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“La Universidad Bolivariana, es motor, es vanguardia, es caballo, es lanza, es bandera, de un nuevo modelo educativo de liberación. Ustedes son actores fundamentales de esa vanguardia, siéntanse orgullosos mujeres y hombres”
Fragmentos del discurso del Presidente Hugo Chávez, Caracas, 08/11/2003, en el marco de la inauguración de la sede UBV Zulia.
Fragmentos del discurso del Presidente Hugo Chávez, Caracas, 08/11/2003, en el marco de la inauguración de la sede UBV Zulia.
martes, 28 de julio de 2020
domingo, 19 de julio de 2020
Comentario sobre el texto: Aspectos sociológicos de la sociedad del conocimiento
Autor:
Miguel
Antonio Fuenmayor
Sobre los medios de Comunicación. “No tienen límites: crecen exponencialmente y se han convertido en los canales fundamentales de sociabilidad y comunicación entre la gente, al menos en las generaciones jóvenes que son las que (eso sí es seguro) serán el futuro de la sociedad. La potencialidad está en que cada persona puede construir su red de redes de comunicación y en que cada colectivo puede escapar en gran medida el control ejercido por las empresas y los gobiernos sobre la comunicación procesada a través de los medios de comunicación. Se crea un blog cada segundo y se visionan 100 millones de vídeos al mes en YouTube. Ningún medio de comunicación es comparable”.
Manuel Castells

Antes de analizar el texto de Ana Laura Rivoir, quien a su vez revisa una pléyade de autores que versan sobre los cambios en la economía, la sociedad, las tecnologías de la comunicación y la información y su impacto en las ciencias sociales en los últimos años, creo necesario exponer algunas consideraciones sobre esta materia, en el caso específico de las ciencias de la comunicación, espacio donde me he desarrollado en los últimos años.
“Las
teorías de la comunicación que hemos estudiado, utilizado y
desechado se han hecho al calor de los designios de las escuelas de
investigación de la comunicación estadounidenses y europeas. Esto
lo hemos hecho de forma acrítica, sin reflexionar porque se dejamos
de lado algunas teorías y acogemos otras sin muchos miramientos.
Además, pareciera que ellos siguen utilizando algunas teorías que
nos dicen que debemos dejar de lado. Me pregunto ¿Se han desechado
completamente la teoría estimulo-respuesta en el ámbito de la
psicología o la teoría de la aguja hipodérmica en comunicación?
Pareciera que no, especialmente porque las guerras mediáticas se
hacen con estas herramientas, remozadas con el arsenal tecnológico
del presente”. (Fuenmayor, 2020:19). En Nuestraamerica tenemos
especialistas en analizar y difundir el pensamiento de los europeos y
los estadounidenses, sin mirar nuestro horizonte de producción
intelectual. Hay expertos en todos filósofos griegos, en Habermas,
por citar algunos. El texto de Rivoir, sigue la misma corriente: no
hay ningún autor de “América Latina y El Caribe”. El mas
cercano a nosotros es Manuel Castells. Pero, debemos hacer lo uno y
lo otro, para avanzar en los diferentes ámbitos de la ciencia. Mirar
lo propio y lo ajeno en Ciencias sociales y todas ciencias.
Las
rupturas epistemológicas representan saltos cuánticos teóricos que
desechan ideas, conceptos que, a veces nos dejan en el desamparo
cómodo de las teorías que acogemos como nuestra verdad cada cierto
tiempo. En nuestros países a veces los cambios económicos, sociales
y tecnológicos no se presentan como lo propugnan los autores
señalados en el texto, quizás debido a la fuerza de nuestra
identidad y al menguado “desarrollo” nuestro, o porque sus
análisis son para otras realidades: para sus realidades. Nuestras
sociedades contemporáneas son una muestra de desigualdad e inequidad
viéndolas en su conjunto, observándolas en sus particularidades o
diversidades, esta desigualdad representa un abismo. Allí conviven
todos los estadios del llamado desarrollo. Desarrollo que en muchas
de sus expresiones no queremos.
Finalmente,
coincidimos con los postulados finales de la autora del presente
texto al proponer que: “Debemos
alejarnos de una conceptualización que plantea la Sociedad de la
Información y el Conocimiento como un proceso homogéneo y global,
idéntico para todas las sociedades. Tomar distancia de una visión
lineal y tecnocéntrica es clave para comprender los procesos en
curso y para evitar esta invasión del paradigma dominante en el
trabajo académico y en la toma de decisiones. (Rivoir,2009:14).
Nuestras sociedades son diversas, desiguales y el entorno de la
pandemia mundial del Coronavirus las hará más débiles, nuestro
país Venezuela con las sanciones imperiales necesita de “tanques
pensantes” en todas las ciencias para resurgir con una ciencia muy
nuestra.
“En
esta mirada, los beneficios de las TICs son exacerbados pues se da
por supuesto que producen por sí mismas desarrollo y bienestar. Por
el contrario, debemos apelar a una visión crítica que contribuya a
la apropiación de las TICs para el desarrollo, con diversidad
cultural y teniendo en cuenta la multidimensionalidad de las
desigualdades. La participación social, el uso «con sentido», así
como la producción de conocimiento y de capacidades son componentes
centrales de un paradigma complejo sobre la Sociedad de la
Información y el Conocimiento, que se encuentra en construcción”.
(Rivoir,2009 :14).
El
contexto actual pone en tensión las miradas sobre la economía, los
cambios sociales, las sociedades de consumo y sobre las TICs. dado
el giro que ha impuesto la pandemia del Coronavirus en todo el mundo.
En el caso de las tecnologías de la comunicación se ha impuesto su
uso para el ocio, el teletrabajo y la formación académica en casa.
En Venezuela, en el caso específico de la Universidad Bolivariana de
Venezuela, se evidencia desde ya, la provechosa apropiación que
hemos realizado de estas herramientas para sacar adelante la
formación de nuestros estudiantes, sin estos instrumentos no hubiese
sido posible culminar el periodo académico 2020 I, a pesar de todas
las dificultades existentes de todo orden, las cuales necesitan
abordarse de forma urgente en nuestro país. Mi parque tecnológico
casero tiene casi diez años de uso, es hora de renovarlo.
Bibliografía
. - Corcuera Laura. (Entrevistadora). “Manuel Castells: Cada persona puede construir su red de redes de comunicación”. Divulgación y Cultura Científica Iberoamericana.
.
- Fuenmayor, Miguel. (2020). Anteproyecto de Tesis Doctoral.
Universidad Bolivariana de Venezuela.
.
- Sánchez Daza, German (2013). América Latina y el Caribe en la
economía y la sociedad del conocimiento. Consejo Latinoamericano de
Ciencias Sociales/ Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
México.
Etiquetas:
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cecso,
educacion,
epistemologia,
lecturas,
RECURSO EDUCATIVO,
UBV EN CASA
Lectura del artículo de Ana Laura Rivoir "Aspectos sociológicos de la sociedad del conocimiento"
Por
Dra. Diana Carolina Acosta Nucette
En la
mirada de los teóricos Castells. Ianni, Beck, Bouman, entre otros, la autora Rivoir visibiliza, en cada espacio-tiempo
histórico las contradicciones de las sociedades en las que se
desempeñan y los cambios sociales que se producen y se expanden por
el planeta construyendo la evolución, bajo procesos de dominación económico-político-social, con toda la carga
ideológica y cultural en procesos de transculturización hacia los
países más pobres o subdesarrollados como nos han etiquetado. Estos
planteamientos coinciden, todos en la reconfiguración de la
sociedad, haciendo su aporte para agregar elementos a la dialéctica
evolutiva:
-
Giddens busca explicaciones al agotamiento de la modernidad. Plantea que el proceso que se visualiza nos habla de las consecuencias del mismo que consistiría en una fase de la «modernidad radicalizada» en la que las revoluciones políticas, sociales y económicas iniciadas en el siglo XVII se despliegan en su amplitud.
-
Beck por su parte plantea la idea de una sociedad mundial entendida como una pluralidad sin unidad. La globalización está constituida por aquellos procesos en virtud de los cuales los Estados Nación soberanos se entremezclan e imbrican mediante actores transnacionales y sus respectivas probabilidades de poder, orientaciones, identidades y entramados varios. El Globalismo es la concepción según la cual el mercado mundial desaloja o sustituye al quehacer político. Es la ideología del dominio del mercado mundial o la ideología del liberalismo.
-
Castells La globalización en tanto capacidad tecnológica, organizacional e institucional de los componentes centrales de un sistema dado (ej. Economía), para trabajar como una unidad en tiempo, real o elegido, a escala planetaria. Manifestaciones culturales dominantes en un hipertexto electrónico interactivo que se vuelve el marco de referencia común para procesamiento simbólico de toda la fuente y mensajes. Internet se constituye en la columna vertebral de una nueva cultura, la cultura de la realidad virtual. La tecnología es inherente a todos los procesos de desarrollo y ha significado, a lo largo de la historia de la humanidad, un aumento de las capacidades globalmente concebidas.
A todas estas ideas la autora infiere que “En tal sentido, debemos
alejarnos de una conceptualización que plantea la Sociedad de la
Información y el Conocimiento como un proceso homogéneo y global,
idéntico para todas las sociedades…Por el contrario, debemos
apelar a una visión crítica que contribuya a la apropiación de las
TICs para el desarrollo, con diversidad cultural y teniendo en cuenta
la multidimensionalidad de las desigualdades. La participación
social, el uso «con sentido», así como la producción de
conocimiento y de capacidades son componentes centrales de un
paradigma complejo sobre la Sociedad de la Información y el
Conocimiento, que se encuentra en construcción.”
En concordancia con el planteamiento de la autora Rivoir, desde el
panorama nuestro americano, en el que sobrevivimos a los embates de
la dominación imperial, la propuesta de algunos países del
hemisferio sur de democratizar las TIC y enfocar su asimilación a
los procesos de desarrollo de estas naciones y empoderamiento de los
pueblos, durante los últimos veinte años, emergió como alternativa
y ejemplo para otros países de nuestro hemisferio y otras latitudes,
muestra de ello México, Brasil, Argentina, Uruguay, Ecuador,
Bolivia, Cuba, Haití, entre otros. Procesos sociales que se
perfilan, en casi la mayoría de los casos, a la construcción de una
sociedad más humanizada, sembrada con valores o principios de
participación, solidaridad, cooperación, justicia y vivir viviendo
o buen vivir. Además de proponer a través de la educación, la
liberación del ser, siguiendo los pasos y las lecciones de Simón
Rodríguez.
Sin embargo y luego de mucho esfuerzo de, inclusive refundar el
Estado con una nueva constitución, Venezuela se encuentra asediada
por el gobierno de los Estados Unidos con una guerra multiforme que
ha desmantelado toda la plataforma de telecomunicaciones del país,
dejándolo además sin la posibilidad de reponer o adquirir ,
accesorios, maquinaria, entre otros implementos necesarios para dar
mantenimiento a complejos de energía eléctrica, hídricos, a través
de las sanciones políticas que repercuten en lo económico,
básicamente asfixiando al pueblo que en la actualidad carece de
cualquier servicio público, alimentos, medicinas, ataque a la moneda
creando hiperinflación, cada mes desde hace cinco años , generando
un atraso en la construcción de la sociedad que nos proponemos como
nación soberana .
A decir de Dos
Santos B (2009) “vivimos un tiempo paradójico que nos crea, por un
lado, un sentimiento de urgencia —es decir, tenemos que actuar
ahora porque ya no aguantamos más la injusticia social en el mundo y
porque hay un colapso ecológico—, mientras que por otro lado está
la guerra, que parece la mejor manera de resolver los conflictos.
Marx decía que el capitalismo tiene una capacidad destructiva, y
parece que en este momento tenemos mucha más destrucción que
creatividad. Sin embargo, por otro lado hay un sentimiento opuesto,
que es el sentimiento de que, dada la amplitud de los problemas que
enfrentamos, necesitamos cambios muy complejos y muy amplios, que son
cambios civilizatorios: necesitamos otra civilización. Ya no basta
tomar el poder; hay que transformar el poder, hay que transformar las
sociedades.” Al parecer el cambio hacia una sociedad nueva nos
sobrepasó, es más arduo el camino.
martes, 7 de julio de 2020
Vidal Atencio: el viaje a Jepira de un pastorcito wayúu
Por
Yldefonso Finol
Me parece escuchar el saguagua de Salvador Montiel silbando rebaños menores en el espejismo que afila el sol sobre los resecos arenales de la Guajira. Veo al niño Worona que busca entre cardones erguidos y cujíes peinados por el viento una escuela donde vivir la aventura de las letras. Es la cátedra de Ramón Paz Ipuana enviando lecciones y saberes desde Juyot, aquella pequeña estrella como ojo de agua que vemos en Yaguasirü en noches de jayeshi y chirrinchi. Siento la casha del Chicho Montiel vibrando en los Filuos, donde degustamos el mejor ovejo asado en Kasápanaipa. Escuchar la sapiencia verbal de Jusayú y leer versos del maestro José Antonio Uriana, con la luna wayúu en el oscuro azul que arropa a Porchoure. También es placentero hundir los pies en el mar de Cojoro, soñar con las tortugas que cuidaba la maestra Dalia Durán, mientras conversamos con la joven poesía de José Ángel Fernández.
Percibo el andar del amigo Vidal en su vuelo a Jepira. La ciudad no lo puede retener de su peregrinación ancestral. De joven se enamoró del sacerdocio en Cristo, y se entregó con fuerza a su fe. Estudió intensamente para servir con convicciones. Luchó con dogmas medievales. Abrazó ideas disidentes de las cúpulas. Lo señalaron por amar con la libertad que su Dios le confirió. Es padre como manda la vida y fue cura en el ritual de sus creencias. No se doblegó, ni se sumó al fariseísmo. No ofendió a la humanidad por ser humano. Anduvo de frente, con la frente altiva. Y se puso al lado de los humildes.
Lo veíamos con ánimo de crecer. Comunicando con pasión las verdades de su verdad. Respetando la contradicción. Abriéndose paso en la urbe de complejas cotidianidades. Ansioso por atrapar al futuro.
Lo llamaban “Padre Vidal”, y fue estudiante en colegios barriales y universidades populares. Se mezcló con las barricadas juveniles en el canto protesta y las tertulias culturales. Sabía escuchar y era sabio en la palabra.
Te despido con el idioma de mi pueblo añú, que visitaste en nuestra casa del Moján, por allá cuando los caminos mozos comenzaban a transitar la búsqueda de la luz.
Aka iima ti mou (tenemos tiempos malos)
Ayaawa Yoúgheyeen (peleamos contra la gran serpiente)
Ayaawa oú-dagá (luchamos contra la muerte)
Ayaawa kayingh (enfrentamos la oscuridad)
Shikï we (somos fuego)
Mïkaïña we (somos humo)
Yldefonso Finol
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Foto: Guary Otero |
Me parece escuchar el saguagua de Salvador Montiel silbando rebaños menores en el espejismo que afila el sol sobre los resecos arenales de la Guajira. Veo al niño Worona que busca entre cardones erguidos y cujíes peinados por el viento una escuela donde vivir la aventura de las letras. Es la cátedra de Ramón Paz Ipuana enviando lecciones y saberes desde Juyot, aquella pequeña estrella como ojo de agua que vemos en Yaguasirü en noches de jayeshi y chirrinchi. Siento la casha del Chicho Montiel vibrando en los Filuos, donde degustamos el mejor ovejo asado en Kasápanaipa. Escuchar la sapiencia verbal de Jusayú y leer versos del maestro José Antonio Uriana, con la luna wayúu en el oscuro azul que arropa a Porchoure. También es placentero hundir los pies en el mar de Cojoro, soñar con las tortugas que cuidaba la maestra Dalia Durán, mientras conversamos con la joven poesía de José Ángel Fernández.
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Foto: José Zambrano (07-07-20) |
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Foto: Jenny Farías (07-07-20) |
Lo veíamos con ánimo de crecer. Comunicando con pasión las verdades de su verdad. Respetando la contradicción. Abriéndose paso en la urbe de complejas cotidianidades. Ansioso por atrapar al futuro.
Lo llamaban “Padre Vidal”, y fue estudiante en colegios barriales y universidades populares. Se mezcló con las barricadas juveniles en el canto protesta y las tertulias culturales. Sabía escuchar y era sabio en la palabra.
Te despido con el idioma de mi pueblo añú, que visitaste en nuestra casa del Moján, por allá cuando los caminos mozos comenzaban a transitar la búsqueda de la luz.
Aka iima ti mou (tenemos tiempos malos)
Ayaawa Yoúgheyeen (peleamos contra la gran serpiente)
Ayaawa oú-dagá (luchamos contra la muerte)
Ayaawa kayingh (enfrentamos la oscuridad)
Shikï we (somos fuego)
Mïkaïña we (somos humo)
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sábado, 4 de julio de 2020
Consideraciones en torno al texto NUEVAS TECNOLOGÍAS Y MEDIOS ALTERNATIVOS EN AMÉRICA L ATINA, de Eduardo Shmidt
Por
José Javier León
El artículo de Smicht (http://www.invecom.org/eventos/2009/pdf/shmidt_e.pdf), escrito cuando cerraba la primera década del actual siglo, ofrece aspectos algo ingenuos por un lado, pertinentes por otro, pero especialmente alimenta premisas que se han convertido hoy en mitos de la tecnología. Por ejemplo, la idea de que el mundo está -ininterrumpidamente- interconectado, que existe una fluidez ininterrumpida de energía y que hay una comunicación verdadera. Como se ve, son ideas que la realidad tercamente desmiente, sobre todo hoy, viendo la acción genocida del capitalismo en buena parte del planeta, o si consideramos los números de la exclusión, de la desconexión, los abismos digitales y de todo tipo.
De modo que leer el texto de Eduardo Smidth sin este sumario, puede crear la ilusión de que ese mundo donde los problemas sólo atañen estrictamente a la tecnología, es el único posible con capacidad de convertirse o devenir presente y futuro. Por ejemplo, persiste la idea de que las tecnologías de la comunicación y la información constituyen "el principal sustento material, relacionado con la base ideológica-política para la hegemonía de un sistema de grandes corporaciones transnacionales, guiados por la lógica de la acumulación, la utilidad, la eficiencia y la productividad" (p. 183). Si se piensa que son el "principal sustento material" el verdadero queda oculto e invisible. Lo material, verdad de perogrullo, es material. Estamos hablando de materiales, de minerales, de recursos energéticos, que hacen posible la in-materialidad de la comunicación y la información, que antes ha pasado por aparatos, por superficies, por soportes, que han sido manipulados por hombres y mujeres que antes y durante han necesitado recursos materiales para hacer eso que hacen, desde vivienda, comida y vestido. ¿Por qué es importante decir esto? Porque el mundo de la información y la comunicación mediada por las TIC simplemente lo obvia y es por ello que habla de las TIC como del principal sustento material. Y al borrar la verdadera base "desaparece" la exclusión, la guerra aguas abajo, por la tierra, por la energía, por los recursos, que sí hacen posible ese mundo material y luego dialécticamente inmaterial, en el que las comunicaciones y la información le dan forma -ideológica- al mundo.
La hegemonía de las grandes corporaciones logra precisamente eso, que la base material real, desaparezca, mientras en la superfice, el mundo interconectado opera como si fuera esa la única realidad -posible.
Sin embargo, Smidth está consciente que la brecha digital "puede ser reducida en algún grado y ello no significa que así la profundización de las desigualdades vaya a disminuir" (p. 186), y en este punto donde coincido con su planteamiento ocurre la disyuntiva que me lleva en otra dirección. Es decir, no a al asunto de si las mayorías disponen o no "de las herramientas para poder expresarse" (p. 186). Esta discusión desvía el acento o lo pone donde no es: porque el problema no es el acceso de las mayorías, cosa que nunca va a ocurrir mientras en el mundo dominen la relaciones capitalistas de producción, sino a qué se pretende acceder, en el marco de qué relaciones, bajo qué modelo de comunicación. Vale decir, no es un asunto de mayorías, sino de formas o modelo.
La comunicación e información que producen las minorías cada vez más minoritarias para las mayorías, no admiten réplica ni confrontación, buscan imponerse e imponer una realidad. No trabajan sobre el tiempo real, como dice Smidth, sino que construyen una ilusión de "tiempo real", de inmediatez, de "realidad". Todo sin embargo, responde a un recorte, a una sección de tiempos y espacios, en pocas palabras a una manipulación que se ex-pone como realidad.
Lo hacen privilegiando "el entretenimiento y la publicidad, dejando un espacio muy pequeño para
la reflexión de los ciudadanos sobre los diversos acontecimientos de la realidad" (p. 187), aunque esto último -lo que atañe a la "reflexión de los ciudadanos"- es prácticamente irrelevante porque lo esencial es lo que ese debate estéril de las mayorías sin acceso y las minorías con acceso esconde: la desigualdad que hace posible que unas minorías tengan acceso privilegiado a los recursos materiales, energéticos y mineros, que son el sustento del mundo real.
El sistema capitalista ha creado un tipo de comunicación que incomunica y un tipo de información que deforma la realidad con el objetivo de ocultar las relaciones de producción estructuralmente desiguales. Los mecanismos que ha empleado para ello son ideológicos y es aquí, en esta atmósfera ideológica, "mediaesfera" donde se concentran los debates y las discusiones, mientras en la realidad las condiciones de explotación siguen intactas e inobservadas.
Es por estas razones que el discurso de la "alternatividad" es políticamente inocuo, pues no se trata de crear contrapesos informativos dentro del modelo, sino de transformar políticamente las estructuras de la dominación. Comparto entonces que "lo alternativo adquiere significado si no se lo plantea como un fin comunicacional en sí mismo, sino como una visión nueva acerca de las relaciones de poder." (p. 188). Pero estas relaciones de poder deben ocurrir y expresarse territorialmente, en el acceso y el control de la tierra, la energía y los recursos, es decir, de los sustentos o bases materiales de la realidad. No es pues el control de los medios, sino del territorio donde estos medios se encuentran, y la soberanía territorial está enlazada inextricablemente al control político, al poder que se ejerce sobre los recursos, la energía y los minerales de un territorio por parte de la población y no de las corporaciones que buscan eliminar a esa población -indígena, campesina o urbana llegado el caso.
Como corolario a todo esto, la comunicación necesariamente territorializada, es muy distinta a la comunicación que conocemos, de masas y para masas, para sujetos aéreos, objetivados, segmentados y seccionados.
La comunicación territorial no debate el acceso de las mayorías a los medios. Construye a ras de tierra y de relaciones, una comunicación que reproduce la realidad porque permite la producción de alimentos, medicinas, vestido, viviendas y energía, las bases reales de la soberanía, y sólo sobre esta independencia, es que se levantarán los medios (y más que los medios, las formas y los mecanismos de comunicación, mediados o no tecnológicamente o no al menos como los conocemos) que ninguna corporación podrá acallar ni ocultar. No se trata de negar los "avances tecnológicos", sino de advertir que estos avances se sostienen hoy por hoy sobre la reducción a la era de piedra de sociedades y pueblos enteros, que sufren, son víctimas o resisten -invisibles, como el pueblo de Palestina, o Yemen, o como los campesinos y líderes comunitarios en Colombia- a la hegemonía criminal del imperialismo.
José Javier León
"¿Se ha preguntado alguna vez de qué está hecho su teléfono celular? La tecnología que se utiliza no sería posible sin cuatro minerales: el coltán o tantalio, que almacena la electricidad para que suene; el estaño, que se usa para soldar los circuitos; el wolframio, que permite que su móvil vibre y el oro que se utiliza para cubrir el cableado. Son los llamados 'minerales de sangre' porque a menudo se extraen en zonas de conflicto donde los grupos guerrilleros ganan millones para comprar armas" Los minerales de sangre, materia prima de los celulares, http://www.rfi.fr/es/economia/20160210-los-minerales-de-sangre-materia-prima-de-los-celulares
El artículo de Smicht (http://www.invecom.org/eventos/2009/pdf/shmidt_e.pdf), escrito cuando cerraba la primera década del actual siglo, ofrece aspectos algo ingenuos por un lado, pertinentes por otro, pero especialmente alimenta premisas que se han convertido hoy en mitos de la tecnología. Por ejemplo, la idea de que el mundo está -ininterrumpidamente- interconectado, que existe una fluidez ininterrumpida de energía y que hay una comunicación verdadera. Como se ve, son ideas que la realidad tercamente desmiente, sobre todo hoy, viendo la acción genocida del capitalismo en buena parte del planeta, o si consideramos los números de la exclusión, de la desconexión, los abismos digitales y de todo tipo.
De modo que leer el texto de Eduardo Smidth sin este sumario, puede crear la ilusión de que ese mundo donde los problemas sólo atañen estrictamente a la tecnología, es el único posible con capacidad de convertirse o devenir presente y futuro. Por ejemplo, persiste la idea de que las tecnologías de la comunicación y la información constituyen "el principal sustento material, relacionado con la base ideológica-política para la hegemonía de un sistema de grandes corporaciones transnacionales, guiados por la lógica de la acumulación, la utilidad, la eficiencia y la productividad" (p. 183). Si se piensa que son el "principal sustento material" el verdadero queda oculto e invisible. Lo material, verdad de perogrullo, es material. Estamos hablando de materiales, de minerales, de recursos energéticos, que hacen posible la in-materialidad de la comunicación y la información, que antes ha pasado por aparatos, por superficies, por soportes, que han sido manipulados por hombres y mujeres que antes y durante han necesitado recursos materiales para hacer eso que hacen, desde vivienda, comida y vestido. ¿Por qué es importante decir esto? Porque el mundo de la información y la comunicación mediada por las TIC simplemente lo obvia y es por ello que habla de las TIC como del principal sustento material. Y al borrar la verdadera base "desaparece" la exclusión, la guerra aguas abajo, por la tierra, por la energía, por los recursos, que sí hacen posible ese mundo material y luego dialécticamente inmaterial, en el que las comunicaciones y la información le dan forma -ideológica- al mundo.
La hegemonía de las grandes corporaciones logra precisamente eso, que la base material real, desaparezca, mientras en la superfice, el mundo interconectado opera como si fuera esa la única realidad -posible.
Sin embargo, Smidth está consciente que la brecha digital "puede ser reducida en algún grado y ello no significa que así la profundización de las desigualdades vaya a disminuir" (p. 186), y en este punto donde coincido con su planteamiento ocurre la disyuntiva que me lleva en otra dirección. Es decir, no a al asunto de si las mayorías disponen o no "de las herramientas para poder expresarse" (p. 186). Esta discusión desvía el acento o lo pone donde no es: porque el problema no es el acceso de las mayorías, cosa que nunca va a ocurrir mientras en el mundo dominen la relaciones capitalistas de producción, sino a qué se pretende acceder, en el marco de qué relaciones, bajo qué modelo de comunicación. Vale decir, no es un asunto de mayorías, sino de formas o modelo.
La comunicación e información que producen las minorías cada vez más minoritarias para las mayorías, no admiten réplica ni confrontación, buscan imponerse e imponer una realidad. No trabajan sobre el tiempo real, como dice Smidth, sino que construyen una ilusión de "tiempo real", de inmediatez, de "realidad". Todo sin embargo, responde a un recorte, a una sección de tiempos y espacios, en pocas palabras a una manipulación que se ex-pone como realidad.
Lo hacen privilegiando "el entretenimiento y la publicidad, dejando un espacio muy pequeño para
la reflexión de los ciudadanos sobre los diversos acontecimientos de la realidad" (p. 187), aunque esto último -lo que atañe a la "reflexión de los ciudadanos"- es prácticamente irrelevante porque lo esencial es lo que ese debate estéril de las mayorías sin acceso y las minorías con acceso esconde: la desigualdad que hace posible que unas minorías tengan acceso privilegiado a los recursos materiales, energéticos y mineros, que son el sustento del mundo real.
El sistema capitalista ha creado un tipo de comunicación que incomunica y un tipo de información que deforma la realidad con el objetivo de ocultar las relaciones de producción estructuralmente desiguales. Los mecanismos que ha empleado para ello son ideológicos y es aquí, en esta atmósfera ideológica, "mediaesfera" donde se concentran los debates y las discusiones, mientras en la realidad las condiciones de explotación siguen intactas e inobservadas.
Es por estas razones que el discurso de la "alternatividad" es políticamente inocuo, pues no se trata de crear contrapesos informativos dentro del modelo, sino de transformar políticamente las estructuras de la dominación. Comparto entonces que "lo alternativo adquiere significado si no se lo plantea como un fin comunicacional en sí mismo, sino como una visión nueva acerca de las relaciones de poder." (p. 188). Pero estas relaciones de poder deben ocurrir y expresarse territorialmente, en el acceso y el control de la tierra, la energía y los recursos, es decir, de los sustentos o bases materiales de la realidad. No es pues el control de los medios, sino del territorio donde estos medios se encuentran, y la soberanía territorial está enlazada inextricablemente al control político, al poder que se ejerce sobre los recursos, la energía y los minerales de un territorio por parte de la población y no de las corporaciones que buscan eliminar a esa población -indígena, campesina o urbana llegado el caso.
Como corolario a todo esto, la comunicación necesariamente territorializada, es muy distinta a la comunicación que conocemos, de masas y para masas, para sujetos aéreos, objetivados, segmentados y seccionados.
La comunicación territorial no debate el acceso de las mayorías a los medios. Construye a ras de tierra y de relaciones, una comunicación que reproduce la realidad porque permite la producción de alimentos, medicinas, vestido, viviendas y energía, las bases reales de la soberanía, y sólo sobre esta independencia, es que se levantarán los medios (y más que los medios, las formas y los mecanismos de comunicación, mediados o no tecnológicamente o no al menos como los conocemos) que ninguna corporación podrá acallar ni ocultar. No se trata de negar los "avances tecnológicos", sino de advertir que estos avances se sostienen hoy por hoy sobre la reducción a la era de piedra de sociedades y pueblos enteros, que sufren, son víctimas o resisten -invisibles, como el pueblo de Palestina, o Yemen, o como los campesinos y líderes comunitarios en Colombia- a la hegemonía criminal del imperialismo.
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