“La Universidad Bolivariana, es motor, es vanguardia, es caballo, es lanza, es bandera, de un nuevo modelo educativo de liberación. Ustedes son actores fundamentales de esa vanguardia, siéntanse orgullosos mujeres y hombres”

Fragmentos del discurso del Presidente Hugo Chávez, Caracas, 08/11/2003, en el marco de la inauguración de la sede UBV Zulia.

domingo, 1 de abril de 2012

Hipocresía y periodismo a propósito de Henrik Ibsen




Es muy corriente leer y escuchar auto-panegíricos en los medios de información, donde se proclama la objetividad, la labor de denuncia de corrupciones sistémicas y el servicio social del periodismo en general en favor de valores democráticos. Este discurso laudatorio, conviene repetirlo para no devenir víctimas de una mentira reproducida constantemente, refleja no obstante un cinismo vergonzante. De hecho, se establece la distinción entre periodismo convencional y periodismo alternativo, cuando en realidad, el único periodismo que se aproxima, aunque sea de modo asintótico a la definición utópica de periodismo, es este último. El periodismo convencional, salvo algunas honrosas excepciones, dependiente de correctivos económicos, financieros y políticos, simplemente debería llamarse de otra manera: gestión de comunicación persuasiva, medios de desinformación, transmisión de (des)conocimientos descontextualizados, industria de clichés, de banalidades.

El periodismo siempre se ha concebido desde perspectivas ambivalentes. Por una parte, como el ejercicio de la función social de denuncia y crítica de lo inicuo. En este sentido, se trataría de articular un aparato de contraposición a los abusos de poder de las elites políticas, económicas y sociales. El discurso del periodismo normativo ha de suscitar la duda, descubrir las contradicciones de nuestra sociedad, las tensiones que la aquejan. En otros términos, ha de concitar el atrevimiento suficiente como para, aun a riesgo de poner en peligro la propia posición del periodista y de su institución, reprobar públicamente aquello que se considera injusto conforme a la verdad. En definitiva, parafraseando a George Orwell, decir la verdad en una época de mentiras constituye un acto heroico.

Por otra, el periodismo y los medios de comunicación concebidos como mecanismos de enmascaramiento y uso propagandístico de los poderes establecidos. Desde el momento en que el periodista y el periodismo anteponen sus intereses personales y empresariales sobre el buen ejercicio de su profesión, los medios de información quedan reducidos al papel de órgano retórico de quienes detentan los poderes hegemónicos.

La pregunta que surge a la luz de estas dos perspectivas es cuál de estas dos orientaciones ha primado y prima hoy en día en lo que a periodismo se refiere. Como es obvio, una cosa es la visión idealista y romántica del periodismo. Otra muy distinta, cómo las fuentes de poder, la propia estructura económica, política y laboral del ejercicio periodístico han barnizado los discursos de los medios de información hasta convertirlos en uno de los zócalos fundamentales para apuntalar los poderes establecidos. La cuestión sobre la hipocresía del periodismo no pertenece en exclusiva a nuestra época. Ni siquiera a los estudios sobre economía política de la comunicación que se llevaron a cabo a partir de los años 70 del pasado siglo. Ya en el siglo XIX, autores avezados como Balzac e Ibsen más tarde supieron dar cuenta de la hipocresía latente en los medios informativos. El lector sabrá establecer las semejanzas en abstracto que relacionan estos escritos con la situación actual, con la advertencia de que, como en Pajaritos y pajarracos (Pasolini, 1966), cualquier parecido con la realidad no es casual.

La obra del dramaturgo noruego Henrik Ibsen (1828-1906) nos remite de continuo a la lucha contra los atavismos, a la emancipación frente a las cadenas de la costumbre, a la moral tradicional y a las servidumbres de la rutina. En sus piezas teatrales, la interrogación se dirige a los códigos de conducta que de modo tácito adoptamos, incluso cuando representan el germen de ansiedades y malestar. A título de ejemplo, Ibsen fue precursor del feminismo contemporáneo a través del personaje Nora en Casa de muñecas (1879). En Espectros (1881) criticaba la doblez moral de una vida respetable de puertas afuera en un matrimonio burgués, mientras el secreto de una existencia licenciosa es mantenido en la opacidad de la hipocresía generalizada.

Un enemigo del pueblo (1882) nos proporciona una perspectiva paradigmática con vistas a la crítica del periodismo. En esta obra, el centro de interés orbita alrededor de la concepción de qué es el bien común. ¿Qué es beneficioso para la colectividad? ¿Qué ocurre cuando los beneficios inmediatos para una determinada comunidad se fundamentan en la mentira, la hipocresía y en la defensa de infamias? ¿Qué papel debería adoptar en este juego de contradicciones la prensa?

Describamos la sucesión de acontecimientos de la obra. La vida económica de un pueblo pesquero depende del balneario como fuente de ingresos. Sin embargo, el doctor Stockmann descubre que sus aguas están contaminadas y suponen un grave riesgo para la salud pública. Como es obvio, tal constatación hace peligrar las fuentes económicas de la comunidad. Ante la evidencia, tanto las instituciones civiles como ciudadanos anónimos defenestran e intentan deslegitimar la autoridad científica de Stockmann. Desde el momento en que una verdad hace tambalear el sistema de valores, se produce una contradicción que Leon Festinger describió como “disonancia cognitiva”. El alcalde llega a decir que las “iniciativas particulares deben supeditarse al interés general, o mejor dicho, a las autoridades”i.

Consideremos los elementos que construyen el relato:

Premisa inicial: un descubrimiento incómodo y la prensa al servicio de la verdad. El punto de partida en Un enemigo del pueblo remite a la causa de tifus y fiebres gástricas, tras un análisis de las aguas del pueblo. “El balneario es un sepulcro blanqueado, así como suena. Créanme. Las aguas son peligrosísimas para la salud. Todas las inmundicias del valle y de los molinos van a parar a las cañerías, envenenan el líquido, y tanta porquería desemboca en el mar, en la playa...”ii. Ante tal revelación, de una certeza absoluta, la primera reacción de La voz del pueblo (periódico local) corresponde a la difusión de la noticia. El fin del primer acto sugiere que el desvelamiento de la verdad comporta un logro para la colectividad. Tanto es así, que Stockmann admite haber realizado algo verdaderamente útil para la comunidad. Incluso la prensa, por boca de Billing -redactor jefe de La voz del pueblo- propone una manifestación en honor del doctor por su relevante hallazgo. En este acto, la prensa no duda en divulgar, como es obvio, cuestiones fundamentales de interés público. La decoración se transforma radicalmente en el segundo acto.

Segunda premisa: función y responsabilidad de la prensa en defensa de la verdad. El segundo acto comienza con una declaración de principios de Hovstad, director de La voz del pueblo. La publicación se arroga la función de oponerse al monopolio político de la camarilla de funcionarios que detentan el poder: “La verdad debe estar por encima de todas las conveniencias”iii, sostiene Hovstad. Incluso afirma que la responsabilidad del periodista le obliga a aprovechar cualquier coyuntura para favorecer el gobierno de los débiles. Desde esta perspectiva, la prensa puede concebirse como una herramienta de insurrección, de contrapeso de los poderes establecidos.

La confrontación con el alcalde de la localidad, hermano de Stockmann y presidente de la Sociedad del Balneario, arroja una situación bien conocida. Los intereses políticos, no sólo de la figura del alcalde, sino de la colectividad, se oponen frontalmente a toda consideración ética. Dicho de otra forma, el bien común se fundamenta en la iniquidad y la miseria humana. Nuestro bienestar, nuestras gratificaciones y felicidades (acaso ficticias) deben asentarse sobre el sufrimiento de otros: siempre hay, como en el film de Pasolini, pajaritos (gorriones) y pajarracos (halcones): Uccellacci e uccellini. Quien denuncia tal estado de cosas es tachado, de modo inmediato, de subversivo, marginal y contrario al bienestar público. En este punto, el Dr. Stockmann es acusado de querer arruinar la ciudad. La esperanza radica en La voz del pueblo: “La prensa independiente y liberal se encargará de haceros cumplir vuestro deber”iv, espeta el doctor al alcalde.

Tercera premisa: la prensa al servicio del engaño. En un principio, el redactor y el director de La voz del pueblo alientan al Dr. Stockmann en su cruzada contra las mezquindades de las instituciones políticas. Sin embargo, un diario se debe a sus lectores. Y la propia población se opondría a la revelación de tales noticias. El coste sería el de cerrar el balneario al menos durante dos años. La hipocresía de la prensa es aquí fiel reflejo de la hipocresía de la sociedad a la que dice servir. El dictamen del doctor ha de hacerse público por razones morales. Sin embargo, el director del diario aduce motivos de interés general para no difundir el resultado de sus investigaciones: “¿Cuál es la primera obligación de un periodista, señores, si no es estar siempre de acuerdo con el público? ¿Verdad que la misión de un periodista se reduce a ser útil a sus lectores?”v. Aquí se anula el sentido crítico de la prensa cuando puede atentar contra las bases socioeconómicas de los grupos sociales a quien sirve. En lugar de mostrarles sus defectos, sus ruindades como haría el buen amigo, se dedican a adularles de modo artero y engañoso. Habría que revisar la distinción entre amigo y adulador de Plutarco: ¿quiere ser nuestro amigo el que únicamente nos dice lo que queremos oír? ¿El que embellece nuestros vicios y los transforma en virtudes quiméricas?

El Dr. Stockmann es declarado en sesión pública enemigo del pueblo por contrariar lo que se ha instituido como verdad absoluta, que es la base sin embargo de un progreso basado en la hipocresía y la degradación moral. “Un hombre libre no debe jamás atreverse a obrar vilmente, de modo que tenga él mismo que escupirse a su propia cara, que avergonzarse de sí propio”vi.

Podríamos acometer una lectura contemporánea de las tensiones reflejadas en la obra. ¿Cuáles son los fundamentos materiales de nuestro modo de vida? ¿Se basan en la explotación de otros pueblos? En un ámbito más concreto, ¿por qué no ocupan las portadas de los diarios las condiciones de vida esclavistas en los talleres del tercer mundo? ¿Qué es el coltán? ¿Qué relación tiene con nuestros teléfonos móviles adquiridos a precios irrisorios? Son algunas cuestiones de las muchas que el lector podrá añadir y que en pocas ocasiones pueblan las portadas de periódicos. La agenda informativa se ocupa de otras cuestiones. El interés general parece ocuparse más de partidos de fútbol y declaraciones políticas huecas y testimoniales que de situaciones miserables que bien podrían conculcar nuestro sistema de valores.

Notas:

iIbsen, H. Un enemigo del pueblo . En Teatro completo , Aguilar, Madrid, 1979, p. 1368.

iiIbídem , p. 1374.

iiiIbídem , p. 1381.

ivIbídem , p. 1388.

vIbídem , p. 1413.

viIbídem , p. 1429.

jueves, 22 de marzo de 2012

Los temas o agendas de la guerra sicológica



Desde mediados de la década de los años 70, del pasado siglo XX, se viene desarrollando el denominado enfoque de “agenda setting”. Este enfoque desarrollado en EEUU, señala que los medios no nos dicen como pensar, sino “sobre qué pensar”. Se trata de entender que los medios de comunicación (impresos, audiovisuales o webs/blogs) señalan un conjunto de temas, que son repetidos automáticamente, construyendo una “agenda” temática que es repetida por la “agenda política” (los actores políticos con visibilidad en los medios y la vida pública) como en la “agenda pública” (la que maneja el ciudadano común).

La agenda setting, muestra como desde los medios se “selecciona” – a través de los periodistas, y de los jefes de información o responsables de medios- cuales temas aparecen en el día a día, permanecen o desaparecen en los noticiarios, en la prensa o en las páginas web o redes sociales. Se trata de “direccionar” las expresiones de los actos de habla de cada ciudadano. Se trata de establecer una línea de dirección de las discusiones, comentarios y análisis que hacemos en nuestra vida cotidiana. Todos los estudios realizados – Latinobarómetro, Datanálisis y otros- demuestran que cada vez con mayor frecuencia, en toda Nuestra América los ciudadanos se informan según lo que es comentado y reseñado en los medios impresos y audiovisuales. Es sobre este estudio – que corresponde a una realidad concreta- que desde los EEUU se adelanta las Operaciones de Guerra Sicológicas (OPGUS) contra Venezuela.

Medios de Comunicación como El Nacional, El Universal, Tal Cual, diarios de circulación regional como El Impulso, La Verdad, El Carabobeño, Amanecer, Versión Final, siguen este enfoque de agenda setting, sobre todo relacionado con un conjunto de temas que podemos enumerar: 1) la salud precaria del presidente, 2) la existencia de disputas internas para definir el sucesor de Chávez, 3)los problemas de inseguridad de los venezolanos, 4) las carencias en el cumplimiento de los programas públicos del Gobierno, 5) la próxima (y segura) crisis alimentaria (leche, carne, café, entre otros rubros claves) y 6) fallas en el servicio público (electricidad, transporte, agua). Todos esos temas conllevan a una misma operación de guerra sicológica: el fracaso inevitable del proyecto bolivariano y por lo tanto, de la construcción de una respuesta contrahegemónica al capitalismo. Esos temas de agenda, vienen acompañados de otros sub-temas, enmarcados en el mismo enfoque de “ agenda setting ” : 1) el carácter “ popular ” de la candidatura de Capriles Radonski, 2) la captación del descontento “ interno ” dentro de las filas del PSUV, procurando un “ goteo ” de líderes importantes (gobernadores, alcaldes, concejales, diputados, funcionarios públicos de importancia) y 3) la posibilidad de una “ transición ” no traumática post-Chávez. Se trata de una estrategia, destinada no a los sectores “ duros ” – militantes, con claridad política- del PSUV, sino aquellos grupos que se han “ adherido ” oportunamente al beneficio de las políticas del proyecto bolivariano, pero que carecen de un verdadero compromiso revolucionario. Se trata de avanzar sobre las confusiones y la falta de claridad, derivadas de las carencias y debilidades en la formación política, que sí bien ha sido intentado ser superado a través del Sistema de Formación Socio-Política, no ha tenido el éxito esperado.

Debe entenderse además, que el contexto internacional, con un precio del petróleo por encima de los 100 US$, con las necesidades de elevar la popularidad del presidente Obama, inventándose nuevos conflictos que motoricen el “ patriotismo ” del pueblo norteamericano en un momento electoral, aunado a hechos concretos internos de la dinámica venezolana, manifestado por el innegable liderazgo carismático de Chávez que “ nubla y oscurece ” el débil discurso de Capriles, la brecha entre la intención de voto en el escenario polarizado Chávez/Capriles. Estas condiciones generan desesperación y alarma en los círculos y redes opuestas – y en plena acción conspirativa- contra el gobierno venezolano. Esta situación ya ha tenido paralelismos en nuestro país: debe recordarse que en los años 2001-2002 se dio un proceso de movilización y agresión violenta (Fedecamaras/CTV/Gente del petróleo) que precedió las acciones del golpe de abril de 2002 y el paro petrolero, basándose en situación de presión social (paralización de la industria petrolera, asesinatos selectivos que impulsen una reacción social) y el “ goteo ” de personajes ligados al gobierno (Luís Miquilena, militares y políticos).

Por ello, las operaciones de guerra sicológica (OPGUS) vienen perfectamente articuladas y sincronizadas, más aún en el caso venezolano, donde vemos una acción externa – marcada por anuncios sobre la inevitabilidad del desenlace mortal de la salud de Chávez- y otra interna – marcada por “ mostrar ” un candidato opositor joven y sano, que contrasta con un presidente “ enfermo- buscando con ello lograr alcanzar el desplazamiento del poder a los militantes del proyecto bolivariano. El manejo de crisis del derrame en Monagas, la alarma sobre la calidad del agua, la “ salida ” del Gobernador de Monagas, la visibilización de un Capriles grabado jugando futbol o baloncesto, rumores sobre el deterioro de Chávez, son sólo parte de las acciones iniciales de esta nueva etapa de Guerra Sicológica que antecede el escenario electoral del 7-O. Debemos estar atentos al accionar de esta agenda de medios y sus ejecutores en Venezuela y el exterior.

lunes, 12 de marzo de 2012


INSCRIPCIONES

EN LA UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA

Sede Zulia

Programas de Formación:

· Agroecología

· Arquitectura

· Comunicación Social

· Educación Física

· Estudios Políticos y de Gobierno

· Gestión Ambiental

· Gestión Social del Desarrollo Local

· Informática para la Gestión Social

· Salud Pública

· Hidrocarburos en las menciones de

o Ingeniería en Gas,

o Refinación y Petroquímica

Proceso de inscripción para nuevos ingresos

Jornadas de registro: del 19 al 23 de marzo, en los siguientes puntos:

· Curva de Molina

· Plaza Bolívar de Maracaibo

· Torres Petroleras frente al hospital Chiquinquirá

· Plaza de Toros

· Kilómetro 4 en el municipio San Francisco

· Sede de la UBV en el sector La Retirada

Los bachilleres solo deben asistir con su cédula de identidad, luego del registro se les entregará un comprobante con los requisitos necesarios para formalizar su inscripción en la sede de la universidad

Inscripciones: del 10 al 13 de abril en la sede de la UBV Zulia, en el sector La Retirada.

Beneficios: transporte, comedor, biblioteca, infocentro, servicio médico estudiantil, títulos de TSU y profesional (Licenciado, Ingeniero, Arquitecto, etc.), posibilidad de becas.

Todos los servicios en la UBV son totalmente GRATUITOS.

domingo, 26 de febrero de 2012

Discurso De Un Progresista De La Derecha En Tres Pasos

Por: William Castillo



I: EL PROFESOR LAKOFF

George Lakoff es un profesor de la Universidad de California e investigador de lingüística cognitiva. Como miembro del Partido Demócrata, Lakoff se propuso, a principios de esta década, develar las razones por las cuales los republicanos apaleaban electoralmente a los demócratas con tanta frecuencia.


Lakoff partió de una sencilla y paradójica pregunta: ¿cómo era posible que los obreros norteamericanos votaran por candidatos republicanos, enemigos jurados de los sindicatos? ¿Por qué el norteamericano de clase media o pobre terminaba votando a candidatos que proponían abiertamente medidas antipopulares, como rebajar los impuestos a los ricos y eliminar los programas sociales? ¿Por qué los republicanos parecían decir cosas más convincentes que los demócratas?


Al vincular sus estudios cognitivos a la política, Lakoff encontró que muchas veces, más de las que nos imaginamos, la gente no vota por sus intereses, sino por sus “valores”. Las personas, dice, tienen un “marco” (frame) de valores, juicios e ideas, y actúan de acuerdo con ese marco. Si ese marco de valores, en el caso de un obrero, es autoritario y conservador, este puede terminar votando por candidatos que propongan medidas antiobreras, pero que hablen un “lenguaje autoritario y conservador”. Es decir, si se usa el lenguaje preciso y se cuenta con el apoyo mediático necesario, los pobres pueden terminar favoreciendo electoralmente a los ricos.


Para Lakoff, el discurso electoral ha devenido en discurso esencialmente moral, simbólico, abstracto. Sostiene que, más que demostrar la superioridad de un programa político, una elección la gana aquel que es capaz de “imponer su lenguaje”, y a través de este, los valores, el marco de pensamiento.

Lakoff, por cierto, no es un derechista. Es un demócrata, crítico de las políticas de los republicanos y de la “guerra contra el terrorismo”. Sus libros, sin embargo, parecen estar siendo usados en el extranjero por quienes defienden las ideas de derecha, que en Estados Unidos Lakoff deplora.


II: CAPRILES SE SUBE AL AUTOBÚS DE LAKOFF

A finales del año pasado, en varios encuentros en Bogotá, Dominicana y Panamá, se discutió la forma de hacer frente a Hugo Chávez y el tema dominante fueron siempre las ideas de Lakoff. ¿Cómo oponer una propuesta creíble a la poderosa maquinaria discursiva que representa el Presidente venezolano? ¿Qué hacer para atraer a los chavistas descontentos, confundidos o indecisos? ¿Cómo quebrar la fuerte relación empática entre Chávez y el pueblo venezolano? ¿Cómo usar las redes sociales y el activismo de calle para impulsar al candidato de los sectores económicos?

Algunas de las estrategias empiezan a hacerse visibles en el lenguaje de la campaña. Ante todo, la campaña de Capriles ha asumido la definición básica de Lakoff: el progreso como valor moral esencial. “Soy progresista”, repite HCR cada vez que puede, tratando de diferenciarse del “socialismo de Chávez”. Su autobús, que utiliza la metáfora del país como vehículo, por cierto también usada por Obama, es el “del progreso”.

“Progresista” es afirmativo y sobre todo no es “chavista”. Remite a “izquierdista” sin implicaciones radicales. Suena bien, y tiene la ventaja de que no ofrece nada, no compromete a quien la usa. Capriles necesita presentarse ante los sectores D y E, que forman el grueso del electorado chavista, como un dirigente distanciado de la derecha, de los ricos. Su estrategia discursiva es hacerse potable a los pobres.


A este fin sirvieron las sesiones fotográficas con los afectados por las inundaciones, y la épica de su “persecución por parte del régimen”, historias que ya construyen los medios. Se arma así el guión del joven con valores (educado y “bien”) pero que ha sido perseguido y que está con los humildes. El discurso moral desplaza el debate ideológico y a las propuestas concretas en torno a los problemas reales.

Capriles no hablará en términos concretos de aumentos de salarios, ni de prestaciones, ni de reivindicaciones. Ha dicho “las misiones serán institucionalizadas”, eufemismo que significa en la práctica su liquidación. Pdvsa deberá “concentrarse en el negocio”, o sea desprenderse de toda su actividad social. “Acercar el poder a la gente” modulará Capriles para referirse al Poder Popular, al pueblo. Aunque se cuelan cosas: Armando Briquet, jefe de campaña, decía en una entrevista a un medio extranjero que su plan es completar en seis años la apertura total de la economía venezolana. El plan está claro.

El discurso de Capriles se articula así sobre conceptos generales, generalizantes e indefinibles: igualdad de oportunidades, el derecho de todos a la propiedad, crecer juntos. Y esa será su estrategia. Una campaña abstracta, simbólica, que clamará por la “unión del país”, “el reencuentro”, “la no retaliación” y postulará una resbalosa definición de “los derechos de la gente”. Les hablará a los barrios, sin visitarlos. A los pobres sin comprometerse con ellos. Y dispone para ello de un gigantesco dispositivo mediático.


En esa línea se agrupa también la estrategia de “enfrentar a Chávez no confrontándolo”. Obvio, un cuerpo a cuerpo con Chávez sería un suicidio. Por eso, la campaña opositora tratará de atacar a Chávez de forma indirecta: un hombre “mayor”, afectado por un problema de salud. Chávez no será nunca nombrado. Será invisibilizado, y ha la vez mostrado como un peleón, un tipo que lo único que quiere es “el poder para sí mismo”, incluso un “traidor” a la Constitución “que le dimos”, como el propio Capriles dijo en un rueda de prensa. Pero eso último no lo dirá el candidato, el trabajo sucio lo harán los analistas, el aparato cultural privado y los medios. Capriles lo retratará sin mencionarlo. “No uses su lenguaje, no confrontes”, es el consejo de Lakoff.

III: IDEOLOGÍA

Y LENGUAJE: REVOLUCIÓN O CONTRARREVOLUCIÓN


¿Cuán exitoso puede llegar a ser este intento de extrapolar conceptos e instrumentos anclados en la realidad norteamericana a la venezolana? En Desde el jardín, Jerzy Konsinsky relata la historia de Chance Gardiner, un jardinero feliz e ignorante que un buen día se ve arrojado fuera de lo único que conocía: el jardín y la televisión. Sin saber leer ni escribir, Chance llega a ser un gran líder únicamente repitiendo frases relacionadas con el jardín, y actuando como recordaba que lo hacen las personas de la TV.

El discurso vacío, etéreo y vaporoso de Henrique Capriles, representante de la derecha venezolana, a ratos recuerda la historia de Chance Gardiner. Pero a diferencia de Chance, se trata de un modelo importado, cuidadosamente diseñado y planificado, que sirve a un propósito esencial: confundir al electorado venezolano, y ganarlo para una causa ideológica que es contraria. Lograr, pues, que el condenado elija a su verdugo.

La batalla apenas ha comenzado.



Jueves, 23 de Febrero de 2012

Correo del Orinoco, N° 888, Pag. 8

miércoles, 25 de enero de 2012

UN TEXTO INÉDITO DEL SOCIÓLOGO FRANCÉS


Cómo se forma la “opinión pública”

Por Pierre Bourdieu*

¿Cuál es el proceso por el cual la opinión de una minoría se transforma en la opinión pública? Eso es lo que explica el sociólogo Pierre Bourdieu en este curso sobre el Estado dictado en 1990 en el Collège de France.

Pierre Bourdieu, 7-10-98 (Pierre Verdy/AFP/Dachary)
n hombre oficial es un ventrílocuo que habla en nombre del Estado: toma una postura oficial –habría que describir la puesta en escena de lo oficial–, habla a favor y en nombre del grupo al que se dirige, habla por y en nombre de todos, habla en tanto representante de lo universal.
Aquí llegamos a la noción moderna de opinión pública. ¿Qué es esta opinión pública que invocan los creadores de derecho de las sociedades modernas, sociedades en las cuales el Derecho existe? Tácitamente, es la opinión de todos, de la mayoría o de aquellos que cuentan, de aquellos que son dignos de tener una opinión. Pienso que la definición patente en una sociedad que se dice democrática, es decir donde la opinión oficial es la opinión de todos, oculta una definición latente, a saber, que la opinión pública es la opinión de los que son dignos de tener una opinión. Hay una especie de definición censitaria de la opinión pública como opinión ilustrada, como opinión digna de ese nombre.
La lógica de las comisiones oficiales es crear un grupo así constituido que exhiba todos los signos exteriores, socialmente reconocidos y reconocibles, de la capacidad de expresar la opinión digna de ser expresada, y en las formas establecidas. Uno de los criterios tácitos más importantes para seleccionar a los miembros de la comisión, en especial a su presidente, es la intuición que tiene la gente encargada de componer la comisión de que la persona considerada conoce las reglas tácitas del universo burocrático y las reconoce: en otras palabras, alguien que sabe jugar el juego de la comisión de manera legítima, que va más allá de las reglas del juego, que legitima el juego; nunca se está más en el juego que cuando se va más allá del juego. En todo juego existen las reglas y el fair-play. A propósito del hombre kabil (1), o del mundo intelectual, yo había empleado la fórmula: la excelencia, en la mayoría de las sociedades, es el arte de jugar con la regla del juego, haciendo de ese juego con la regla del juego un supremo homenaje al juego. El transgresor controlado se opone completamente al herético.
El grupo dominante coopta miembros a partir de índices mínimos de comportamiento, que son el arte de respetar la regla del juego hasta en las transgresiones reguladas de la regla del juego: el decoro, la compostura. Es la célebre frase de Chamfort: “El Gran Vicario puede sonreír sobre un tema contra la Religión, el Obispo reír con ganas, el Cardenal agregar lo que tenga que decir” (2). Cuanto más se asciende en la jerarquía de las excelencias, más se puede jugar con la regla del juego, pero ex officio, a partir de una posición que no admita ninguna duda. El humor anticlerical del cardenal es supremamente clerical.

La verdad de todos

La opinión pública siempre es una especie de doble realidad. Es lo que no puede dejarse de invocar cuando se quiere legislar sobre terrenos no constituidos. Cuando se dice “Hay un vacío jurídico” (expresión extraordinaria) a propósito de la eutanasia o de los bebés de probeta, se convoca a gente que trabajará aplicando toda su autoridad. Dominique Memmi (3) describe un comité de ética [sobre la procreación artificial], compuesto por personas disímiles –psicólogos, sociólogos, mujeres, feministas, arzobispos, rabinos, eruditos, etc.– cuyo objetivo es transformar una suma de idiolectos (4) éticos en un discurso universal que llene un vacío jurídico, es decir que aporte una solución oficial a un problema difícil que trastorna a la sociedad –legalizar el alquiler de vientres, por ejemplo–. Si se trabaja en ese tipo de situación, debe invocarse una opinión pública. En ese contexto, resulta muy clara la función impartida a las encuestas. Decir “las encuestas están de nuestra parte”, equivale a decir “Dios está de nuestra parte”, en otro contexto.
Pero el tema de las encuestas es engorroso, porque a veces la opinión ilustrada está contra la pena de muerte, mientras que los sondeos están más bien a favor. ¿Qué hacer? Se forma una comisión. La comisión constituye una opinión pública esclarecida que instituirá la opinión ilustrada como opinión legítima en nombre de la opinión pública –que, por otra parte, dice lo contrario o no piensa nada (lo que suele ocurrir a propósito de muchos temas)–. Una de las propiedades de las encuestas consiste en plantearle a la gente problemas que ella no se plantea, en sugerir respuestas a problemas que ella no se ha planteado; por lo tanto, a imponer respuestas. No es cuestión de sesgos en la construcción de las muestras, es el hecho de imponer a todo el mundo preguntas que se le formulan a la opinión ilustrada y, por este hecho, producir respuestas de todos sobre problemas que se plantean sólo algunos; por lo tanto dar respuestas ilustradas, puesto que han sido producidas por la pregunta: se han creado para la gente preguntas que no existían para ella, cuando lo que realmente le importaba, era la cuestión en sí.
Voy a traducirles sobre la marcha un texto de Alexander Mackinnon de 1828 extraído de un libro de Peel sobre Herbert Spencer (5). Mackinnon define la opinión pública; da la definición que sería oficial si no fuera inconfesable en una sociedad democrática. Cuando se habla de opinión pública, siempre se juega un doble juego entre la definición confesable (la opinión de todos) y la opinión autorizada y eficiente que se obtiene como subconjunto restringido de la opinión pública democráticamente definida:
“Es ese sentimiento sobre cualquier tema que es cultivado, producido por las personas más informadas, más inteligentes y más morales de la comunidad. Esta opinión se extiende gradualmente y es adoptada por todas las personas con alguna educación y sentimiento que conviene a un Estado civilizado”. La verdad de los dominantes deviene la de todos.

Cómo legitimar un discurso

En los años 1880, en la Asamblea Nacional se decía abiertamente lo que la sociología tuvo que redescubrir, es decir, que el sistema escolar debía eliminar a los niños de las clases más desfavorecidas. Al principio se planteaba la cuestión, pero luego fue totalmente reprimida ya que, sin que se lo pidiera, el sistema escolar se puso a hacer lo que se esperaba de él. Entonces, no hubo necesidad de hablar sobre el tema. El interés del retorno sobre la génesis es muy importante, porque en los comienzos hay debates donde se dicen con todas las letras cosas que, después, aparecen como provocadoras revelaciones de los sociólogos.
El reproductor de lo oficial sabe producir –en el sentido etimológico del término: producere significa “hacer avanzar”–, teatralizándolo, algo que no existe (en el sentido de lo sensible, visible), y en nombre de lo cual habla. Debe producir eso en nombre de lo que tiene el derecho de producir. No puede no teatralizar, ni dar forma, ni hacer milagros. Para un creador verbal, el milagro más común es el milagro verbal, el éxito retórico; debe producir la puesta en escena de lo que autoriza su decir, dicho de otra manera, de la autoridad en nombre de la cual está autorizado a hablar.
Encuentro la definición de la prosopopeya que estaba buscando: “Figura retórica por la cual se hace hablar y actuar a una persona que es evocada, a un ausente, a un muerto, un animal, una cosa personificada”. Y en el diccionario, que siempre es un formidable instrumento, se encuentra esta frase de Baudelaire hablando de la poesía: “Manejar sabiamente una lengua es practicar una especie de hechicería evocatoria”. Los letrados, los que manipulan una lengua erudita –como los juristas y los poetas–, tienen que poner en escena el referente imaginario en nombre del cual hablan y que ellos producen hablando en las formas; tienen que hacer existir eso que expresan y aquello en nombre de lo cual se expresan. Deben simultáneamente producir un discurso y producir la creencia en la universalidad de su discurso mediante la producción sensible (en el sentido de evocar los espíritus, los fantasmas –el Estado es un fantasma…–) de esa cosa que garantizará lo que ellos hacen: “la nación”, “los trabajadores”, “el pueblo”, “el secreto de Estado”, “la seguridad nacional”, “la demanda social”, etc.
Percy Schramm mostró cómo las ceremonias de coronación eran la transferencia, en el orden político, de ceremonias religiosas (6). Si el ceremonial religioso puede transferirse tan fácilmente a las ceremonias políticas mediante la ceremonia de la coronación, es porque en ambos casos se trata de hacer creer que hay un fundamento del discurso que sólo aparece como auto-fundador, legítimo, universal porque hay teatralización –en el sentido de evocación mágica, de brujería– del grupo unido y que consiente el discurso que lo une. De allí el ceremonial jurídico. El historiador inglés E. P. Thompson insistió en el rol de la teatralización jurídica en el siglo XVIII inglés –las pelucas, etc.–, que no puede comprenderse en su totalidad si no se considera que no es un simple artefacto, en el sentido de Pascal, que vendría a agregarse: es constitutiva del acto jurídico (7). Impartir justicia en un traje convencional es arriesgado: se corre el riesgo de perder la pompa del discurso. Siempre se habla de reformar el lenguaje jurídico sin nunca hacerlo, porque es la última de las vestiduras: los reyes desnudos ya no son carismáticos.

Puro teatro

Una de las dimensiones más importantes de la teatralización es la teatralización del interés por el interés general; es la teatralización de la convicción del interés por lo universal, del desinterés del hombre político –teatralización de la creencia del sacerdote, de la convicción del hombre político, de su fe en lo que hace–. Si la teatralización de la convicción forma parte de las condiciones tácitas del ejercicio de la profesión del clérigo –si un profesor de filosofía tiene que aparentar creer en la filosofía–, es porque ello constituye el homenaje esencial del oficial-hombre a lo oficial; es lo que hay que agregarle a lo oficial para ser un oficial: hay que agregar el desinterés, la fe en lo oficial, para ser un verdadero oficial. El desinterés no es una virtud secundaria: es la virtud política de todos los mandatarios. Las locuras de los curas, los escándalos políticos, son el desmoronamiento de esta especie de creencia política en la cual todo el mundo actúa de mala fe, ya que la creencia es una suerte de mala fe colectiva, en el sentido sartreano: un juego en el cual todo el mundo se miente y miente a los otros sabiendo que se mienten. Esto es lo oficial…

1. Alusión a un estudio etnológico que Bourdieu realizó sobre los beréberes kabiles.
2. Nicolas de Chamfort, Maximes et pensées, París, 1795.
3. Dominique Memmi, “Savants et maîtres à penser. La fabrication d’une morale de la procréation artificielle”, Actes de la recherche en sciences sociales, Nº 76-77, 1989, p. 82-103.
4. Del griego idios, “particular”: discurso particular.
5. John David Yeadon Peel, Herbert Spencer. The Evolution of a Sociologist, Londres, Heinemann, 1971. William Alexander Mackinnon (1789-1870) tuvo una larga carrera como miembro del Parlamento británico.
6. Percy Ernst Schramm, Der König von Frankreich. Das Wesen der Monarchie von 9 zum 16. Jahrhundert. Ein Kapital aus Geschichter des abendlischen Staates (dos volúmenes), H. Böhlaus Nachf, Weimar, 1939.
7. Edward Palmer Thompson, “Patrician society, plebeian culture”, Journal of Social History, vol. 7, Nº 4, Berkeley, 1976, p. 382-405.

* Sociólogo (1930-2002). Este texto se extrajo de Sur l’Etat. Cours au collège de France 1989-1992, Raisons d’Agir – Le Seuil, París, que aparecerá el 5 de enero.

jueves, 19 de enero de 2012

Ley SOPA


¿Es pura paranoia? ¿Es realmente grave?

Rebelión / El Espacio de Lubrio


Hay muchas opiniones en este momento en torno a la Ley SOPA, un proyecto que se debate en estos momentos en el Congreso de los Estados Unidos, y que, de aprobarse, se dice que afectará notablemente lo que es Internet.

Lamar Smith, impulsor de la Ley SOPA

El proyecto de Ley SOPA (Stop Online Piracy Act), fue presentado en la Cámara de Representantes del gobierno estadounidense el pasado 26 de octubre de 2011 por el republicano Lamar S. Smith y un grupo de 12 parlamentarios, tanto demócratas como republicanos. Es promovida por empresas como Time Warner, EMI , Sony, Viacom, la MPAA, Apple, Microsoft, Universal, News Corp., Random House, Visa, Pfizer y muchas otras, quienes la presentan como una forma de luchar contra la piratería y la copia ilegal de películas, música y archivos con copyright.

¿Es sólo contra las copias ilegales? ¿Debe importarnos a las y los venezolanos?

Muchos estamos muy preocupados porque ya sabemos por experiencia propia que este tipo de leyes se suelen aplicar más bien para censurar las opiniones políticas que no sean convenientes. No me gusta hablar de mis experiencias personales, pero para explicar la gravedad del asunto voy a recordar una que tuve hace casi cinco años.

En el mes de junio de 2007, la empresa de televisión española Antena 3 logró que el sitio web estadounidense de videos Youtube cerrara mi cuenta y borrara unos 450 videos que había subido a la misma, ello porque uno sólo de esos 450 videos era objetado por dicha empresa privada española (nótese que ni siquiera era venezolana ni estadounidense). En efecto, el video objetado por Antena 3 mostraba un debate transmitido por dicha cadena española, en el cual los profesores españoles Carlos Fernández Liria y Luis Alegre debatían con la venezolana Nitu Pérez Osuna, defendiendo al país y al proceso revolucionario de sus acusaciones por el fin de la concesión del canal RCTV. El video de ese debate fue retransmitido por dos programas de VTV ("La Hojilla" y "Dando y Dando", que nunca han mostrado objeción alguna a que alguien grabe sus videos y los suba a Internet). Yo lo grabé de VTV y lo subí a Youtube, como lo hacía constantemente durante años, junto con comentarios de las y los conductores de esos espacios.

Carlos Fernández Liria y Luis Alegre, profesores españoles protagonistas de un video que la empresa Antena 3 se empeñó en censurar usando las leyes de derechos de autor. Ambos ganaron un premio al Pensamiento Crítico el año pasado.

Básicamente, la empresa española Antena 3 me acusó de infringir su copyright; más o menos el mismo delito que comete un buhonero que venda una copia de Captain America en las calles caraqueñas. Pero en Venezuela hay leyes que autorizan tomar fragmentos de audios y videos de otros medios y mostrarlos con fines informativos o educativos, y eso fue lo que hicieron los dos programas de VTV arriba citados. Y fue lo que hice yo al subirlos a Youtube. No violamos ninguna ley. Pero nuestros argumentos legales no importaron. No tuve juicio ni derecho a la defensa; simplemente se me aplicaron leyes extranjeras y se procedió a borrar mi cuenta.

Lo que más me molestó del asunto es que, en ese momento, había en Youtube cientos de videos de otros programas de Antena 3, subidos por una inmensidad de personas. Había videos de programas políticos, de concursos, entretenimiento, entrevistas y muchos otros. Pero ninguno de esos videos fue tocado. Antena 3 decidió aplicar selectivamente las leyes de derecho de autor y decidió eliminar únicamente el video que yo subí. En otras palabras: Las leyes de derecho de autor fueron aplicadas de forma selectiva para borrar de Youtube las opiniones que no le convenían a Antena 3. Fue un caso de CENSURA contra los profesores Fernández Liria y Luis Alegre.

Este caso fue uno entre miles, pero podemos citar muchísimos otros. Por ejemplo, cuando Pascual Serrano fue falsamente acusado por el periódico español El País de violar sus derechos de autor, sólo por hacer una cita de un artículo de Vargas Llosa. Como si Serrano fuera la única persona en el mundo que ha hecho citas de ese periódico.

Si no me gusta tu opinión, te acusaré de "pirata"

He aquí el más grave problema que habrá una vez se apruebe la Ley SOPA: No va a ser una ley para evitar la mal llamada "piratería"; se convertirá en otro instrumento más para que las grandes empresas y poderes políticos bloqueen la voz de quienes les critican o adversan.

La ley se aprovecha de que la gran mayoría de los sitios que se usan en el mundo están en Estados Unidos. Exigirá, entre otras cosas, que los buscadores como Google, y las redes sociales como Facebook o Twitter, sean responsables de lo que publican cada uno de sus usuarios, y les exigirá retirar todos los enlaces y resultados de búsqueda que apunten a sitios web acusados de piratería, sin importar que esos sitios estén dentro o fuera de los Estados Unidos.



Los promotores dicen que la ley SOPA, si se aprueba, evitará que páginas webs como Taringa, PirateBay o SeriesYonkis sigan apareciendo en Google y Facebook. Pero imagine lo que será entrar en Google, buscar información sobre Venezuela, Hugo Chávez o el proceso bolivariano y no encontrar ningún resultado de páginas como Aporrea, VTV, Telesur, Rebelión.org o Kaos en la Red. ¡Eso también pasará! Una vez se apruebe la Ley SOPA, bastará que alguien en Estados Unidos acuse de piratería a esas páginas web usando como "evidencia" alguna cita, algún video de Youtube, algún artículo mal acreditado, alguna canción usada sin permiso. Una vez hecho hecho y cumplidos unos pocos pasos legales, Google estará obligado a sacarla de sus resultados. Usted tampoco podrá compartir en Facebook más enlaces a Telesur, no podrá citar en Twitter a Aporrea. Tendrá un grillete más en su derecho a expresarse en Internet.

Más precedentes

Cosas como estas ya suceden desde hace tiempo. Grupos de derecha lograron que Wikipedia en Español bloqueara al sitio web Rebelión.org en 2008, prohibiendo a sus bibliotecarios y editores usarlo como referencia de sus artículos. El veto duró varios meses, pero la presión de Richard Stallman y miles de personas fueron las que ayudaron a echar para atrás este bloqueo. Pero estos grupos de derecha siguen activos, esperando cualquier nueva oportunidad para atacar.

Cuando Julián Assange publicó en Wikileaks, durante 2010 y 2011, miles de cables del Departamento de Estado denunciando injerencias y atrocidades del gobierno estadounidense, dicho gobierno forzó a empresas como PayPal, Visa, MasterCard, Western Union y otras a hacer un estrangulamiento económico contra Wikileaks, evitando que donativos de la gente llegaran a este sitio web. Totalmente parecido al bloqueo económico que se hace contra Cuba desde los años sesenta del siglo pasado. Este es otro de los mecanismos de presión que la Ley SOPA usará contra sitios web que ellos califiquen de "piratas", así estén fuera de los Estados Unidos -como Wikileaks-.

Es obvio que sí debemos denunciar y oponernos a leyes como SOPA, Protect-IP (PIPA) y el acuerdo ACTA. Pero por el otro,debemos desarrollar nuestra propia infraestructura de red e Internet junto a otros países latinoamericanos, en previsión de que tarde o temprano los sectores más conservadores de la política estadounidense logren su objetivo. ¡Es urgente!

http://lubrio.blogspot.com/2012/01/ley-sopa-es-pura-paranoia-es-realmente.html

lunes, 16 de enero de 2012

MEMORIA Y CUENTA DEL PRESIDENTE HUGO CHÁVEZ - 2011


13-Ene-2011 Memoria y Cuenta a La Asamblea Nacional

sábado, 3 de diciembre de 2011

La silenciosa revolución suramericana



La Unasur aprobó un importante proyecto estratégico que comienza a desatar los lazos de dependencia con Estados Unidos: la creación de un mega-anillo de fibra óptica que hará que las comunicaciones internas de la región no pasen más por suelo estadunidense. La decisión de la primera reunión de los 12 ministros de Comunicaciones y Tecnologías de la Información reunidos en Brasilia el martes 29 es más importante aún, desde el punto de vista geopolítico, que los proyectos de infraestructura aprobados por el Cosiplan (Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento) al día siguiente en la misma ciudad.

Hasta ahora, las comunicaciones de Internet en la región sufren una dependencia casi increíble. Un mail enviado entre dos ciudades limítrofes de Brasil y Perú, por ejemplo entre Rio Branco, capital de Acre, y Puerto Maldonado, va hasta Brasilia, sale por Fortaleza en cable submarino, ingresa a Estados Unidos por Miami, llega a California para descender por el Pacífico hasta Lima y seguir viaje hasta Puerto Maldonado, a escasos 300 kilómetros de donde partió. Sobre esta base es imposible hablar de soberanía y de integración.

El anillo de fibra óptica tendrá una extensión de 10 mil kilómetros y será gestionado por las empresas estatales de cada país para que las comunicaciones sean más seguras y baratas. Para el Ministerio de Comunicaciones de Brasil, que gestó el proyecto, el anillo disminuye la vulnerabilidad que tenemos en caso de atentados, así como en cuanto al secreto de los datos oficiales y militares. Hasta hoy, 80 por ciento del tráfico internacional de datos de América Latina pasa por Estados Unidos, el doble que Asia y cuatro veces el porcentaje de Europa (Valor, 28 de noviembre).

El ministro brasileño Paulo Bernardo dijo que el anillo estará concluido en dos años y que los costos actuales de Internet en América del Sur son tres veces mayores que los que se pagan en Estados Unidos. Para que los 12 países tengan un acceso igualitario a los flujos que se incrementarán por la conexión de nuevos cables submarinos, Bernardo adelantó la creación de puntos de intercambio de tráfico en las fronteras, de los que podrán colgarse las empresas. Para Brasil, el costo total del proyecto es de apenas 100 millones de dólares

Además de las decisiones de ambas reuniones de Unasur, Brasil decidió llevar a Naciones Unidas su negociación para la democratización de Internet, que está en manos de empresas estadunidenses. El embajador Tovar da Silva Nunes dijo el martes pasado que la gestión de los flujos de información no es inclusiva, no es segura, no es justa ni deseable.

El Cosiplan decidió impulsar 31 proyectos de infraestructura para 2012-2022, con un costo de 14 mil millones de dólares. Los cuatro más importantes son: corredor ferroviario entre los puertos de Paranagua (Brasil) y Antofagasta (Chile), con un costo de 3 mil 700 millones de dólares; carretera Caracas-Bogotá-Buenaventura-Quito, o sea, con salida al Pacífico, con un costo de 3 mil 350 millones de dólares; ferrocarril bioceánico Santos-Arica, trecho boliviano, que costará 3 mil 100 millones, y la carretera Callao-La Oroya-Pucallpa, que costará 2 mil 500 millones de dólares. En su mayor parte serán financiados por el BNDES de Brasil, pero podrán participar el Bandes de Venezuela, el Banco de Inversión y Comercio Exterior de Argentina y el regional Banco del Sur.

Todas estas obras forman parte del proyecto IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), y están siendo contestadas por los pueblos, como sucedió en Bolivia con la carretera del TIPNIS y en Perú con las hidroeléctricas. La conversión de la región en potencia global, de la mano de Brasil, se procesará con un aumento de la explotación de los recursos naturales y de las personas. Es el mismo camino que antes recorrieron los países del norte y luego los emergentes.

Hay muchas más novedades en esta región. La reunión del Consejo de Defensa de la Unasur, realizada en Lima el 11 de noviembre, acordó 26 acciones en el contexto del plan de acción 2012 para la integración en materia de defensa y la creación de una agencia espacial regional. Argentina quedó encargada de poner en marcha la fabricación de un avión de entrenamiento para la formación de pilotos, en cuyo proceso participarán Ecuador, Venezuela, Perú y Brasil. Cada país fabricará partes que luego serán ensambladas en un lugar a determinar. Brasil, por su parte, quedó al frente del proyecto de avión no tripulado para la vigilancia de fronteras.

La región sigue así los pasos del acuerdo estratégico de defensa suscrito el 5 de septiembre entre Argentina y Brasil, que se plasma por ahora en la fabricación del carguero militar KC-390, diseñado por la empresa aeronáutica Embraer, en Brasil, que contará con piezas fabricadas en Córdoba, Argentina, con una inversión conjunta de mil millones de dólares, en la fabricación conjunta de vehículos de transporte y blindados, y la cooperación de las industrias navales y aeroespacial, y en el área de la ciberdefensa.

Es la primera vez que se toman este tipo de decisiones en el ex patio trasero de Washington. Además, y este dato no es menor, el proyecto del anillo de fibra óptica fue pergeñado en Bogotá por el ministro brasileño Bernardo; María Emma Mejía, la persona designada por Juan Manuel Santos para presidir la Unasur, y el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, amigo personal del banquero Luis Carlos Sarmiento, el hombre más rico de Colombia, partidario de firmar un TLC con Brasil y de asociar las bolsas de valores de ambos países.

Eso puede explicar las intempestivas declaraciones de Álvaro Uribe contra las buenas relaciones colombo-venezolanas y el artículo de Roger Noriega en InterAmerican Security Watch,quien llamó a su país a preparase para una intervención militar en Venezuela, donde Estados Unidos compra 10 por ciento de su petróleo (9 de noviembre). Es evidente que el imperio en decadencia no va a contemplar pasivamente cómo pierde el control de la región sudamericana.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/12/02/index.php?section=opinion&article=025a1pol

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Por qué Chávez es el comunicador por antonomasia?



Una vez que Chávez ganó las primeras elecciones, ciertos dueños de medios privados pidieron inmediatamente su parte de la torta política. Ante la respuesta negativa, Chávez dejó de ser el joven político alternativo y prometedor y se convirtió en el “dictador”

Prochavistas y antichavistas coinciden al menos en algo: desde hace poco menos de dos décadas el Presidente Hugo Chávez es el comunicador por antonomasia en este país.

Podemos ubicar el bautizo comunicacional de Chávez en aquel “Por ahora” del 4 de febrero de 1992. En una sola frase hizo sonrojar, incluso, a las más célebres empresas de marketing. De inmediato ese breve discurso fue estudiado por los “mediólogos” de todo el mundo y, lo que es más importante, fue asumido y cocinado a fuego lento en la psique colectiva del venezolano.

Lo interesante es que ese discurso, aunque impactante, hubiera podido desinflarse con el pasar de los años. Pero no fue así: el impacto mediático del candidato Chávez creció exponencialmente durante los años posteriores, llegando incluso a hacerlo posicionar (previo a las elecciones de 1998) como un sorpresivo protagonista outsider del juego comunicacional en este país.

Por aquellos años muchos interpretaron el ascenso mediático de Hugo Chávez única y exclusivamente como el producto de un apoyo táctico por parte de ciertos dueños de medios en busca de un salvavidas político que los hiciera sobrevivir a la implosión de la IV República.

LA OTRA LÓGICA

Aunque es innegable que Chávez llegó al poder con el apoyo de ciertos medios privados que, por cierto, ahora son sus más furibundos enemigos, el tiempo ha demostrado que el fenómeno comunicacional “Hugo Chávez” no depende del medio en cuanto tal, sino de una lógica comunicacional otra.

Una vez que Chávez ganó las primeras elecciones, ciertos dueños de medios privados, como era costumbre en este país, pidieron inmediatamente su parte de la torta política. La respuesta del nuevo Gobierno fue negativa: inmediatamente, para muchos medios privados de entonces Chávez dejó de ser el joven político alternativo y prometedor, para convertirlo en el “dictador” que encabezaba un “régimen totalitario”.

Pero, a pesar de todo, el ataque de los medios privados contra el Presidente Chávez, lejos de mellar su impacto comunicacional, lo ha catapultado como sujeto ineludible de toda discusión político-comunicacional en Venezuela: no existe discusión en el país que no pase por la figura de Chávez. Aún más, las veces que Chávez por diversos motivos ha dejado de salir en pantalla o dar declaraciones, el desierto mediático de los medios privados es más que evidente.

¿Cómo se explica pues este fenómeno comunicacional?

No cabe duda que todo ello depende de la instauración de una lógica comunicacional que supera aquella instaurada en el país donde el protagonista era el medio y no los interlocutores que se comunicaban a través de éste.

Se trastocaron las lógicas y criterios comunicacionales a tal punto que el medio se colocó en su justo lugar y medida: este volvió a ser el “instrumento” a través del cual se hace posible la comunicación, y no más el fin último de toda comunicación, tal como fue durante todo el siglo XX venezolano.

En lugar del medio, el elemento protagónico pasó a ser la relación de comunicación íntima y cotidiana entre un pueblo y un Presidente. Relación que, en muchas democracias, se resume a declaraciones formales y protocolares o discursos de ocasión que, sólo se hacen informales y cotidianos en campañas electorales (con objetivos evidentes).

LIBERTAD Y COMUNICACIÓN PLENA

Dicha comunicación franca y directa entre un pueblo y Hugo Chávez tuvo al menos dos resultados últimos y definitivos: primero, dejó desprovisto a los dueños de medios privados de ese poder político y simbólico colosal; segundo, catapultó al Presidente Chávez como comunicador por antonomasia en Venezuela. Realidad que, por cierto, penan a entender, no solamente los dueños de medios, sino también los asesores comunicaciones de la oposición que siguen haciéndoles decir a sus jefes que en Venezuela “no hay libertad de expresión”.

El hecho es simple: difícilmente puede coartar la libertad de expresión en Venezuela quien más se beneficia ella.

domingo, 18 de septiembre de 2011

PODER MEDIÁTICO EN VENEZUELA

Poder mediático en Venezuela