“La Universidad Bolivariana, es motor, es vanguardia, es caballo, es lanza, es bandera, de un nuevo modelo educativo de liberación. Ustedes son actores fundamentales de esa vanguardia, siéntanse orgullosos mujeres y hombres”

Fragmentos del discurso del Presidente Hugo Chávez, Caracas, 08/11/2003, en el marco de la inauguración de la sede UBV Zulia.

domingo, 15 de diciembre de 2013

ACTUALIDAD DEL PERIODISMO MEXICANO



Conferencia de Rafael Ahumada[1] profesor de la UNAM

5 de junio de 2013
PFG Comunicación Social – UBV Sede Zulia


  

 Buenos día a todos, agradezco la presentación del compañero, fue muy generoso al presentarme ante ustedes, y también quiero agradecer de alguna forma a los que directa y también indirectamente han hecho posible que esta mañana yo esté aquí con ustedes, porque siempre para uno es importante tener estas oportunidades de compartir los saberes, los conocimientos que uno tiene, y nutrirse de los conocimientos y saberes que con los que compartimos tienen. La intención es poder hacer de esta mañana un intercambio de impresiones.

A mí me han invitado para que yo les dé una visión, un panorama lo más completo posible de cuál es la situación del periodismo en México en la actualidad. Obviamente, en unos cuantos minutos es difícil poder desarrollar un tema tan amplio como ese, pero hagamos el esfuerzo de darles a conocer desde mi perspectiva la percepción que yo tengo de cuál es la situación del periodismo en mi país. Trataré en ese sentido de presentar un esbozo y a partir de la percepción que yo tengo de lo que sucede en mi país y de cómo se llevan a cabo las relaciones de los periodistas y los medios de la sociedad abocarme a las inquietudes, a las dudas que ustedes tengan con respecto a lo que yo les comente.

Entiendo que siempre es importante para quienes se están formando tener algún referentes de qué es lo que está sucediendo en nuestras latitudes, en otros terrenos, en otros lugares. Mi intención será quizás, en ese aspecto, tratar de ser lo más preciso posible sobre cuál es la experiencia del periodismo en mi país. Y en razón de eso, que ustedes tengan los elementos para poder hacer el análisis de la comparación entre lo que sucede en mi país con lo que ustedes viven aquí. Venezuela es un país que no conozco, tengo apenas escaso un mes de estar por acá en sus tierras, y bueno, ustedes complementarán con lo que conocen sobre la vida aquí en Maracaibo.

Después de este preámbulo vamos a tratar de entrar en materia. La intención es esta, la idea que tengo es que platiquemos, charlemos, obviamente no soy la biblia, inclusive la idea de que yo les hable de mi país nace porque como vengo de México algunos colegas dijeron que les podía hablar del periodismo allá en mis tierras, pero lo que me trae aquí no es eso –por eso decía que les voy a dar el esbozo de la percepción que yo tengo sobre la situación del periodismo en mi país. Pero no es algo con lo que yo esté trabajando, por lo tanto tampoco espero que la expectativa vaya más allá de ser simplemente el testimonio de un mexicano; pero habrá otros mexicanos que quizás tengan percepciones distintas.

Por eso voy a ser lo más preciso, y lo que les comente tendrá ciertos fundamentos para que no sea sólo mi percepción sino que esté basado en situaciones concretas, en hechos que me permitan en determinados momentos hacer los juicios sobre el periodismo en México.

Es complejo, es difícil hablar de qué pasa en un país con respecto a algunas situaciones en particular porque hay muchas cosas, muchas situaciones que se van entrelazando para que una realidad se concrete. Y en ese sentido a veces el proceso cognitivo de un solo individuo es difícil, pues es difícil tener todos los amarres de todas las variables que intervienen para que un hecho se dé.

¿Cómo abordar esto de qué pasa en México con el periodismo, o cómo se está viviendo hoy? Hay una corriente metodológica, la fenomenología, que explica que para conocer una realidad primero hay que formar o construir una realidad utópica: cómo debiera ser lo que nosotros queremos conocer para ir a algunos de los hechos y entonces tener ese constructo que hicimos de manera ideal como referente y poder ver qué tan cerca o qué tan lejos estamos de cómo pensamos debieran ser las cosas. Yo retomo esta postura fenomenológica, ese principio, para poder hacer mi análisis, somero y breve sobre el periodismo en México.


Para poder entonces responder qué sucede con el periodismo en México habría qué responder a la pregunta, qué es el periodismo. Para qué sirve un periodista o cuál debe ser la labor de un periodista. Para que, en función de eso yo pueda después ver cómo se está haciendo el periodismo en México, bajo qué condiciones, cuáles son los aspectos preponderantes de ese quehacer y cuán cerca estamos de ese ideal o qué tan lejos.

En ese sentido, el periodismo lo defino como la actividad mediante la cual se informa a una sociedad sobre el acontecer político, social, económico y cultural de su entorno. ¿Para qué o con qué fin se le debe informar al ciudadano sobre su realidad social? El objetivo del periodismo es informar para dotar al individuo de elementos que le permitan conocer y analizar su realidad inmediata y en consecuencia formarse una opinión y orientar su comportamiento dentro de la sociedad.

Es decir, no es informar sólo por informar, sino que debe haber un objetivo, un propósito y ese propósito es hacer que el ciudadano se convierta en un agente que pueda analizar y reflexionar sobre su realidad y en consecuencia poder orientar su comportamiento con respecto al grupo social al que pertenece.

Desde esa perspectiva informar a la gente sobre lo que sucede orienta su comportamiento y le permite formarse una opinión. Y entonces, en razón de la opinión que tenga sobre lo que está sucediendo en su entorno va a tomar decisiones, va a actuar de alguna forma junto al grupo social, esa es la importancia de la información y del periodismo. Podemos decir entonces, que el periodismo crea conciencia, el nivel de información que un sujeto tiene sobre su realidad le hace estar consciente de qué está sucediendo, qué cosas están bien, y qué cosas no, qué hay que mejorar, qué hay que transformar, y a mi en lo particular: qué me toca hacer para que esa realidad que no favorece al conjunto social pueda cambiar. Digamos que ese sería de manera ideal lo que el periodismo debe aportar a la sociedad.

-Esto que acabo de decir lo solté así de manera muy tranquila, sencilla, simple, sin mayor problema. Y las cosas normalmente así son, es fácil decir las cosas, pero hacerlas implica ya dificultades. Entonces, entrar al terreno de la creación de conciencia, la formación de opinión, que favorezca la toma de conciencia del sujeto sobre su realidad y tratar de transformarla, es bastante complicado. Porque cuando hablamos de información  y de opinión, ello está relacionado directamente con el aspecto de «verdad», la veracidad de la información que se le da a conocer al individuo-.

Y cuando entramos a hablar de verdad en realidad entramos a un terreno sumamente movedizo, no hay firmeza. Dice por ahí la filosofía, que no hay verdades absolutas, que la verdad es relativa y que, en función de eso, no hay una sola verdad sino diferentes y distintas verdades. Entonces, cuando hablamos de verdad, es ¿la verdad de quién? Sobre un hecho puede haber diferentes opiniones, sobre una misma situación puede haber distintas visiones, distintas percepciones y esto hace complejo hablar de verdad, y también hablar de verdad está muy unido al concepto de realidad, porque todos decimos que hay que informar sobre la realidad de las cosas, pero resulta que también la realidad no es única, la realidad es múltiple; verdades y realidades son conceptos que la misma filosofía ha debatido y estudiado profundamente para tratar de dilucidar qué debemos entender por uno u otro concepto, y se entra a cuestiones como les decía yo más complejas, más difíciles.

La misma fenomenología a la que me referí al principio como una postura metodológica, filosófica, determina que la realidad no es única y que la realidad es una construcción mental que hacemos los sujetos. Ahora mismo, estamos en un mismo tiempo y un mismo lugar, en un mismo espacio que estamos compartiendo, y es real que yo estoy frente a ustedes, no es una alucinación, no estoy soñando, no me metí ningún sicotrópico y estoy acá en el viaje y suponiendo esto; esto en realidad está pasando pero cada quien está teniendo esta experiencia vivida de manera distinta; yo estoy asumiendo un papel de expositor, de invitado y en consecuencia tengo que actuar y comportarme de cierta forma, y asumir cierta actitud, y la de ustedes es muy diferente a la mía, ustedes me están viendo, algunos me estarán midiendo, «este tipo qué onda…, está soltando todo un rollo…, qué tan cierto pueden ser los juicios que me está dando… etc.» Entonces tenemos una perspectiva diferente de lo que estamos viviendo aquí, inclusive espacialmente yo tengo un ángulo de visión diferente al de ustedes, yo veo lo que ustedes no ven desde el lugar donde estoy, y ustedes están viendo cosas que yo no veo por la posición que tengo. Todo eso tiene que ver cuando reconstruimos las cosas que vivimos aquí, cada quien lo va a platicar de manera diferente y va a tener impresiones distintas. Yo lo estoy viviendo de una manera diferente y entonces la versión que tendré de lo que pasó aquí va a ser distinta a la que ustedes tengan. Es un simple ejemplo de cómo, a pesar de que estemos en un mismo lugar y tengamos una misma experiencia, la estamos obteniendo de manera diferente y distinta. Por lo tanto la realidad no es la misma para todos los que estamos aquí. Cada quien está construyendo esta realidad cognitivamente de manera distinta. 

 
Entonces, cuando nos enfrentamos a los hechos, no nos enfrentamos a hechos en bruto, interpretamos la realidad, y es por eso una construcción mental; los hechos a los que nos enfrentamos, las experiencias que vivimos las interpretamos. Y ¿cómo las interpretamos? Con nuestros referentes, hacemos una interpretación con nuestro modo de pensar, con nuestro esquema mental, con nuestras ideas, con nuestras creencias, nuestras fobias, con nuestras filias, y cada individuo piensa distinto y diferente a los demás. Como compartimos culturalmente situaciones similares pues tenemos formas de pensar similares, pero no iguales. Entonces, cuando a un periodista le dicen que tiene que ser objetivo y que tiene que dar a conocer los hechos tal cual sucedieron, ese «tal cual» es una interpretación.

Entonces, lo que nosotros informamos es la subjetividad con la que interpretamos estos hechos. Luego, esto de la objetividad también se vuelve un mito, porque la objetividad como tal es imposible. Somos sujetos, por lo tanto somos subjetivos, si fuésemos objetos entonces seríamos objetivos. Pero no es así, tenemos ideas, tenemos creencias, tenemos afinidades, en fin, esto está haciéndose cada vez más complejo y no tan simple como lo enunciaba.

Cuando entramos en ese terreno de la realidad, de la verdad, todo tiene sus matices. Y con eso es con lo que el periodista trabaja, y si a eso le agregamos que hay intereses de por medio, intereses políticos, económicos, en esto del fruto de la información, ¿qué es lo que le piden al periodista y al periodismo en general? Bueno, si no puede ser totalmente veraz, si la verdad como tal –como ya dijimos- es múltiple, entonces se le pide imparcialidad. Y esto de la imparcialidad tiene que ver con la neutralidad. A pesar de que yo tenga cierta afinidad o cierta cercanía con algún conjunto de ideas, a la hora de interpretar los hechos intentaré ser neutral. No sesgarme para un lado o para el otro. Y eso también se dice fácil pero precisamente por eso hablaba de la subjetividad, porque nuestra interpretación
siempre va a estar impregnada de las ideas y de las creencias que como sujetos tenemos.


¿Qué nos queda? Ser plurales. Buscar la pluralidad, es decir, en el ámbito de las ideas éstas son múltiples, diferentes, todos pensamos distintos, todos tenemos derecho a poder expresar nuestro punto de vista, dar nuestra opinión, expresar la forma en que pensamos. Respetar esa diversidad de pensamiento es ser plural, dar cabida a la pluralidad. De tal manera que le demos voz a los diferentes actores que intervienen en un mismo hecho, así estaremos contribuyendo a esa diversidad, a dar cabida a la diversidad de pensamiento, de ideas y en ese sentido dejaremos que sea el lector, el escucha, el televidente, etc., el que con la información que le estamos proporcionando pueda normar su criterio, normar una opinión y en consecuencia tomar una actitud, una conducta o un comportamiento de una manera o de otra.


Eso sería a grandes rasgos lo que esperaríamos del periodismo, desde esa perspectiva lo que buscamos es crear una opinión pública que favorezca el bien común, buscamos informar a la gente para que en conjunto la sociedad tome conciencia de una determinada situación y se busque la transformación. Pero esa transformación no es buscando el bien particular o personal sino el bien común.

Desde esa perspectiva para algunos el periodismo puede servir de vigía, como vigilante de los que están encargados de llevar a cabo el gobierno de nuestras sociedades, la administración de los bienes que son de la comunidad. A quienes damos la potestad para que manejen los bienes que son de todos, tenemos pues que vigilar que lo hagan bien, así como el marido que le da el gasto a la mujer vigila que no haya desvíos (risas), que compre lo que debía comprar que haya víveres, que esté lo que se necesita, etc. Se trata de ver de alguna manera cómo están las cuentas públicas, si no se están enriqueciendo ilícitamente, si no están haciendo negocios personales sino favoreciendo con el gasto público a las necesidades de la sociedad.

Acuérdense que en los países latinoamericanos estamos construyendo nuestras democracias. Vivimos democracias que están en proceso de perfeccionamiento. En México, nuestra democracia la estamos construyendo, todavía es una democracia incipiente, de modo que el periodismo contribuye de alguna manera a esa construcción de la democracia, y en democracia entonces tiene que haber una rendición de cuentas claras acerca de las administración pública, acerca de los bienes que nos pertenecen a todos, entonces los medios de comunicación se convierten en ese sentido, en vigilantes de eso porque pueden señalar, pueden denunciar, pueden demandar lo que no se está haciendo bien y obligar a los gobernadores, a las autoridades a reorientar sus políticas, a rehacer lo que no se está haciendo bien; etc.

Ejemplos hay muchos. En EEUU se vivió el derrocamiento de un presidente, el presidente Nixon, cuando un grupo de periodistas de un diario dio a conocer desvío que se estaba haciendo para la compra de armamentos… el famoso Watergate[2] (17 de junio de 1972). Los que son muy jóvenes no se acuerdan de eso, pero los que estamos un poco más allá que de acá, tenemos muy presente esa situación. Por eso es que a los medios en ocasiones se les llama el Cuarto Poder, en particular a la prensa. Está el poder ejecutivo, el poder legislativo, el poder judicial y este Cuatro Poder, el de los medios de comunicación. Porque igual que pueden levantar e impulsar ciertos liderazgos políticos también los pueden hacer caer. Por eso hablaba de que en los flujos de información tiene que haber o hay intereses de tipo político o económico, a eso me refería, a la fuerza que en ocasiones puede tener la información como tal.

En México hay también experiencias al respecto. En México un gobernador tuvo que renunciar a su gubernatura[3] porque hubo un hecho en el estado de Guerrero, un grupo de campesinos que se dirigía a un mitin, a una manifestación de un partido de izquierda, un partido político, fueron emboscados por un grupo armado que prácticamente liquidó a la mayoría. Era un camión de carga que iba lleno de campesinos, treinta o cincuenta campesinos, llega este grupo armado, ametralla y prácticamente mata a casi todos, y entonces decían que había sido un problema de venganza de un pueblo con otro, sobre la propiedad de algunas tierras, etc., y de repente a la televisión se le filtra un video en donde se ve que quiénes hacen esta masacre son policías estatales, y obviamente ese grupo policíaco tuvo que recibir órdenes pues pertenece al estado, etc., etc., entonces el que encabeza todo eso es el gobernador y ante esa evidencia no quedó otra que dimitir a su puesto, fue enjuiciado por esa situación. Y fue porque precisamente se dio a conocer a través de los medios, en un espacio noticioso[4]. A eso me refiero cuando hablo de que el periodismo en un determinado momento, una de sus funciones entre otras, es la de servir como vigía.

Ante esta situación de qué es el periodismo, para qué sirve el periodista, cuál es la función que debe cumplir, puedo hacer un análisis de lo que sucede en mi país y un análisis crítico y establecer bajo qué condiciones se hace periodismo en México. Pasamos entonces a la segunda etapa de mi plática. Para hacer este análisis voy a retomar una declaración que hizo una colega mía en México, Fátima Fernández Christlieb[5]. Ella hizo un estudio sobre los medios de comunicación y allí concluye que en la prensa escrita de México se puede hablar de todo, en la radiodifusión, en el medio radiofónico se puede hablar casi de todo, y en la televisión mexicana no se puede hablar de nada o bien, no se dice nada.

Para algunos el problema de los medios no está en lo que dicen sino en lo que no dicen, en lo que dejan de decir, porque cuando las cosas se ocultan no se saben, no son del dominio público y entonces no hay nada que se pueda hacer para revertir, para que se enmiende algo que está mal. Por ejemplo, en México, cuando asumió la presidencia el presidente, ahora ex presidente, Vicente Fox, a las pocas semanas empezó a circular por las redes sociales el presupuesto que se estaba erogando para los gastos de la Casa Presidencial, y en ese presupuesto estaban cotizadas las toallas de baño en 150 mil pesos, esto quiere decir aproximadamente algo así como 20 mil $. ¿Cómo una toalla por muy fina que sea va a costar eso? Evidentemente que ahí se estaba haciendo un mal uso del gasto público, y bueno debo reconocer también que en mi país desgraciadamente no es muy honroso el que ocupemos los primeros lugares en corrupción. Se ha hecho la corrupción parte de la cultura y eso se ha convertido en uno de los principales problemas por los cuales no podamos avanzar y tener el desarrollo que quisiéramos. Pero ese es un ejemplo de cómo la corrupción se empieza a dar. Y bien, si no es dada a conocer esta situación entonces, los que la están haciendo siguen impunes, cuando se dan cuenta que esto ya es del dominio público tienen que explicar, tienen que dar cuentas, si no tienen explicaciones, si no hay razón, tienen que dejar sus puestos, en fin, son enjuiciados, etc., y entonces de una u otra manera esto tiene que corregirse.

Obviamente, los principales noticiaros de televisión nunca dijeron nada sobre esto, esto se supo porque trascendió en los medios digitales, a través de las tecnologías de la información y la comunicación, y por eso aquello de que en la prensa se puede hablar de todo, en la radio casi de todo y en la televisión, de nada. ¿Por qué es esto? Porque en México la prensa escrita es diversa y plural, es diversa porque lo mismo encontramos diarios de derecha, diarios de derecha que están montados digamos en el centro y diarios que tienen una tendencia hacia la izquierda, de tal manera que cuando compramos un periódico ya sabemos cuál es su tendencia. Hay un periodismo militante y cuando hablamos de la verdad y esas cosas, claro que se vale, se vale tener una postura, asumirla y decirla, yo voy por aquí o por aquí, pero decirlo abiertamente, porque no se puede andar por la vida nadando hacia donde nos lleve la corriente, sino que hay que asumir una postura y en función de esto es válido, y en ese sentido en la prensa escrita hay diarios y periodistas que deliberadamente hacemos periodismo que defiende posturas de izquierda y es esa nuestra ideología y por ahí transitamos. Lo mismo hay periódicos que dicen no, nosotros somos de derecha, somos pro-empresariales, por ahí vamos y defendemos las posturas…

Pero a pesar de que los periódicos tienen sus tendencias, en las secciones de opinión se busca que haya equilibrios, y entonces hay plumas que escriben desde la derecha o desde la izquierda, desde la derecha desde un periódico de izquierda; en esas páginas podemos ver cómo se dan argumentos, razonamientos defendiendo o atacando ciertas posturas, pero eso es lo enriquecedor y lo importante. Yo como lector puedo leer una columna u otra y entonces tengo las dos versiones sobre una misma situación y en función de esto elijo quién me convenció más, quién me parece que dio argumentos más contundentes, en fin, eso me permite ir desarrollando una opinión y tener una manera de pensar y de analizar y ver las cosas.

Por eso se dice que en los diarios se puede hablar de todo, en ese sentido inclusive los diarios que han recibido muchas veces ataques, embates fuertes de algunos gobiernos, se mantienen y sostienen. Eso es lo importante, ir avanzando en estas democracias incipientes, en ese terreno del respeto a las ideas. No es posible que en pleno siglo XXI, cuando ya conquistamos el espacio, cuando ya podemos hacer clonaciones, descifrar el genoma humano, es decir hay una serie de avances en el terreno de las ciencias y la tecnología, todavía pueda haber gente perseguida por su forma de pensar, por sus ideas; como que ahí choca esta situación. Entonces tenemos que ir avanzando como sociedades en ese sentido.

La desilusión viene porque en México se lee poco. En los medios impresos hay una gran diversidad, hay pluralidad pero desgraciadamente la influencia que tienen en la nación es poca porque se lee poco. Periódicos de nivel nacional en México tienen tirajes de 350 a 400 mil ejemplares diarios, para una población de 120 millones es muy poco en realidad. Cuando un programa en horario Triple A tiene audiencias de 30, 40, 50 millones esos 350 mil ejemplares prácticamente se pierden. Hay revistas, semanarios, que suelen hacer análisis muy fuertes, muy críticos, pero que igual tienen tirajes de 100 o 200 mil. Una revista del mundo del espectáculo en TV y telenovelas tiene un tiraje de 1 millón de revistas; eso es lo que más se lee y digamos que así somos, en esa etapa estamos. Muy distinto sería si los niveles de lectura fueron mejores, pero bueno de cualquier manera allí está y si no se lee mucho entonces los que leen son sectores que tienen también cierta influencia en el conjunto social, las clases medias altas, los sectores académicos de las universidades, que es donde está la gente pensante, bueno los que leen, lo que revisan los diarios, y entonces el resto de la población, no.
                            

En la radio, se puede hablar casi de todo, hay una gran variedad pero comienza a darse el fenómeno de la concentración, los medios de comunicación concentrados en muy pocos. La radio en México está copada por seis familias, tenemos un dial radiofónico de cerca de mil 200 estaciones de radio, pero esa cantidad está concentrada en seis familias, entonces aunque el número sea bastante, quienes deciden qué se dice, cómo se dice, de qué debemos estar enterados los ciudadanos son seis familias, y obviamente familias pudientes, familias con capital, con poder económico, para poder concentrar y poder apropiarse de las estaciones de radio. Son grupos, un grupo radiofónico que tiene 100 o 200 estaciones de radio a lo largo y ancho del país, y que tienen mucho dinero.

Tenemos las radios culturales, radios que operan en algunas universidades, en algunos centros educativos, que tienen su propia frecuencia y pues, trasmiten. Y tenemos radios estatales, que operan desde el Estado. Eso ofrece la posibilidad de que haya cierta diversidad, y espacios radiofónicos donde se le da cabida a voces disidentes, altisonantes, como pueden ser algunas voces en ocasiones. Y después pasamos a la televisión y le decía que en la TV prácticamente no se puede hablar de nada, porque la televisión en México está copada… si la radio por seis familias, la televisión por dos. La familia Azcárraga Jean, que es el presidente del grupo Televisa[6] y Ricardo Salinas Pliego, que es el presidente, el dueño de TV Azteca[7].

En México en la televisión tenemos un duo-polio, son dos los grupos que copan casi el 100 % de la imagen o la televisión. Pero además TELEVISA que es el grupo de televisión que tiene más años, que surgió a mediados del siglo pasado por lo que está ahorita festejando 60 años, aparte de ser el grupo que tiene el mayor número de canales de televisión también tiene estaciones de radio, periódicos, revistas, productoras de cine, entonces las principales emisoras de cable y satélite son filiales de Televisa, Sky, Cablevisión, en fin, prácticamente es un pulpo, tiene muchos brazos, y se ha ido extendiendo en el mundo mediático y en el mundo del espectáculo en general y la farándula. Su fuerza y su poder trasciende ya las fronteras del país y tiene canales de televisión en España, es el principal exportador de telenovelas, ustedes habrán visto algunas, conocerán algunos protagonistas precisamente por esa amplia difusión que tiene, un ejemplo de cómo exporta contenidos es el Chavo del 8, El Chapulín Colorado, muy conocidos, cuando uno sale fuera de su país y le preguntan de dónde viene, de México dice uno, responden ah El Chapulín Colorado, no contaban con mi astucia, síganme los buenos, y cosas así (risas), todo eso es gracias a Televisa.
También hay otras cosas importantes, pero de eso no nos sentimos muy orgullosos algunos, muchos sí se sienten orgullosos pero algunos no sentimos que sea lo mejor porque no se está dando a conocer la verdad, lo mejor que hay en México.
Entonces, si dos familias tienen el dominio de la televisión son muy pocas las personas que deciden qué es lo que deben conocer, ver, saber, el resto de la población. Son unos pocos los que deciden la información que ha de recibir la inmensa mayoría, porque como les comentaba a ustedes en México se lee poco, y entonces la televisión aún con el surgimiento de las tecnologías de la información y la comunicación, internet, las redes sociales, todas estas cosas que están en boga ahora, la televisión sigue ocupando un papel preponderante dentro de los medios de comunicación, la televisión ocupa un papel hegemónico con respecto a los demás.


El nivel de penetración y la cobertura que tiene la televisión es inmensa, es muy fuerte. Alguna vez alguien me pregunta, pero bueno se habla de la industria de la televisión y cuando hablamos de industria hablamos de instancias donde se producen cosas para vender, la industria del calzado vende zapatos, la del vestido ropas, etc., entonces la industria de la televisión ¿qué vende? Si nosotros podemos tener nuestros aparatos, nuestras antenitas y, si nos contratamos el servicio de paga, pues tenemos la televisión y las señales. Entonces decíamos que la televisión lo que vende es precisamente eso: espectadores, la televisión se encarga de tener el mayor número de audiencia. Eso es lo que vende, le vende a las agencias publicitarias televidentes, mientras más gente esté viendo un programa mejor se cotiza para que las grandes empresas se anuncien en ese espacio. 
 
Entonces la Coca-Cola decide anunciarse en la trasmisión de determinado programa porque mi anuncio lo verán 50, 60 o más millones de personas, y no sólo de mexicanos sino que me van a ver también en Panamá, en Costa Rica, en España, en otros muchos lugares. Y entonces es eso lo que la televisión ofrece y vende, lo que produce es televidentes, la televisión produce audiencia y esa audiencia es la que vende, por eso a los niños los comienzan a acostumbrar, a formar como televidentes para que se vuelvan asiduos a un determinado género, a un determinado tipo de programa, para que siempre los estén buscando. Hace poco platicaba con un colega acerca de cómo el futbol tiene un poder económico muy fuerte, ahí se hablan de cantidades exorbitantes por los derechos de trasmisión, por las audiencias que un partido puede tener a nivel mundial, entonces en los mundiales que organiza la FIFA y en el especial en las finales es cuando se ha tenido el mayor número de personas sintonizando una emisión televisiva, y eso se convierte en mucho dinero porque ahí se anuncian las principales marcas: Adidas, Nike, Coca-Cola, etc., entonces ese es el gran negocio, porque esa audiencia le interesa a los anunciantes porque son consumidores potenciales, entonces la televisión promueve y lleva a cabo ese proceso de convertirnos en consumistas, algunos ya son compradores compulsivos, buscamos obsesivamente una marca, en fin.
Eso es lo que la televisión entre otras cosas vende. Entonces, para la televisión no está entre sus principales objetivos o propósitos informar a la población, busca captar la atención. Y ¿cómo capta la atención? Pues, con el entretenimiento, con lo que le puede resultar a la gente espectacular, lo que puede hacer para que sea atrapado y estar ahí para que esté pendiente de una emisión particular, y entonces el rating se vuelve un parámetro, entre más altos niveles de rating es que hay más gente viendo ese programa, cuando el programa tiene bajos niveles de rating lo sacan del aire porque no es rentable, entonces se necesitan ciertos mínimos de audiencia para que permanezca en el aire. Esas son las prioridades de la televisión, y pedirle a la televisión que informe de manera veraz, plural, diversa, no le interesa a la televisión porque eso no le da a la televisión audiencia.
Y eso también ha hecho que la televisión, al tener la atención de amplios sectores de la población, se vuelva atractiva para los políticos. Estos todavía piensan en mi país que presencia en la televisión es igual a votos. Entonces ellos buscan afanosamente tener espacios en la televisión, y la televisión le ofrece sus espacios al político pero a cambio de la concesión, del respeto a que yo me expanda como negocio, hasta el punto que el político se ha convertido en un producto de la televisión y lo que tiene realmente la fuerza y el poder son los medios en general, pero en particular la televisión.
En México se ha posicionado una sola familia con la industria televisiva más grande y más importante, algunos se atreven a decir que ya no es solamente de México sino que es una de las empresas más grandes de Latinoamérica, o por lo menos del mundo de habla hispana, entonces ese es el tamaño de Televisa, su fuerza. En ocasiones, los políticos o la sociedad no establecen los asuntos que deben ser analizados y debatidos socialmente, es la televisión la que manda.
Es decir, si la televisión no nos dice cómo pensar… Pues muchos estudios afirman que la televisión tiene gran penetración y todo lo que quieran, pero –aseguran-, la población tiene la capacidad de raciocinio y lo que ve y escucha de la televisión lo puede creer o no, puede estar de acuerdo o puede aceptar o rechazar, entonces está ese proceso de resistencia y uno dice, sí podemos creer que aún los sujetos tenemos esa capacidad de razonamiento que nos permite ante los contenidos de los medios decidir con qué y con qué no estamos de acuerdo.
Pero, lo que sí es contundente es lo siguiente: los medios nos dicen en qué debemos pensar; no cómo, pero sí en qué. Porque son los que establecen la agenda, son los que dan a conocer los temas.
Lo que la televisión da a conocer se vuelve del dominio público, lo que dice un personaje de la televisión al siguiente día todo el mundo lo sabe, entonces lo que los principales noticiarios de televisión en México dan a conocer es sobre lo que se discute, sobre lo que se habla. Por eso decía yo, muy al principio de la plática, que el problema con los medios muchas veces no está en lo que dicen sino en lo que no dicen, en lo que ocultan, y entonces entre la TV y los políticos se ha dado una complicidad, yo te beneficio, yo establezco una norma, una regulación jurídica laxa, que no te afecte, que puedas seguir expandiéndote, creciendo, pero me das espacios, das a conocer lo que yo quiero que se conozca.
En México se dice que hacemos un periodismo de «declaracionitis», es decir solamente se reproduce lo que dijo tal o cual secretario de estado, o lo que dijo el Presidente, o el director de un centro, no hay mucho periodismo de investigación. Cuando se investiga se busca, se hurga qué se está haciendo y cómo, y se dan a conocer resultados de trabajos de investigación, es cuando se descubren cosas, pero cuando sólo estamos repitiendo lo que dijo el secretario de economía, que la economía va bien, que estamos recuperando el poder adquisitivo, entonces no estamos comprometiendo en nada a que este señor nos de cuentas sobre algún problema que la población esté viviendo, entonces algunos periodistas no salen como dice por ahí de sus «zonas de confort», voy a la conferencia de prensa, me dan un boletín, lo reproduzco y eso es lo que doy a conocer.
En México se le dice chayote[8] al dinero que le da una secretaría de estado al reportero que cubre esa fuente. ¿Para qué le dan esa lanita? Pues para que reproduzca lo que le están dando como noticia.
 
Entonces, ahí hay ciertos vicios, ciertas situaciones que no favorecen todo lo que decía al principio, de que el periodismo debe ser vigía, de que debemos darle cabida a la pluralidad, a la diversidad, etc., etc., con estas condiciones el periodismo encuentra un panorama difícil, muchas veces el reclamo es que, bueno, a mi la escuela me está formando, me está profesionalizando para ejercer una actividad que cuando salgo resulta que no puedo decir lo que quiero decir porque me enfrento a una política editorial que, si no respeto, pues me dan las gracias. Porque los dueños medios de los medios establecen sus líneas, sus políticas editoriales, con el financiamiento de los medios se cumple aquello de que «quien paga, manda», entonces si un laboratorio farmacéutico está anunciándose en un periódico, en una revista, en una radio o en la misma televisión, si hay una información que comprometa o no hable bien de ese laboratorio, éste habla inmediatamente con el dueño y dice, oye, yo estoy pagando ahí y ahora resulta que me están golpeando.
En México hay una anécdota de un presidente que tuvimos, José López Portillo, que hizo una declaración pública porque retiró la publicidad que pagaba su gobierno a unos diarios y muchas veces la publicidad que los gobiernos pagan a los medios les representa su sustento, de tal manera que cuando el Estado les retira la publicidad casi-casi los condena a la bancarrota, entonces este presidente se excusó de la siguiente forma, dijo: «Es que yo no pago para que me peguen». Si tengo publicidad pagada y ese periódico está hablando mal de mí y de mi gobierno, ya no le pago; y en general a ese tipo de cosas se enfrenta el que tiene un medio o los que trabajan en algún medio.
Esto hace que en ocasiones haya altos niveles de frustración, pero hay formas y salidas, esto del periodismo como cualquier otra actividad pues también tiene mucho que ver con aspectos éticos, la deontología debe estar muy precisa. Uno de los valores precisamente del periodismo es la imparcialidad, la pluralidad, la diversidad, tratar de democratizar los medios, de que el mayor número de gente tenga acceso. Por eso las nuevas tecnologías para algunos analistas de los medios y las comunicación las ven como esperanzadoras, porque son medios democráticos ya de nacimiento, porque se puede tener acceso directo a estas… claro, quién tenga para adquirir las herramientas de esta tecnología de la información y la comunicación, quien tenga la conectividad y demás, pues ya tendría libre acceso para difundir, para emitir contenidos. Ya no solamente para consumir sino también para producir, y bueno en ese sentido se dice que estas nuevas tecnologías pues ya son democráticas, no como en el caso de la prensa, la radio, la televisión, el cine, que tienen una verticalidad y que, como decíamos, los que tienen acceso a estos medios son los que estructuran y establecen los contenidos que han de ser difundidos, para que sean consumidos por una gran masa. Por eso la era de la comunicación masiva, entre más gente reciba ese mensaje, para el medio es mejor. Sólo que nada más va en una sola dirección.
Bueno, para ya no cansarlos ni agobiarlos con tanta perorata, este es mi análisis, la percepción que tengo de cómo se está llevando el periodismo en México, en mi país, y si en ese sentido hay algunas inquietudes o quieren que precise algunos puntos o aspectos, pues con mucho gusto estoy aquí para tratar de resolver sus preguntas.
Por su atención, muchas gracias.

Grabación, transcripción e investigación: José Javier León.
Fotos: José Javier León y Miguel Fuenmayor


[1] Rafael Ahumada Barajas (México, 1956) Dr. Ciencias políticas y sociales con orientación en Ciencias de la Comunicación, por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Profesor investigador en la FES Aragón UNAM. http://rahumada.blogspot.com/2010/09/datos-personales-nombre-rafael-ahumada.html

[2] Para una reseña del caso podemos ir a «El escándalo Watergate», en Ecured.cu http://www.ecured.cu/index.php/Esc%C3%A1ndalo_de_Watergate
[3] Interesante reflexión sobre esta palabra, gubernatura, al parecer sólo de uso periodístico en México: http://gramatikus.wordpress.com/2010/03/06/%C2%BFse-dice-gubernatura-o-gobernatura/
[4] Se refiere a la Masacre de Aguas Blancas del 28 de junio de 1995. Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Aguas_Blancas
[6] Ver: «Azcárraga, el poder más allá de sus empresas», en: http://elpueblopuedesalvaralpueblo.blogspot.com/p/azcarraga-el-poder-mas-alla-de-sus.html
[8] Ver artículo interesante sobre el tema: http://revistareplicante.com/la-amistad-en-la-nomina/

jueves, 12 de diciembre de 2013

Cuento ganador en el Primer Concurso Literario Lydda Franco Farías (UBV 2013)



Un diciembre elocuente
Primer premio en el Concurso Literario Lydda Franco Farías

Por Luis Montiel
(Estudiante del PFG Comunicación Social de la UBV Zulia)

A la vida y a la Montaña,
Al cielo venezolano de donde siempre caen flores.








El  domingo  amaneció  lloviznando  y  con  mucho  frío.  Blanca  Margarita  Castañeda  ya  había terminado de hervir el cacuando, a través de la ventana, notó que otra vez había  flores tiradas en el patio. Encog los hombros y frunc el  ceño un instante, luego reti la olla del fogón, atizó la leña y cerró la ventana para mantener  caliente la casa. Llevaba  puesto un vestido gris largo con un abrigo encima, de los que se tejen a mano. Entró al cuarto de Elena, su madre, levantó la cortina  y la vio acostada de espaldas a la puerta:
−Le  traje café─,   dijo Blanca Margarita.
─No tengo frío, gracias─,  respondió sin voltear.
Anoche volvieron a caer flores en el techo─, dijo la anciana.
─ Mamá usted sabe que eso no es posible.
─ Claro que sí, yo las escuché caer y deben haber más en el patio. Tengo setenta y cinco años pero aun no estoy loca.
─ Bueno, puede ser que salgan del lomo de la montaña y que el viento las empuje al pueblo en la madrugada, así me lo explicó don Jesús que también las consiguió en su patio─,   respondió Blanca Margarita.
─ No, vienen del cielo ─, dijo la madre mientras intentaba reponerse para sentarse en el catre.
─ Venga señora, bébase su café mientras le arreglo la trenza y no diga más cosas raras.

Se sentó en el catre  y empezó a acomodarle el cabello a su madre, y mientras lo hacía pensó en ella y en lo indefensa y débil que la sentía entre bajo sus manos, más que por la vejez, por la ausencia del viejo.
Era 15 de diciembre y ya Mérida sufría los estragos del paro petrolero que azotaba a Venezuela. El viejo Juvenal Castañeda había salido del pueblo hacía dos días con dirección a Campo Elías. Él que a pesar de estar cerca de los ochenta años aún era un hombre fuerte, alto, aun no se había encorvado  y tenía rostro altivo. No ocultaba su enojo por la situación política. Había sido guerrillero en la década del 60 y conocía medio país por haber sido preso político de las mejores cárceles   en la dictadura pérezjimenista. Guardaba un poco de rencor por el actual gobierno:
─ ¡Qué carajo con Chávez!, ahí está, por andar siendo complaciente  con los enemigos ahora el pueblo tiene que pasar hambre. ─ Después se respondió─:  como si no la conocieran.
Ya no había harina en el pueblo y solo el mercado de Campo Elías estaba abierto, pero solo vendían un paquete por persona, además ya la carne  se estaba acabando y era necesario comprar carbón por saco porque  no había parado de llover  desde principios de mes y la leña de las casas estaba húmeda. Ya listo para  regresar con la mula de carga no llevaba consigo ni la mitad  de lo que pensaba encontrar  en el mercado y se decía: «por lo menos llevo el café para los días».
Se lamentó ver por el camino un pueblo casi desierto, porque ya no había doctores  ni bodegueros  que mantuviesen a la gente en sus casas. Eran los días  en los que los más decididos bajaban del páramo con sus familias y con las mulas de carga en busca de tierras tachirenses, aunque, en realidad buscaban llegar cerca de los mercaderes y revendedores de la frontera con Cúcuta que ofrecían víveres colombianos a quien tuviese suficiente dinero. Así se decía en la región andina «El gobierno hace lo que puede pero no hay transporte y las cosas no llegan».
Juvenal Castañeda incrementaba su rencor y de nuevo lo descargaba pero a los jefes del paro nacional:
─Malditos burócratas aburguesados. ─ se dijo ─  Disfrutan de la vida, de día pasean en sus carros y en la tarde anuncian  su botín en la televisión.

Ya eran las tres de la tarde  y había dejado de llover. Blanca Margarita le llevó de almuerzo a su madre dos bollos de maíz  con un poco de queso, además  de un vaso de agua de papelón que colocó en la mesa de noche junto al portarretratos  donde estaba la foto de la familia completa. Estaban los tres más Lucía que era la única hija de Blanca Margarita, y que estaba estudiando para doctora en Caracas hasta que inició el paro. Tenían  quince días sin saber de ella:
─ ¿Cómo estará la muchacha?, preguntó Elena mientras probaba de su almuerzo.
─ Bien mamá, ella sabe cuidarse y seguro pronto llegara─,  respondió.
 ¿Y las flores? Su padre las ha escuchado caer también. Él sabe que vienen del cielo.
Blanca Margarita la miro de perfil con una ternura que parecía más bien la madre que su propia hija.
─Coma mamá, el viejo no cree en eso, él es ateo.
─ ¿Ateo? Pues sí se le olvidó, se casó conmigo, y por la iglesia─. Y siguió comiendo.

Blanca Margarita sonrió  de inmediato y mirándola  a los ojos le dijo ─ Claro. El abuelo lo obligó─, ambas sonrieron.

Blanca Margarita aún conservaba la belleza de una mujer sencilla, a pesar de  sus 55 años, y nunca se volvió  casar por guardarle luto a su marido muerto hacía 8 años atrás. Un día cargaba sacos de papas y lo sorprendió un infarto en pleno páramo. Ella se creía  una mujer con suerte, ya que a pesar de lo lejos que estaba el pueblo de la ciudad, logró matricular a   la niña para que el gobierno la becara en la capital.
─ ¿Mamá, cree que Chávez aguante otra vez?─,  preguntó con preocupación.
─Sí, los pobres están con él y son muchos.
─Pero papá no lo quiere─, Respondió de inmediato.
─ Seguro que sí. Solo  está resentido. Cuando era joven  me dejó muchas veces  por andar con los comunistas. Casi lo matan. Una vez  se fue y no regresó  sino a los dos años, más flaco y triste. Había estado preso  en Maracaibo, la barba y el pelo le crecieron como a un loco.

Comenzó a llover fuerte y las dos mujeres ya no podían escucharse por el bramido seco que producían las gotas al estrellarse con el zinc del techo, y Blanca Margarita le dijo a su madre que era   mejor recostarse  y esperar hasta el otro día a que llegase el viejo.
De pronto se escucharon  dos fuertes golpes  en la lata de la puerta seguido de un  grito «Abran la puerta que me mojo». Blanca Margarita reconoció  la voz de inmediato y corrió a abrir.  De la lluvia helada emergió a la casa Lucía. Era delgada, de cara fina, con el cabello negro y corto por encima de los hombros. Traía una un semblante de confianza. Soltó la maleta y abrazó a su madre.
─ ¿Y los abuelos? ─ Preguntó.
Blanca Margarita respondió con alegría ─ Están bien. Su abuela está recostada en su cama y el abuelo salió a buscar víveres en la ciudad, llega mañana. Pero usted, ¿está bien? ¿desde cuándo salió de Caracas?
─ Desde hace una semana. Logre llegar a Valencia y luego de dos días conseguí bus para Mérida. Allá en la capital todo es un caos, los opositores tienen a los canales y a las empresas las pararon, pero ya se dice que el gobierno pondrá a funcionar  algunas fábricas  con la Guardia y el Ejército. No quiere que la gente sufra en navidades por falta de alimento y gasolina.
La noche transcurrió con  la lluvia tenue  al igual que al día siguiente. No paró de lloviznar  hasta las seis  de la tarde del lunes cuando llegó Juvenal Castañeda con  su mula cargando la canasta de víveres a medias.
─ ¡Llegó el café!─, dijo al entrar.
De inmediato colgó el canasto en un clavo del horcón  de la pared para luego ir a saludar a su mujer.
─ No había tardado  tanto desde  hacía muchos años─,  murmuro Elena─,   su nieta llegó ayer  y dice que las cosas se arreglarán.
─ No sea así de seca. También la extrañé─, y se sentó a su lado. De inmediato y justo cuando le acariciaba la trenza ella respondió:
─ Ayer  volvieron a caer flores del cielo.
─ Olvídese de eso, debe de ser que las arrastra el viento en la madrugada. Lo  único raro es que ni en Campo Elías ni aquí hay flores, solo esas que aparecen en el patio y que   luego se marchitan en el barro.
─ Pobrecitas, son de Dios y se marchitan en el barro─, dijo pensativa.
Él se quitó las botas, colocó sus chanclas y colgó su hamaca al lado del catre de la mujer. Se acostó a descansar en silencio. Sabía que al día siguiente sería 17 de diciembre, fecha en la que murió Bolívar y pensó que la única vez que se escuchó que cayeron flores del cielo fue cuando El Libertador entró triunfante a Mérida. Venía del Táchira, y antes de Cúcuta, traía consigo el corazón  hinchado de orgullo patriota  y contagiaba  a todos con esa mirada destellante que los hacía seguirlo  con convicciones de gloria Eran los días en que escribiría el Decreto de Guerra a Muerte contra los colonialistas. Luego  se entristeció porque mañana moriría otra vez, solo, lejos y traicionado. Sollozó.
─ ¿Todavía estás molesto con Chávez? – preguntó ella en la oscuridad.
─ ¡No! Solo es que le falta carácter, pero es bueno─,  le respondió─, al rato se durmieron.
Por la mañana Blanca Margarita Castañeda colaba el café. Eran más de las siete, y apenas el tenue sol aclaraba el páramo. Lucía estaba sentada  en un taburete cerca de la puerta  cuando empezó a sonar el techo:
─Mamá apretó la lluvia ─, dijo.
En su cuarto la anciana abrió los ojos  con una impresión de estar despierta desde la madrugada  y dijo:
─ Juvenal, sal al patio─,  el viejo, que tenía rato despierto, frunció el ceño en señal de molestia, se puso las chanclas y fue a la puerta. Apenas pudo asomar la mitad del cuerpo y mirar a la calle cuando notó que del cielo caían flores amarillas y azules. Fue la impresión más grande que apenas pudo soportar su concepción iconoclasta.
Entró nuevamente, tomó su taza de café ya servido, bebió dos rápidos sorbos y luego se volvió a acostar en su hamaca.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Cuatro libros se presentan hoy en el PFG Comunicación Social

En la pasada Feria del Libro en su capítulo Zulia, realizada en el Lía Bermúdez, el camarada Ricardo Romero, editor del Correo del Orinoco cedió al PFG una cantidad de libros los cuales hoy, 27 de noviembre, serán presentados a la comunidad ubevista, repartidos al público asistente y en especial, donados a la biblioteca y al Centro de Documentación y Centro de Estudios, para que los interesados puedan acceder a los mismos.


Es importante resaltar que uno de los libros La imagen de Venezuela en España es el producto de la tesis doctoral de nuestra profesora Marianela Urdaneta García.

Otro es Patriotas del Petróleo, testimonios de la resistencia contra los golpistas petroleros; los Escritos anticolonialistas del Libertador, presentados por el poeta, maestro e historiador Gustavo Pereira y El Fascismo, de Juan Barreto, importante libro donde queda al desnudo el rostro oculto de la oposición venezolana.

Agradecemos la generosidad del Correo del Orinoco manifiesta a través de la solidaria gestión de Ricardo Romero. Con la actividad sólo servimos de puente para que finalmente lleguen estos libros a su legítimo destinatario, el pueblo lector.

LOS ESPERAMOS!!!

martes, 26 de noviembre de 2013

“Las universidades viven perdiendo su autonomía”

Universidad|Martes, 26 de noviembre de 2013
Diálogo con Horacio González a propósito del estado actual de la universidad pública

El sociólogo, profesor de la UBA y director de la Biblioteca Nacional, pasa revista a los grandes debates de la vida universitaria. El pasaje de la tradición humanista al modelo científico-técnico imperante. Una crítica profunda y esperanzada.

Por Facundo Martínez
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–Usted plantea que las universidades públicas están atravesando un período de revisión crítica. ¿Cómo encuentra particularmente a la UBA en ese contexto?

–Se ha dado la creación de una gran cantidad de universidades en conurbanos y ciudades del interior que proponen un panorama totalmente diferente de la historia de la universidad argentina de los siglos XIX y XX, que era un modelo de cuatro o cinco universidades fundamentales, en las que uno podía encontrar las carreras más importantes y una formación vinculada a la relación con el Estado. Había entonces un gran debate sobre las perspectivas del conocimiento entre las ciencias naturales y las ciencias de la cultura, que fue uno de los grandes motivos de la disputa filosófica de principios del siglo XX. Ahora existe un nuevo mapa, con universidades que acentúan especialidades regionales y un contacto más fluido con las intendencias. Estas universidades incorporan experiencias de estudios universitarios en las familias de los grandes conurbanos, lo cual es presentado como descentralización y también como ampliación de derechos.

–Y de temáticas porque, como usted dice, con estas universidades aparece también una gran cantidad de carreras nuevas...

–Y justamente por eso pienso que no es posible dejar de acompañar esta gran transformación. Muchas de estas universidades están, con mayor o menor fortuna, encontrando el punto justo de su relación con el territorio y el mundo social al que pertenecen, y al mismo tiempo intentando garantizar el imperativo clásico de la universidad, que es preservar el conocimiento universal. Este es un momento muy interesante que vive la universidad. En este sentido, la universidad napoleónica o humboldtiana, digamos las grandes universidades, han dejado terreno a otra universidad, con modelos pedagógicos y de profesionalización, vinculados con la revolución tecnológica, y vinculados con servicios sociales que trabajan alrededor de la hipótesis de igualación social.

–¿Por qué cree que, incluso en este contexto favorable, las universidades públicas no terminan de zanjar la discusión sobre el modelo tecnológico imperante y aquel basado en las humanidades?

–Yo hago un balance favorable de toda esta gran mutación universitaria que incluye, en muchos casos, el abandono de las formas tradicionales de las carreras y la opción de hacer una universidad por núcleos disciplinarios. El viejo problema de la departamentalización, por la que la Universidad de Buenos Aires luchó por tanto tiempo y el estudiantado también. En este sentido, el balance general que hago, siendo favorable, acompaña con cierto grado de dramatismo la decadencia de las humanidades. Esto supone un problema, el problema principal de no reconocer que hay un problema. Es decir que la expresión humanidades puede significar ya muy poco, o nada, y está relegada a una especie de departamento –no carente de prestigio– en donde se encierra a la filosofía y a las ciencias humanas. Nadie concibe una universidad sin filosofía, incluso en muchos lugares se la cultiva con gran empeño, pero se la convierte en una especialidad más. Así el nuevo rumbo de las universidades acompaña con más fidelidad la traza de la revolución científico-técnica o de la revolución comunicacional.

–¿No sería preocupante que este modelo de universidad desplazara el saber autodidacta que ha nutrido históricamente a las universidades argentinas?

–En esta transformación, ese modelo está en vías de extinción, aunque autodidactas siempre va a haber, por suerte. Pero lo que veo como más grave en esto que usted señala es la constitución de fósiles del lenguaje. Es cierto que la universidad nunca ha prometido un camino en este sentido, pero también es cierto que las maneras de enseñanza de la universidad tocan hoy todos los temas, incluso los conocimientos que han surgido como grandes críticas a la universidad. Todos los de la tradición libertaria, por ejemplo, o lo que fue la tradición de la epistemología foucaultiana. La universidad revela su atención hacia esos conocimientos que muchas veces nacen para criticarla, para intentar abandonar el grado de cristalización del lenguaje que tiene toda universidad. La universidad responde de una manera que hay que celebrar, porque incorpora esos conocimientos, pero por otro lado debemos preocuparnos frente a eso, puesto que lo que hace es, con un fuerte tono asimilacionista, dejar a los grandes conocimientos de la sociedad en una situación escalafonaria y sin su habilitación más transformadora.

–Una paradoja...

–Esa es la gran paradoja de la universidad, que tiene que contener sus formas de grados, de distinciones, de títulos y de lenguajes establecidos, a modo de reconocimiento, y eso supone un logro pero también pérdida. Y lo que se pierde es la posibilidad de lo que como utopía la universidad tiene en su seno: la idea de una universidad abierta, con conocimientos inesperados, una universidad que admita en sí misma la ruptura de sus tablas de la reglamentación del conocimiento.

–Teniendo en cuenta la tradición de las ideas argentinas, ¿no cree que ese debate debería estar siempre presente e incluso enriquecerse?

–La universidad no tiene respuesta frente a la gran cantidad de cursos profesionalizantes que se ofrecen. Hoy en la universidad cualquiera da un curso profesionalizante. Entonces este período es festejable sólo por el lado de que nunca hubo tanto estímulo en becas, por ejemplo. El Estado ha cambiado la vida de miles de personas, pero frente a eso sería sumamente necio no percibir la importancia que tiene la adquisición de los primeros grados de un lenguaje estandarizado, prefigurado.

–La expresión la tomo del universo de Gombrowicz: así la universidad queda un poco presa de su forma...

–Lo que se encuentra en la universidad es que aquel que tenía una poética iniciática vinculada a la adquisición de saberes de una ética muy relevante, lo que ve es el acordonamiento y la estandarización de esos lenguajes y la idea de que éstos aparecen en sí mismos reglados por una clase profesoral que, en muchos casos, no parece preguntarse por el origen de la lengua que habla. Y reglados también por el modo en que se estructura la noción de examen. Nunca hubo una revolución universitaria que no revolucionara la forma del examen. Eso está presente en la reforma universitaria argentina. El examen es el momento más delicado de la universidad, porque ahí se establece una asimetría que hay que justificar con mucha delicadeza, porque es una asimetría que la universidad tiene en su propio reglamento. Con esa asimetría yo estoy de acuerdo, porque de lo contrario creo que no existiría un legado entre tradiciones. Pero al mismo tiempo esa asimetría, si está mal pensada o es mal aplicada, genera una petrificación del terreno universitario. Lo que no puede pasar es que haya una cantidad apabullante de profesores que sepan menos que los alumnos. La universidad tiene que replantearse el modo en que se establece el lugar donde hay otros saberes anteriores a ella, muy valiosos, muchas veces de origen popular o vinculados a sabidurías milenarias. Estructuras de conocimiento que la universidad debería desplegar sobre la base de que encierran tesoros secretos para las personas, y que muchas veces las viene a sustituir bruscamente con el canon científico-técnico, con la teoría de la información, que es el nuevo tópico al que la universidad está dedicada en cualquiera de sus carreras. Es decir, todo encierra una información, desde una operación quirúrgica a la encuadernación de un libro, y al ser todo parte de la teoría de la información, lo que se pierde es esa identidad infinitamente plural del lenguaje que impide toda homogeneización. La estructura universitaria y la política universitaria van hacia la homogeneización. No se le puede exigir a la universidad que no haga ciencia, pero la universidad debería responder: “Lo haremos sin cientificismo”. Y esa respuesta siempre le cuesta.

–En sus más de 40 años en la universidad usted ha percutido de diferentes maneras en esta cuestión, ¿cómo ve, en perspectiva, esta batalla?

–Primero, tratando de recordar a los grandes profesores de formación humanística que ya no existen, como José Luis Romero o Mercado Vera; también recordando a los profesores militantes como Roberto Carri, que intentaron lo contrario, es decir, sin abandonar la erudición supusieron que el contacto entre historia y política era más estrecho que lo que la historia argentina iba a demostrar. Y, después, recordando también la carrera de los autodidactas, como Hernández Arregui, que no fue exactamente un autodidacta –fue discípulo de Rodolfo Mondolfo– y sin embargo parecía ser un autodidacta porque tenía un fuerte rechazo por todo lo que era la universidad. Todos esos ejemplos son válidos, y son válidos en el campo de la escritura, del ensayo. Hoy, en la época de los grandes sistemas de financiamiento de la universidad, donde están grandes corporaciones financieras –algo que por suerte no ocurre tanto aquí, como en otros países–, la universidad tiene un criterio de autonomía universitaria que sirve para su lógica política interna, pero que resulta un simpático recuerdo estamental. Desde el desarrollismo en adelante no se cuestionaron esos valores de autonomía, pero se desviaron un poco de ella al vincular a la universidad con la producción, con el campo científico que efectivamente actúa en la producción a gran escala. Esta situación cambia la universidad y al mismo tiempo la obliga a extremar sus recursos filosóficos, porque participar de la discusión sobre patentes de medicamentos o sobre los estilos de gestión del Estado la coloca en un lugar de autonomía sin autonomía. Las universidades son entidades autónomas que viven perdiendo su autonomía. La tienen en su carta magna y al mismo tiempo la pierden en la lógica de las fuerzas productivas. Eso es un motivo de reflexión para el movimiento estudiantil, que es la fuerza social más activa.

–¿Sin esa autonomía se pierde el pensamiento crítico?

–La autonomía de la universidad es moral e intelectual. Y eso tiene que repercutir de inmediato en su condición científico-técnica. No se puede pensar una universidad desprendida de exigencias sociales y al mismo tiempo estas exigencias sociales no se cumplirían si la universidad no tuviera una suerte de ley propia del conocimiento, que es el drama de la reforma universitaria de la Argentina, del propio Deodoro Roca. “Toda ciudad es universitaria”, decía, y al mismo tiempo quería dedicarla a que cumpliera tareas sociales e incluso de liberación nacional, sobre todo en sus últimos tiempos. En ese sentido, la universidad es el drama del conocimiento. Cuando lo instituye, está lejos, y continuamente lo tiene sin percibirlo. La actitud para mí más profunda de estar en la universidad es no estar contra la universidad pero sí ser capaz de asumir ese lugar. Hay que ser capaz de estar en contra de la universidad para poder vivir una vida universitaria realmente autónoma.

–¿Qué es lo que ha podido hacer al respecto?

–Recuerdo con nostalgia la campaña para llevar al rectorado a León Rozitchner, que era una candidatura utópica, pero que tenía como sustento la idea de un nuevo replanteo entre las ciencias de las humanidades y las ciencias de las ingenierías. En el estudio de lo que es la universidad como reproducción de cierta desigualdad interna fracasó hasta el propio Pierre Bourdieu. No puede haber una universidad que nos asocie a los certificados.

–Justamente, esa universidad de los certificados es un poco más mezquina que la de las ideas universales.

–A partir de los ’60 aparece con mucha fuerza la noción del investigador universitario. La investigación comienza a ser pautada, regulada, incentivada, y todo eso fue aceptado incluso por las fuerzas de izquierda, que creo yo tienen un responsabilidad grande en el sentido de que todo el programa cientificista dominante fue aceptado como parte de una gran modernización. Eso de algún modo explica el abandono de los estudios clásicos y el debilitamiento de las humanidades.

–¿No siente que los alumnos se resisten a este modelo?

–Si usted está dando una clase sobre Nietzsche y el alumno le pregunta si esto entra en el parcial, ahí se está poniendo al conocimiento en una hondonada pronunciada. La vigencia de muchos profesores es algo relacionado sólo a poder responder esa pregunta, y al mismo tiempo esa pregunta es desoladora.

–¿Cuál es entonces el lugar de esa resistencia?

–El lacanismo fue un modelo de resistencia, el foucaultismo también. La universidad ha demostrado –casi como el peronismo– que pudo absorber todos los modelos de resistencia. Y luego habló con la voz de esos modelos de resistencia, pero ya pasados por la gran maquinaria. Entonces deja como posibilidad el abandono individual de la universidad. Y si uno ve la política universitaria, es también algo desolador. Repite, y a veces peor, la política nacional. Ahora, no pretendo que se enseñe filosofía en los patios griegos, pero algo de patio griego tendrían que tener las universidades. Algún tipo de profesor de ese tipo, o un conjunto de profesores de este tipo deberían subsistir dentro de la universidad.

–Eso retomaría la idea de que el lugar adecuado para criticar a la universidad es la universidad...

–Así fue como empezaron las grandes filosofías. La universidad muchas veces confunde su integración con lo social con el hecho de convertirse en dependencias administrativas de cierto conocimiento. En ese sentido, me siento un poco desalentado del estado de la universidad actual. Lo que ha triunfado en el mundo es el modelo de cita, de universidad anglosajona, y es muy difícil encontrar una tesis sobre Echeverría como la que hizo Halperin Donghi.

–En su carrera usted renunció al universo de los institutos y las becas, ¿por qué lo hizo?

–En mi caso fue una militancia. Pero jamás desaprobaría tener una beca ni le recomendaría a nadie que rechace una. En las formas actuales del estudio se supone que uno debe tener tiempo académico. Yo lo que supuse era que la universidad estaba en el medio de la ciudad humana. Uno estudiaba donde podía, agarrado de la manija del subterráneo A. La idea viene de Borges, que leyó la Divina Comedia en el tranvía.

–La tendencia a la formación de eruditos fue despreciada ya por Heráclito hace 2500 años, cuando le criticaba la polimatía a Hesíodo y a Pitágoras, crítica que también retomó a su modo Nietzsche en su Ecce Homo...

–Hay que ver si hay que ser erudito. Y en el caso de que uno lo sea, también debiera disimularlo mucho. Hay que ser un erudito secreto y hablar en secreto de todos los idiomas. Cuando escucho muchas clases lo que veo permanentemente es la actitud enfatizadora de los docentes. La pedagogía es una recarga que se nota en los estilos de enseñanza universitaria. Yo preferiría que la enseñanza sea a-pedagógica, es decir, que lo que hay de pedagogía no se note. Una suerte de enseñanza del profesor distraído, lo que no significa que de ahí no salga un gran erudición o un gran conocimiento, o un estudio profundo sobre Hobbes.

–¿Es decir que se ponga más énfasis en el contenido que en las formas?

–Sí, pero no quisiera ponerlo en términos de un romanticismo antiguo. Me parece que todo esto habría que probarlo en una sociedad en la que reina una única teoría, que es la llamada sociedad del conocimiento o teoría de la información. Siempre hay una teoría que ilusoriamente se hace cargo de todas las demás. Desde las ciencias sociales hasta la vieja física cuántica. Por eso me parece que hoy una tarea importantísima es ver más de cerca lo que quiere decir eso de teoría de la información. Porque eso supone formas y relaciones entre gobiernos. Supone redes sociales, espionajes, ley de medios.

–¿Siente la necesidad de seguir en la universidad a pesar de su edad, que está al límite de la jubilatoria?

–La verdad es que no. Aunque sí me imagino dando clases, quizá desde otro lugar. Pero eso es algo que todavía no tengo pensado, y eso que según parece falta poco.

–¿Habrá que aceptar entonces que en la universidad se apague cierta luz, que incluso ha dejado huellas?

–(Risas.) Lo que me parece es que tiene que resurgir el uso de la palabra asociativa. Una buena clase es un buen capítulo de una investigación. El modelo de la Universidad de Buenos Aires no puede ser este que tenemos. Lo digo por el modo en que el conocimiento se convierte en una estructura de gestión más. Incluso la responsabilidad de la izquierda es mucha, ya que ha tenido un peso electoral mayor, en el modo en el que la sociología y las humanidades fueron anexadas al programa científico-técnico sin más. Ahora, para achicar esta brecha tendría que darse nuevamente una corriente intelectual muy fuerte.

–Por último, ¿cómo ve la situación política actual respecto de la elección del rector de la UBA?

–Nada de esto, para mí, es apasionante.

domingo, 24 de noviembre de 2013

INAUGURACIÓN DEL PESEBRE DEL PFG EN COMUNICACIÓN SOCIAL DE LA UBV, SEDE ZULIA




Nota al libro Venezuela 1989-1993: crisis política y crisis de legitimidad

Imagen José Javier León

Con una redacción lúcida y vertiginosa transcurre este para mí importante libro de la socióloga cumanense Nellys Ramírez Díaz, publicado por El Perro y La Rana en 2012. Recoge el mismo un estudio hecho –así se percibe- al calor de los acontecimientos, con materiales provenientes de periódicos y revistas tocados de inmediatez y estupor. Las citas nos llevan a los de mi generación y mayores claro está, a hechos recientes pero que la precipitación de hechos actuales hicieron que quedaran atrás, de pronto opacos. El libro los trae de nuevo hasta nosotros, nos los re-presenta, los pone de nuevo sobre el tapete, revivificados. Lo que Nellys explica nos explica: el ayer que recoloca en su justa dimensión, sitúa el hoy en un punto cimero y álgido. Recomiendo, pues, su lectura.
En el libro podemos hacer seguimiento a la seguidilla de eventos que explican, por ejemplo, la caída del bipartidismo y la emergencia de Chávez. Pero también, y fundamentalmente, cómo ciertos y específicos actores de entonces no pudieron hacerse con el poder, los mismos que hoy continúan no sólo al acecho sino en un proceso continuado de deslegitimación. En efecto, se comprende cómo el «partido» protofascista «Primero Justicia» era el llamado por la lógica del capital a asumir el control «político» del país, revela los factores que impidieron que ello ocurriera y al contrario cómo se abren las compuertas para este otro muy distinto presente.
Compartimos con Nellys que a la crisis política y de legitimidad corresponde dialécticamente un «proceso de politización y de elevación de la conciencia política en la población» (p. 16). Y la acompañamos también cuando explica la Formación Social Venezolana en tanto que dependiente del mercado capitalista mundial. Conciencia y politización por un lado y dependencia endémica al capitalismo neoliberal en su expresión fondomonetarista colisionaron precisamente en febrero de 1989 y la expresión del surgimiento de la nueva hegemonía se haría presente en debates, discursos, actores, procesos electorales, rebeliones y golpes.
En días recientes, cuando el presidente Maduro introdujo la solicitud de una ley habilitante para legislar de manera extraordinaria en la guerra contra la corrupción, planteó de manera meridiana el meollo de la pugna de los bloques de poder: el control de la renta petrolera.
Ese, decía
Es el centro de la batalla, no nos llamemos a engaños, es el centro de la batalla nacional, hoy por hoy la burguesía sigue buscando de diversas formas mantener el control de la renta petrolera, si a nuestra parásita e importadora burguesía criolla le sigue correspondiendo alrededor del 70% del producto interno bruto, quiere decir que la dinámica económica todavía está lejos del socialismo, muy lejos compañeros, camaradas, compatriotas, pueblo que nos escucha, no en vano la burguesía se dedica fundamentalmente al comercio ello le permite la más rápida y fluida captación de la renta petrolera y por allí se desangra el país, el cadivismo, la Venezuela potencia que soñara, trabajara y proyectara nuestro comandante es radicalmente antagónica con la expansión del consumismo en función de los intereses de la burguesía parasitaria, toquemos allí los puntos medulares de la acción revolucionaria que nos toca esta década y las décadas que están por venir para completar el ciclo de consolidación de la independencia por la vía de la construcción de un socialismo verdaderamente que logre el desarrollo económico queridos camaradas.[1]
En la IV República, dice Nellys Ramírez, «a través de la promesa populista de distribución de la renta se canalizaba la aceptación de las masas hacia ese patrón de acumulación específico, en el que el sistema partidista canalizaba el consenso, para asegurar la legitimación de un modelo de democracia representativa que estructuralmente tenía sus bases en dicho modelo de acumulación» (p. 29).
La crisis capitalista mundial hará que este modelo de distribución no pueda seguir sosteniéndose de modo que los partidos y sus promesas de bienestar quedarían definitivamente insatisfechas, a lo que sobrevendrían exigencias de la población cada vez más violentas seguidas de creciente represión que culminarían en nuestro caso, con el sangriento hito del Caracazo.
Descubre Nellys (citando a Rodríguez Rojas, El Globo, 9-03-03:24) que un nuevo patrón de acumulación estaba naciendo prohijado por el «libre juego del mercado» (eufemismo mediante) «representado por un trinomio de intereses como lo son el capital internacional en alianza a una burguesía y una clase política ‘trasnacionalizada’» (p. 37)
Había llegado la hora de que la burguesía desembozada y sin los arrabiates de los partidos políticos de base social popular tomara el poder, se hiciera de la renta petrolera y se dedicara a jugar a la bolsa y a consolidar al interior del país un Estado policial de Tolerancia Cero. Había pues, sonado la hora del fascismo y de fundar un partido que sirviera de mampara electoral para cubrir los rasgos más criminales de la plutocracia antipolítica.
Eran precisos ajustes neoliberales, shocks, y por supuesto represión. Pero el capital y su decurso no contaron con el surgimiento de un militar díscolo, bolivariano, extraño y antípoda a la Escuela de las Américas y al Consenso de Washington. El 4 de febrero de 1992 sería el primer golpe militar fuera de la esfera de la CIA, el Pentágono y la Embajada Norteamericana, es decir, contra las políticas neoliberales en la región.
Ese primer y contundente golpe a las bases del modelo de acumulación de las élites iba a despejar el camino para que llegara al poder Hugo Chávez en 1998, no sin antes impedir –además- que se pudiera concretar un golpe de ultraderecha necesario para –terrorismo mediante- aplicar las medidas neoliberales urgentes para que el patrón de acumulación siguiera su curso. Este golpe no ocurrió, la preparación subterránea de la rebelión militar bolivariana abortó el nacimiento de un gorila y finalmente Caldera –literalmente momificado en el acto de representar el último vestigio de la partidocracia y cabeza de lo que sobrevivió: «el chiripero»- con un falso discurso social intentó avanzar, pero ya sin fuerzas en la aplicación del «paquete» pendiente.
Sin embargo, la última y desesperada expresión de los partidos en las elecciones de 1998 no pudo ya evitar el triunfo de Chávez y, en vez de las medidas macroeconómicas del FMI y la tesis del Estado Mínimo se impuso el renacimiento de la política y del Poder Constituyente.
Pero en apenas dos años, las fuerzas de la burguesía reagrupadas y reimpulsadas se lanzaron contra el todavía incipiente proyecto de gobierno bolivariano avivado por el enérgico presidente Chávez, que ya para entonces había dado un viraje a la geopolítica petrolera y reagrupado a los exportadores de crudo. Se lanzaron con todas sus fuerzas pero apareció lo insólito, regurgitó la historia acumulada y el golpe fascista fue barrido en 47 horas.
Diez años más tardaron en recomponerse los mismos actores, la burguesía (ya en los 90 capitaneada por el hambriento grupo Polar devenido – según Domingo A. Rangel «casi entidad trasnacional», p. 207) y el capital internacional. Hoy asistimos a un nuevo avatar de la misma corriente histórica que el libro de Nellys nos ayuda a comprender y a visualizar, al tiempo que nos aclara cómo es que en medio de la violencia que han pretendido sembrar los sectores fascistas se mantiene la paz que nos permite avanzar en la construcción del socialismo.
Tenía razón Chávez: él y su proyecto son la garantía de la paz. La imposición del modelo de acumulación de la derecha fascista conlleva violencia y represión. Su plan, único, siempre ha sido: «privatización de PDVSA, confiscación de prestaciones sociales, apertura total al capitalismo foráneo, mercado sin límites, purga de medio millón de empleados públicos (hoy serían muchísimos más…)» (Mieres, F., el Globo 28-10-93:29, citado por Nellys Ramírez). El pueblo venezolano, hoy más hijo de Chávez que nunca, formado y forjado al calor de estos años, no permitirá sin resistir hasta las últimas consecuencias la imposición del eterno «paquetazo».
Y hoy el pueblo no es el mismo del 89, del 92, del 98, del 2002. Hoy el pueblo está mucho más maduro, y la expresión cotidiana de su guerra contra el fascismo y el capital es ejemplo para el mundo.


[1] Solicitud de poderes habilitantes para batalla a fondo por una nueva ética política, en http://www.avn.info.ve/contenido/solicitud-poderes-habilitantes-para-batalla-fondo-una-nueva-%C3%A9tica-pol%C3%ADtica

martes, 5 de noviembre de 2013

¿Cómo lograr incidencia en la opinión pública


REPETICIEROS

¿Cómo lograr incidencia en la opinión pública?

Publicado el 04/11/2013

¿Cómo llenamos nuestros informativos? Leemos las noticias de los periódicos nacionales (que, generalmente, responden a intereses de grandes empresarios). Recibimos cables de agencias internacionales (que, más generalmente, responden a intereses de los países hegemónicos). Bajamos titulares desde el internet. Sacamos al aire declaraciones de autoridades que grabamos en ruedas de prensa convocadas por ellos. Y listo.

Es decir, repetimos las noticias que otros elaboran. No somos fuente informativa para otros medios de comunicación. Nadie nos cita diciendo “según datos recibidos de la Radio XXX”... Y esto ocurre no solamente con nuestra radio comunitaria, sino también con redes alternativas que podrían poner temas nuevos y candentes en la agenda pública.

¿Queremos tener incidencia en la sociedad y en la opinión pública? Pues hay que romper esa dependencia informativa y convertirnos en fuente.

¿Cómo lograr esto? Aquí van algunos tips.

1- Invertir en periodismo de investigación
Podemos dedicar, al menos, una persona del equipo de prensa a hacer esta clase de periodismo. A dar seguimiento a denuncias recibidas. A husmear en situaciones sospechosas de corrupción. A averiguar violaciones contra los derechos humanos. En este trabajo de investigación nos ayudarán mucho corresponsales, asesores y confidentes. Naturalmente, todo hecho con las debidas precauciones para no suicidar a la emisora.

2- Publicar los resultados
Las informaciones obtenidas a través de un serio periodismo de investigación las traduciremos en reportajes que sacaremos al aire en nuestra programación. También las podemos dar a conocer a través de ruedas de prensa convocadas por nosotros o de boletines que enviamos a otros medios de comunicación. No basta poner los huevos, hay que cacarearlos.

3- Trabajar en red
Coordinemos con emisoras o medios amigos que tengan sensibilidad social. Con ellos, organizaremos investigaciones sobre los daños de la minería a cielo abierto. O sobre la trata de mujeres. O sobre los sobornos que recibe la policía de tránsito. O sobre la burocracia en la alcaldía. O sobre temas tan ocultados como el incesto. Sobre cualquier situación grave que esté afectando a la ciudadanía. Esto supone que nuestra radio esté dispuesta a meterse en líos. Que tengamos un compromiso político con nuestra audiencia.

Así, poco a poco, nos irán citando otros medios y nos iremos convirtiendo en fuente informativa. Tendremos noticieros y no “repeticieros”.


Imagen cortesía de: http://www.clker.com/


Una producción de RADIALISTAS APASIONADAS Y APASIONADOS / www.radialistas.net

No necesitas autorización para bajar los radioclips y difundirlos.
Todos los derechos están compartidos pero agradecemos citar la fuente.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Bendición Abuela (Video producido en el CCPA Country Sur)



El corto documental Bendición Abuela redefine la tercera edad a partir de la experiencia de un grupo de abuelas que participan en un colectivo comunitario de actividad física y recreación. Las abuelas son un ejemplo fantástico de organización comunitaria para el cumplimiento de objetivos comunes. En este caso, mejorar su autoestima y su salud. Una abuela contó al equipo de producción: "¿qué íbamos nosotras a imaginarnos que en nuestra vida íbamos a hablar frente a una cámara?"

CCPA Country Sur. Maracaibo, 2013