rating se vuelve un parámetro, entre más altos niveles de rating es que hay más gente viendo ese programa, cuando el programa tiene bajos niveles de rating lo sacan del aire porque no es rentable, entonces se necesitan ciertos mínimos de audiencia para que permanezca en el aire. Esas son las prioridades de la televisión, y pedirle a la televisión que informe de manera veraz, plural, diversa, no le interesa a la televisión porque eso no le da a la televisión audiencia.
Y eso también ha hecho que la televisión, al tener la atención de amplios sectores de la población, se vuelva atractiva para los políticos. Estos todavía piensan en mi país que presencia en la televisión es igual a votos. Entonces ellos buscan afanosamente tener espacios en la televisión, y la televisión le ofrece sus espacios al político pero a cambio de la concesión, del respeto a que yo me expanda como negocio, hasta el punto que el político se ha convertido en un producto de la televisión y lo que tiene realmente la fuerza y el poder son los medios en general, pero en particular la televisión.
En México se ha posicionado una sola familia con la industria televisiva más grande y más importante, algunos se atreven a decir que ya no es solamente de México sino que es una de las empresas más grandes de Latinoamérica, o por lo menos del mundo de habla hispana, entonces ese es el tamaño de Televisa, su fuerza. En ocasiones, los políticos o la sociedad no establecen los asuntos que deben ser analizados y debatidos socialmente, es la televisión la que manda.
Es decir, si la televisión no nos dice cómo pensar… Pues muchos estudios afirman que la televisión tiene gran penetración y todo lo que quieran, pero –aseguran-, la población tiene la capacidad de raciocinio y lo que ve y escucha de la televisión lo puede creer o no, puede estar de acuerdo o puede aceptar o rechazar, entonces está ese proceso de resistencia y uno dice, sí podemos creer que aún los sujetos tenemos esa capacidad de razonamiento que nos permite ante los contenidos de los medios decidir con qué y con qué no estamos de acuerdo.
Pero, lo que sí es contundente es lo siguiente: los medios nos dicen en qué debemos pensar; no cómo, pero sí en qué. Porque son los que establecen la agenda, son los que dan a conocer los temas.
Lo que la televisión da a conocer se vuelve del dominio público, lo que dice un personaje de la televisión al siguiente día todo el mundo lo sabe, entonces lo que los principales noticiarios de televisión en México dan a conocer es sobre lo que se discute, sobre lo que se habla. Por eso decía yo, muy al principio de la plática, que el problema con los medios muchas veces no está en lo que dicen sino en lo que no dicen, en lo que ocultan, y entonces entre la TV y los políticos se ha dado una complicidad, yo te beneficio, yo establezco una norma, una regulación jurídica laxa, que no te afecte, que puedas seguir expandiéndote, creciendo, pero me das espacios, das a conocer lo que yo quiero que se conozca.
En México se dice que hacemos un periodismo de «declaracionitis», es decir solamente se reproduce lo que dijo tal o cual secretario de estado, o lo que dijo el Presidente, o el director de un centro, no hay mucho periodismo de investigación. Cuando se investiga se busca, se hurga qué se está haciendo y cómo, y se dan a conocer resultados de trabajos de investigación, es cuando se descubren cosas, pero cuando sólo estamos repitiendo lo que dijo el secretario de economía, que la economía va bien, que estamos recuperando el poder adquisitivo, entonces no estamos comprometiendo en nada a que este señor nos de cuentas sobre algún problema que la población esté viviendo, entonces algunos periodistas no salen como dice por ahí de sus «zonas de confort», voy a la conferencia de prensa, me dan un boletín, lo reproduzco y eso es lo que doy a conocer.
En México se le dice chayote[8] al dinero que le da una secretaría de estado al reportero que cubre esa fuente. ¿Para qué le dan esa lanita? Pues para que reproduzca lo que le están dando como noticia.
 
Entonces, ahí hay ciertos vicios, ciertas situaciones que no favorecen todo lo que decía al principio, de que el periodismo debe ser vigía, de que debemos darle cabida a la pluralidad, a la diversidad, etc., etc., con estas condiciones el periodismo encuentra un panorama difícil, muchas veces el reclamo es que, bueno, a mi la escuela me está formando, me está profesionalizando para ejercer una actividad que cuando salgo resulta que no puedo decir lo que quiero decir porque me enfrento a una política editorial que, si no respeto, pues me dan las gracias. Porque los dueños medios de los medios establecen sus líneas, sus políticas editoriales, con el financiamiento de los medios se cumple aquello de que «quien paga, manda», entonces si un laboratorio farmacéutico está anunciándose en un periódico, en una revista, en una radio o en la misma televisión, si hay una información que comprometa o no hable bien de ese laboratorio, éste habla inmediatamente con el dueño y dice, oye, yo estoy pagando ahí y ahora resulta que me están golpeando.
En México hay una anécdota de un presidente que tuvimos, José López Portillo, que hizo una declaración pública porque retiró la publicidad que pagaba su gobierno a unos diarios y muchas veces la publicidad que los gobiernos pagan a los medios les representa su sustento, de tal manera que cuando el Estado les retira la publicidad casi-casi los condena a la bancarrota, entonces este presidente se excusó de la siguiente forma, dijo: «Es que yo no pago para que me peguen». Si tengo publicidad pagada y ese periódico está hablando mal de mí y de mi gobierno, ya no le pago; y en general a ese tipo de cosas se enfrenta el que tiene un medio o los que trabajan en algún medio.
Esto hace que en ocasiones haya altos niveles de frustración, pero hay formas y salidas, esto del periodismo como cualquier otra actividad pues también tiene mucho que ver con aspectos éticos, la deontología debe estar muy precisa. Uno de los valores precisamente del periodismo es la imparcialidad, la pluralidad, la diversidad, tratar de democratizar los medios, de que el mayor número de gente tenga acceso. Por eso las nuevas tecnologías para algunos analistas de los medios y las comunicación las ven como esperanzadoras, porque son medios democráticos ya de nacimiento, porque se puede tener acceso directo a estas… claro, quién tenga para adquirir las herramientas de esta tecnología de la información y la comunicación, quien tenga la conectividad y demás, pues ya tendría libre acceso para difundir, para emitir contenidos. Ya no solamente para consumir sino también para producir, y bueno en ese sentido se dice que estas nuevas tecnologías pues ya son democráticas, no como en el caso de la prensa, la radio, la televisión, el cine, que tienen una verticalidad y que, como decíamos, los que tienen acceso a estos medios son los que estructuran y establecen los contenidos que han de ser difundidos, para que sean consumidos por una gran masa. Por eso la era de la comunicación masiva, entre más gente reciba ese mensaje, para el medio es mejor. Sólo que nada más va en una sola dirección.
Bueno, para ya no cansarlos ni agobiarlos con tanta perorata, este es mi análisis, la percepción que tengo de cómo se está llevando el periodismo en México, en mi país, y si en ese sentido hay algunas inquietudes o quieren que precise algunos puntos o aspectos, pues con mucho gusto estoy aquí para tratar de resolver sus preguntas.
Por su atención, muchas gracias.

Grabación, transcripción e investigación: José Javier León.
Fotos: José Javier León y Miguel Fuenmayor


[1] Rafael Ahumada Barajas (México, 1956) Dr. Ciencias políticas y sociales con orientación en Ciencias de la Comunicación, por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Profesor investigador en la FES Aragón UNAM. http://rahumada.blogspot.com/2010/09/datos-personales-nombre-rafael-ahumada.html

[2] Para una reseña del caso podemos ir a «El escándalo Watergate», en Ecured.cu http://www.ecured.cu/index.php/Esc%C3%A1ndalo_de_Watergate
[3] Interesante reflexión sobre esta palabra, gubernatura, al parecer sólo de uso periodístico en México: http://gramatikus.wordpress.com/2010/03/06/%C2%BFse-dice-gubernatura-o-gobernatura/
[4] Se refiere a la Masacre de Aguas Blancas del 28 de junio de 1995. Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Aguas_Blancas
[6] Ver: «Azcárraga, el poder más allá de sus empresas», en: http://elpueblopuedesalvaralpueblo.blogspot.com/p/azcarraga-el-poder-mas-alla-de-sus.html
[8] Ver artículo interesante sobre el tema: http://revistareplicante.com/la-amistad-en-la-nomina/

domingo, 20 de octubre de 2013

Intervención en la ONU sobre Siria

Por
BAHAR KIMYONGUR
119719-944-550
Intervención de Bahar Kimyongur, autor del libro Syriana, la conquista continua, durante la Conferencia sobre Siria– organizada por el Instituto Internacional por la Paz, la Justicia y los Derechos Humanos (IIPJHR) – al margen de la 22 sesión del Consejo de los derechos humanos de la ONU. “Aquellos que pretenden apoyar al pueblo sirio le harán un favor muy grande el día en que se resuelvan a describir con imparcialidad el sufrimiento de todas sus componentes.”
Señoras y Señores,
En el momento en que celebramos con rabia, impotencia y duelo el segundo aniversario de la guerra en Siria, una enésima mirada retrospectiva sobre la cobertura mediática no está de más para entender el extremismo de los beligerantes que ha conducido a la descomposición de la situación que conocemos hoy.
Hay que constatar que en los países alineados con la política extranjera estadounidense, en especial Francia, Bélgica, los Países Bajos e Inglaterra, sólo un puñado de periodistas ha intentado comprender la complejidad de la situación siria, nadando a contracorriente en un ambiente hostil, dominado como lo está, por batallones de intelectuales sentimental y políticamente adictos a la causa rebelde.
Desde el comienzo de la crisis siria, los observadores independientes han pescado numerosos casos de manipulación mediática que algunos profesionales de la información vehicularon a veces de manera involuntaria.
Creyendo servir a la disidencia siria y someterse así a los valores humanistas de los que se jactan ser guardianes, los periodistas serios se han convertido en en ministros de una propaganda tan torpe como nociva.
Los análisis minuciosos y la moderación que se esperaba de ellos cedieron el lugar unas veces a efectos de anuncio y otros comunicados triunfalistas cantando los éxitos militares de la rebelión, y otras veces a panfletos incendiarios que, mediante una demagogia de superlativos excesivos, vilipendian las prácticas represivas reales o fabricadas de los servicios de seguridad sirios.
Por ingenuidad o convicción, por cobardía o pereza, los periodistas se han mofado de los principios elementales de su profesión como son: la investigación de terreno, la verificación de las fuentes o el cotejo de la información.
Protestaron por la censura al mismo tiempo que la aplicaban hacia las voces criticando la doxa occidental sobre Siria.
Algunos de entre ellos no tuvieron miedo de caer en la caricatura o en la calumnia para desacreditar las voces disidentes que ofrecían una visión independiente de la situación en ese país.
Los rumores propagados en las redes sociales, como la pretendida huida al extranjero del presidente sirio, su pretendido tren de vida fastuoso, su pretendido plan de repliegue en un territorio alauí imaginario o aún su pretendida retirada en un portaaviones ruso, fueron complacientemente difundidos por seriecísimas agencias de prensa.
El entusiasmo mediático planetario fabricado a partir de salvas de hoax anti régimen tuvo por principal efecto el de radicalizar las fuerzas lealistas y de ridiculizar a los partidarios de una democratización sincera de su país.
Haciendo eso, los principales medios occidentales no manifestaron el mismo entusiasmo cuando se trataba de hablar de ciudadanos progubernamentales desmembrados, ametrallados o despedazados por las bombas de los rebeldes y de sus aliados takfiristas.
Las decapitaciones rituales organizadas por éstos no suscitaron la misma indignación que las exacciones cometidas por el ejército gubernamental. Ni las llamadas al genocidio de los alauís y de las otras minorías « impías » lanzadas desde el comienzo de la crisis siria en algunas mezquitas del país y mediante cadenas satélite del Golfo en horarios de gran audiencia.
No es sino un año y medio después de las primeras manifestaciones cuando la prensa occidental ha descubierto a los tele coranistas del odio, como el sirio exiliado en Arabia Saudí Adnane Arour, quien se jacta sin embargo de tener millones de adeptos en Siria y en el mundo.
No hay peor sordo que el que no quiere oír, dice un viejo adagio.
En lo que concierne a los atentados terroristas dirigidos contra civiles, numerosos periodistas han caído en las teorías del complot mas grotescas, acusando al bando lealista de matar deliberadamente a sus propios hijos para desacreditar a la oposición.
Respecto a los activistas por la paz y la soberanía de los pueblos que, en Bruselas, Paris o Londres, predican desesperadamente en el desierto, se han visto prohibir simbólicamente toda expresión de empatía hacia los civiles inocentes, que tenían la mala suerte de morir bajo la bandera equivocada.
Cuando un equipo de la cadena Al Ikhbariya, la de la famosa periodista Yara Saleh, fue tomado como rehén por el Ejército sirio libre (ASL) durante el verano de 2012, los grupos de prensa occidentales jugaron a los tres monos.
Ninguno de los medios dominantes, sin embargo tan proclives a defender la libertad de la información, evocó el final trágico de Hatem Abou Yahya, el asistente de cámara del equipo ejecutado por sus secuestradores.
La liberación de los otros tres miembros del equipo por el ejército gubernamental sirio no suscitó mayor entusiasmo entre nuestros fabricantes de opinión.
Quienquiera que desee conocer la amplitud del apagón mediático que afectó al equipo de Al Ikhbariya no tiene más que teclear el nombre de uno de sus desgraciados periodistas en un motor de búsqueda. No se encuentra casi ninguna huella de su secuestro.
Los horrores de la guerra fueron imputados sistemáticamente al régimen sirio, incluso aquellos que la rebelión reivindicó orgullosamente.
Durante dos años, algunos pretendidos expertos de Siria pregonan el « final inminente » del régimen, basándose entre otras en las afirmaciones del Observatorio sirio de los derechos humanos (OSDH).
Según dicen, el régimen estaba « cada vez más aislado ». Estaba « acorralado, rodeado por todas partes ». El presidente sólo contaba con « algunos fieles corrompidos surgidos de su comunidad ».
Pareciera incluso que toda la población estaba movilizada contra la dictadura de una « secta », un « clan », una « familia », una « mafia ». Los días, o las horas del presidente estaban contados.
En diciembre de 2001 el ministro de asuntos exteriores israelí Ehud Barak no daba más que algunas semanas o meses antes de la caída de Assad. (Le Monde, 6 diciembre 2011).
El antiguo diplomático francés Wladimir Glasman alias Ignace Leverrier, quien anima el blog de propaganda « Un œil sur la Syrie » alojado en Le Monde creyó necesario crear un hilo de información con una « crónica de la fragmentación del régimen ». Pero su torrente de noticias triunfalistas se agoto rápidamente.
En agosto 2012, Gerhard Schindler, el jefe de los servicios secretos alemán BND, va más allá que sus homólogos israelíes. Se une al club de los profetas y oráculos declarando que (no ya los meses o semanas sino) los días del régimen del presidente Assad estaban contados (RFI, 20 août 2012). Esta brillante predicción que data ya de más de seis meses viene a ser lo mismo que afirmar que todos los seres vivos morirán con certeza algún día.
El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan prometía por su parte celebrar la victoria de los rebeldes yendo muy próximamente a rezar a la mezquita de los Omeyades en Siria. (Hürriyet, 5 septembre 2012).
Desde entonces, mucha agua, sangre y lágrimas han corrido bajo los puentes que atraviesan el Orontes.
Las amenazas de intervención armada, el chantaje, los arrebatos de chulería, las estrategias subversivas que van desde las operaciones « false flags » hasta la puesta a disposición de un sobre de 300 millones de dólares por las petromonarquias árabes para alentar a las defecciones en el seno del gobierno sirio y del ejército, no han acabado con la combatividad del régimen (Le Figaro, 3 abril 2012; Russia Today, 11 août 2012).
¿No resulta sorprendente que sólo una ínfima minoría de altos funcionarios de un Estado, sin embargo tachado de venal y corrupto, haya cedido a los cantos de sirena mancillados del Golfo y sucumbido a la tentación pecuniaria incitada por monarcas tan barrigones como sus barriles de petróleo?
Ninguno de entre esos señores de la gran prensa, pretendidamente bien informados, juzgó oportuno asociar la flema del presidente sirio al apoyo popular, en efecto difícilmente cuantificable, pero bien visible y real, del cual disfruta y en el que deposita su confianza en el futuro.
En lugar de analizar la realidad tal cual es, los francotiradores de nuestros medios de masas, atónitos por la actitud zen del presidente sirio se consagraron a bosquejar el retrato psicológico de un « asesino a sangre fría ».
Con una mala fe cuyo secreto solo ellos detentan, no vieron sino factores externos y militares en su mantenimiento en el poder: la mano invisible de Hugo Chávez, el armamento ruso e iraní, el apoyo logístico del Hezbollah, el terror de los moukhabarats y de los chebbihas, la potencia de su aviación...En cuanto al pueblo, era según ellos, unánimemente adicto al derrocamiento del régimen.
Sólo unos raros periodistas honestos intentaron comprender cómo una dictadura podía concentrar cientos de miles de simpatizantes en la calle sin peculio ni bayoneta.
A las alegaciones que describían un ejército sirio desmoralizado, respondían las imágenes de soldados de infantería vivarachos y motivados.
Raros han sido los observadores europeos que han analizado objetivamente la combatividad del ejército árabe sirio y del Baas sirio, padre de todos los baasismos.
Los estrategas occidentales y sus subordinados árabes apostaban por un desmoronamiento comparable al del régimen iraquí a la víspera de la caída de Bagdad en 2003. En vano.
Esperaban ver a partes enteras del ejército sirio unirse a la rebelión, como pasó en la guerra civil libia en 2001. En vano.
Hace poco, Rami Abdel Rahmane tuvo que reconocer en la cadena de información France 24 que el peso de las defecciones se sobreestima. « Las defecciones no han pesado en el ejército sirio » afirmó. (France 24, 23 enero 2013).
En la misma entrevista, interrogado sobre la creación de las Fuerzas de defensa nacional por el ejército sirio, una formación paramilitar de 50.000 mujeres y hombres encargada de defender sus barrios contra las incursiones rebeldes, Rami Abdel Rahmane echó por tierra un prejuicio más, en menoscabo de aquellos que tachan al gobierno de Damasco de « régimen alauí ».
Efectivamente, dijo: « Esas nuevas fuerzas están formadas de personas de todas las confesiones. (...) Simplemente son personas que apoyan al régimen y contrariamente a lo que se piensa, hay de todas las comunidades ».
« Contrariamente a lo que se piensa », señala. Y he aquí que la fuente siria más creíble a los ojos de Occidente cuestiona una idea ampliamente difundida. ¿Difundida por quién?
Por los fabricantes y traficantes de opinión que pueblan las oficinas de redacción de nuestras gacetas, hemiciclos, cátedras universitarias, centros de estudios estratégicos y platós de televisión.
Hoy, tras dos años de guerra sin piedad, frente a la tenacidad del régimen y de la población lealista, las mismas fuentes reconocen tímidamente haberse precipitado.
Dos años y 70.000 muertos después, han tenido que repasar sus exámenes.
Veamos ahora cuatro de los estereotipos mas rumiados, recalentados y servidos hasta la saciedad por nuestros medios mainstream.
Teoría n°1: Al comienzo, el movimiento sirio de contestación era pacifico.
Es verdadero y falso a la vez. Varias decenas de manifestantes pacifistas fueron torturados y asesinados, especialmente en Deraa. Ese terrorismo de Estado es injustificable. Pero desde el comienzo de la contestación, las fuerzas de seguridad fueron igualmente el blanco de disparos provenientes de los manifestantes. Numerosos policías y militares fueron asesinados bajo las balas de los opositores desde los primeros días de la contestación. Se descubrieron redes de túneles y escondites de armas, inclusive en mezquitas. La tesis de la implicación de una « tercera fuerza », compuesta por elementos infiltrados y provocadores, nunca ha sido evocada por la prensa occidental. Por otra parte, llamadas al odio anti alauí, anti cristiano, anti chií y anti iraní fueron pronunciadas durante varias manifestaciones, en especial en Jableh, Idleb et Jisr Al Choughour. Los sonidos e imágenes de esos motines disfrazados en manifestaciones pacificas para la destinación del publico internacional abundan en la red, pero los medios mainstream no le prestaron apenas atención.
Teoría n°2: el extremismo religioso no existe en Siria. Y si existe, es el régimen quien lo ha fabricado.
Doblemente falso. Aunque la aplastante mayoría de los musulmanes suníes sirios rechazan el extremismo religioso, no por ello no se trata de una amenaza bien real, tanto para los musulmanes como para los no musulmanes. El takfirismo, esa versión facticia y fascista del Islam constituye desde siempre una amenaza existencial tanto para el nacionalismo árabe como para la cohabitación pacífica entre las comunidades religiosas. Los takfiristas sirios consideran efectivamente el baasismo como una causa comunista, atea y perversa que hay que combatir sin piedad mediante el yihad. Las creencias surgidas o inspiradas del Islam como el chiismo, el alauismo o el ismaelismo están en el mismo barco, al igual que el cristianismo o el judaísmo. Varios imames suníes sirios han sido asesinados por los takfiristas ya que se les juzgó desviados o progubernamentales. Un ejemplo reciente, el cheikh Abdoullatif al Jamil fue asesinado por los rebeldes en la mezquita de Salahaddin en Alepo a principios de este año.
Dos fuentes de inspiración se encuentran a la disposición de los islamo-fascistas sirios y extranjeros : los textos antiguos como las fatwas del teólogo sirio medieval Ibn Taymiyya y las cadenas satélites tele coránicas del Golfo como Iqraa TV, Wessal TV, Safa TV, Quran y Kerim TV que, sin interrupción, destilan el odio anti-chií, anti-iraní, anti-Hezbollah y anti nacionalismo árabe. Adnan Arour y todos los demas predicadores de odio se benefician de una cobertura mediática planetaria desde mucho antes que la « primavera siria ». Los yihadistas instalados en territorio libanés bajo el impulso del clan Hariri, apoyado a su vez por los saudíes desde los acuerdos de Taëf, que pusieron fin a la guerra civil libanesa (1975-1990) juegan un papel de primer orden en la fragmentación de la sociedad siria sobre una base religiosa.
Las confrontaciones entre el régimen laico sirio y el takfirismo tienen una larga y sangrienta historia. Culminaron con la masacre de Hama en 1982. Las minorías fueron varias veces el blanco de masacres de carácter sectario. El atentado que tuvo como objetivo el mausoleo chií de Saida Zeinab en Damasco por parte de los terroristas de Fatah al Islam el 27 de septiembre de 2008 prefiguran la guerra sectaria actualmente dirigida por la rebelion takfirista contra el gobierno de Damasco y sus apoyos populares.

Teoría n°3
: el régimen sirio es alauí
Archifalso. Esta alegación simplista es, por añadidura, una ofensa para todas las partes en conflicto. Es una ofensa para los numerosos ministros, diputados, dirigentes de sindicatos y de cuerpos profesionales, jefes de estado mayor, oficiales superiores y medios, soldados, policías, y otros cientos de miles de funcionarios no alauíes. Es igualmente una ofensa para los numerosos opositores alauís que luchan contra el gobierno. El origen alauí del presidente sirio y de algunos miembros de su entorno no hace del Estado sirio un « régimen alauí ». Siria es un Estado culturalmente marcado por el Islam suni de rito hanefí y a la vez el único Estado laico del mundo árabe. La laicidad siria está consagrada por una formula omnipresente en boca de los sirios: Al din la Allah wal watan lel jemi’ : « La religión es de Allah y la patria es de todo el mundo ». Curiosamente, ningún medio ha oído hablar de este principio fundamental que hace de Siria un remanso de paz intercomunitario.
Pero a esos mismos periodistas no les importuna utilizar los mismos términos que los yihadistas relacionados con Al Qaeda para calificar al Estado sirio. Ven privilegios alauíes en todas partes. Sin embargo, los alauíes viven la mayor parte con medios precarios y ni siquiera se les reconoce oficialmente como a una comunidad religiosa. Bajo la presidencia de Bachar el Assad, cerca de 5.000 mezquitas suníes y 250 iglesias han sido construidas o restauradas. En cambio, jamás el Estado sirio dedicó un solo céntimo al mantenimiento de los lugares santos alauíes ni a la remuneración de los cheikhs alauíes.
La obsesión de algunos medios y expertos en querer designar su enemigo por su identidad étnica o religiosa es sintomática de ese viejo reflejo racista y colonial que consiste en inferiorizar al otro encerrándole en una identidad simplista, englobante, despersonalizadora y llegado el caso claramente estigmatizante.
Estigmatizante, puesto que algunos medios occidentales y yihadistas tienen a los alauíes por colectivamente responsables de los crímenes cometidos por escuadrones de la muerte progubernamentales sin embargo surgidos de todas las comunidades del país. Nos parece normal decir « el presidente alauí Bachar el Assad » pero nos chocaría si alguien dijese « el ministro judío de los asuntos exteriores Laurent Fabius ».

Teoría n°4: La rebelión es popular. Al ejército se le detesta.
Tesis mitad verdadera y por lo tanto mitad falsa. Esta teoría ampliamente difundida en Occidente sin embargo fue desmentida por los líderes del Ejército sirio libre.
Interrogado por la agencia Reuters, Abou Ahmed, jefe de una milicia de la Brigada al Tawhid activa en Alepo desde julio de 2012 declara: « El ESL ha perdido su apoyo popular ».
Estima que el 70% de la población de la ciudad es progubernamental (Yara Bayoumi, Reuters, 8 janvier 2013). En varios barrios alepinos administrados por la rebelión, la población se queja de actos de pillaje y de malos tratos infligidos por las milicias del ESL. La población excedida se manifiesta con regularidad a los gritos de « ESL ladrones, queremos al ejército regular » (Jaych al Hour harami, bedna jeych el nizami).
Del otro lado de la barricada, la población solicita constantemente al ejército. Basta con visionar las cadenas televisuales gubernamentales para darse cuenta de la importancia de esa otra realidad siria. Se ve a los soldados acogidos como héroes, alimentados y halagados por la población.
Si los medios tomasen ejemplo de Anastasia Popova o Robert Fisk, si se tomasen la molestia de mirar lo que hay detrás del escenario, si fueran a interrogar a los millones de sirios progubernamentales, neutros o no politizados, si se dieran cuenta de que esos ciudadanos prefieren permanecer bajo la protección del ejército y bajo la administración gubernamental, que les asegura los medios de subsistencia: un salario, una jubilación, cuidados médicos, enseñanza, etc.
Las mentiras y medias verdades en lo que concierne a Siria son tan numerosas que elaborar una lista sería un verdadero desafío.
Aquellos que pretenden apoyar al pueblo sirio le harán un favor muy grande el día en que se resuelvan a describir con imparcialidad el sufrimiento de todas sus componentes.
Quizás ese día, los sirios lleguen a sobrepasar sus diferencias y a encontrar las vías de la reconciliación, única condición de su supervivencia como pueblo libre.


Ginebra, 28 de febrero 2013