martes, 10 de junio de 2014

El chavismo en Twitter derrotó la guarimba

10 junio 2014

conjura mediatica contra venezuela

Las políticas de comunicación estratégica del gobierno estadounidense contra Cuba y Venezuela en el ámbito digital comparten un mismo objetivo: el cambio de régimen en ambos países. Debido a la plasticidad del sistema político norteamericano y del capitalismo en general, con una enorme capacidad para adaptarse a los cambios tácticos de la política y las emergencias socio-tecnológicas, Estados Unidos ha logrado maniobrar en lo contingente sin comprometer ni ceder un ápice en su rumbo estratégico.

En la misma medida en que la cultura digital se fue abriendo paso y comenzó a ser la subestructura fundamental de grupos estratégicos de la sociedad contemporánea –los jóvenes, los profesionales, los decisores políticos…-, han procurado no desvincular los conceptos estratégicos de los actos, y así han intervenido en el ámbito digital, teniendo en cuenta dos hechos fundamentales:

1)La cultura digital no es una estructura que se adiciona a la vida cotidiana, como si le echáramos un nueva vianda a un ajiaco. Es un continente que está modificando sustancialmente el contenido de lo que ya había en la olla, y nos ha metido de cabeza, nos guste o no, en una etapa transicional de la sociedad, que ahora tiene un pie en la capa tectónica del Siglo XIX – un tipo de arquitectura sujeta a un Estado de derecho, de un poder institucionalizado, previsible, ordenado-, mientras el otro pie lo tenemos en la capa tectónica del Siglo XXI, con un metabolismo flexible, multidimensional, inestable, emergente y activo: el ciberespacio.

2)El Imperialismo globalizado, con EEUU de sheriff mundial, ha convertido la adaptación táctica al cambio en un principio estratégico. Revisa constantemente su funcionamiento para controlar mejor las fluctuaciones imprevistas de actores y contextos. Es evidente que su política de comunicación estratégica parte del reconocimiento de esta complejidad que ha emergido con la cultura digital, lo que le permite interactuar con éxito ante las organizaciones complejas dominantes. En otras palabras, frente a las organizaciones simples, con centralización piramidal de decisiones, el gobierno de EEUU ha logrado adaptarse a los tipos de organizaciones sociales complejas que combinan las redes con autonomías y con jerarquías.  Estratégicamente mantienen un principio que está soldado al sistema –acabar con la Revolución cubana y con la bolivariana- y a corto plazo, se adaptan al escenario con gran habilidad y rapidez, lo cual es también una decisión estratégica.

Las evidencias empíricas están por todas partes. No creo que se pueda saber exactamente hoy cuáles son los fondos totales –la sumatoria de los públicos y los secretos- que destina el gobierno de los Estados Unidos para el escenario digital cubano y venezolano. Las cifras aparecen a cuentagotas. Todos los días nos enteramos de una nueva partida millonaria de inversión directa o indirecta para la subversión, destinada a intervenir en el escenario digital de nuestros países. Lo que sí sabemos es que se destina muchísimo dinero a fortalecer los estereotipos más negativos contra Cuba y Venezuela en el espacio comunicativo público, tanto en el interno de ambas naciones como el internacional, y se intenta inducir y movilizar desde el escenario digital al “cambio de régimen”, a veces con proyectos que parecen sacados de una mala película de espías, como el ZunZuneo –la creación de un Twitter para Cuba a través de esa CIA de bolsillo que es  la USAID, y violando leyes a diestra y siniestra.

En el caso venezolano, las recientes guarimbas -una estrategia insurreccional que se aplicó en Caracas y en algunas ciudades del interior del país contra el gobierno de Nicolás Maduro- se articularon fundamentalmente por Twitter y han sido favorecidas por aplicaciones gratuitas para intercambiar mensajería instantánea (SMS) a través de móviles, como WhatsApp Messenger, o la de los Blackberry, muy populares en Venezuela. Los flujos de SMS son considerables. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL), en el último trimestre de 2013 se generaron en la red local de telefonía móvil casi 29 millones de mensajes, de los cuales aproximadamente el 50 por ciento se intercambiaron con servidores fuera del territorio nacional.
Como denunció el director de CONATEL, William Castillo, en el encuentro “Conjura Mediática contra Venezuela”, en estas acciones se utilizó Zello, una aplicación para teléfonos Android, Blackberry, Iphone y PC-Tablets, que permite usar estos dispositivos como si fuesen un walkie-talkie. Estas plataformas facilitaron a los opositores violentos coordinar las guarimbas e identificar a “chavistas” y “maduristas” a los que llamaron “sapos” y fueron expuestos como objetivos a ser atacados.

Operaciones de conectividad efectiva

Estados Unidos ha evaluado que existen grandes posibilidades de intervenir en el espacio comunicativo público común de ambos países, particularmente en el espacio digital. Cuba y Venezuela tienen en común las altas habilidades de sus usuarios para interactuar en el ciberespacio, aún cuando la infraestructura en la Isla es todavía muy precaria. Casi la mitad de la población de ambos países se encuentra en la franja de los nativos digitales, cuyo imaginario está reforzado por los instrumentos centrales de la cultura digital y genera nuevos procesos de formación de la opinión pública.

Está suficientemente documentado que la administración Obama, al igual que el gobierno de Bush, ha definido el ciberespacio como el nuevo campo de batalla, donde la legalidad y las instituciones internacionales no son un obstáculo, al menos no como en los casos en que se desplaza un ejército convencional. En esta nueva guerra, los individuos se convierten consciente o inconscientemente en propagandistas virales de “tweets y hashtag que, siempre que estén en la línea adecuada, serán replicados y amplificados por los medios tradicionales. Las redes sociales están siendo utilizadas a modo de drones para bombardear nuestras conciencias”, asegura la investigadora Ángeles Diez.

Para preparar el terreno digital en la región, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado financió una investigación en el 2011 acerca de los usos de las llamadas redes sociales en América Latina. Abiertamente declaran como objetivo “expandir” el uso de estas plataformas en el continente, pero aquellas bajo control norteamericano y alineadas con la promoción de los intereses de EEUU en la región. “Una gran parte de este esfuerzo se ha invertido en Cuba”, reconoce el informe, pero “las operaciones de conectividad efectiva”, como han llamado a este esfuerzo, tomaban buena nota de la situación del uso de estas plataformas en cada país ubicado al sur del Río Bravo.

El documento que usted puede ver aquí, a la firma del entonces Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y hoy Secretario de Estado, John Kerry, explica abiertamente cuál es el interés de los Estados Unidos en las llamadas redes sociales del continente:

“Con más del 50% de la población del mundo menor de 30 años de edad, los nuevos medios sociales y las tecnologías asociadas, que son tan populares dentro de este grupo demográfico, seguirán revolucionando las comunicaciones en el futuro. Estas tecnologías pueden favorecer el cambio político, mejorar la eficiencia del gobierno, y contribuir al crecimiento económico… Los medios sociales y los incentivos tecnológicos en América Latina sobre la base de las realidades políticas, económicas y sociales serán cruciales para el éxito de los esfuerzos gubernamentales de EEUU en la región.”
El informe resume la visita de una comisión de expertos a varios países de América Latina para conocer in situ las políticas y financiamientos en esta área,  además de entrevistas con directivos de las principales empresas de Internet y funcionarios norteamericanos. Recomienda “aumentar la conectividad y reducir al mínimo los riesgos críticos para EEUU. Para eso, nuestro gobierno debe ser el líder en la inversión de infraestructura.”  Y añade: “El número de usuarios de los medios sociales se incrementa exponencialmente y como la novedad se convierte en la norma, las posibilidades de influir en el discurso político y la política en el futuro están ahí”.

El núcleo de esta estrategia es intervenir tempranamente para imponer el código norteamericano –tanto tecnológico como cultural- y hacerlo no de manera estandarizada, sino a partir de una evaluación previa de cuál es la situación social y los recursos tecnológicos en cada país para hacer más efectiva esta intervención. No es conectar por conectar; tampoco es invadir a la fuerza e imponer. Eso ya es imposible en la sociedad de medios masificados. Se trataría de lo que Ignacio Ramonet ha llamado intervenir a través del “dulce despotismo” y la capitalización de las emociones de los usuarios de la red, para lo cual necesitan conocer a nuestras sociedades mejor que nosotros mismos. De ahí el nombre: conectividad efectiva.

El caso venezolano

Un guarimbero descansa en un cierre de calles en Caracas, en febrero de 2014. Foto: Eco Popular.
Un “guarimbero” en un cierre de calles en el Este de Caracas -barrio de la clase alta venezolana-, en febrero de 2014. Foto: Eco Popular.

A partir de febrero de este año se desencadenaron procesos virales en Twitter para activar la neurosis colectiva en Venezuela y generar el desplazamiento de los ciudadanos del espacio digital al espacio físico. Como fue denunciado, entre otras acciones de terror psicológico, se divulgaron imágenes de violencia originadas en Ucrania, Siria, Chile y otros países, como si hubieran sido tomadas en las calles venezolanas. Estos procesos cobrarían 42 vidas –mayoritariamente chavistas y militares-, numerosos heridos y millonarias pérdidas materiales. A pesar de que las guarimbas se activaron en unas pocas calles ubicadas en 18 municipios de los 335 que posee la nación sudamericana, el trasvase de los rumores de las redes sociales a los medios tradicionales locales, amplificados a su vez por las transnacionales mediáticas, generaron la sensación de que el país estaba sumido en el caos.

Sin embargo, el riesgo de la falta de verificación que hace que un rumor se convierta en noticia y logre imponerse como realidad, fue neutralizado en el país, y poco a poco las transnacionales mediáticas han tenido que pasar la página. Lo que ahora no se dice es que el estereotipo de la Venezuela en crisis de ingobernabilidad y violencia, que se desplegó interesadamente por las redes sociales, fue derrotado por las fuerzas que respaldan el proceso bolivariano y por quienes se distanciaron de las acciones terroristas, aún cuando no necesariamente apoyan al gobierno. Si no hubo más muertes que lamentar, ni más violencia desatada, se debió a la expresión de una voluntad de paz, sostenida por la democratización real del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en un país con un 43% de penetración de Internet y un 106% de celulares –entre las más altas tasas de la región.

Este empoderamiento ciudadano, con alta visibilidad en Twitter y que tiene como precedente la acción paradigmática de @chavezcandagala cuenta del Presidente Hugo Chávez en esta red, a través de la cual mantuvo una relación muy especial con los venezolanos-, no solo neutralizó el lenguaje violento, sino que utilizó activa y conscientemente el espacio digital como escenario de interlocución pueblo-gobierno, desalentó la ocupación por la fuerza de los espacios públicos, y favoreció la conducción política y mediática de los líderes bolivarianos en tan compleja coyuntura.

Los chavistas, además, utilizaron con tanta o mayor habilidad que las élites económicas las nuevas herramientas para la difusión de mensajes, e impidieron, en definitiva, que se impusieran las estrategias de diseminación de contenidos venenosos que, aventados a través de plataformas en las que se reconocían continuamente peligrosos mecanismos de guerra psicológica, pretendían mantenerse en ofensiva permanente para instaurar el caos social y la ingobernabilidad del país.

Los datos empíricos no mienten: los Trending Topics (temas del momento o tendencias) de Twitter en Venezuela, mantuvieron entre febrero y abril, y durante las 24 horas del día, un permanente equilibrio entre las etiquetas que movilizaban a los opositores y aquellas que generaban los chavistas. No hubo un hashtag (palabra clave) prevaleciente, hubo muchos, en dos direcciones políticas. Esta proporción de fuerzas impidió que las convocatorias a la violencia, muchas veces originadas desde el exterior del país, lograran convertirse en virales y generaran emergencias, muy difíciles de enfrentar cuando van de la mano de reacciones emocionales que desplazan a cientos de miles o millones de individuos a la calle.  Tal como ocurrió en Brasil en el 2013.

Blogosfera sobre Cuba

Debido a la debilidad de la redes técnicas cubanas en una población altamente instruida y politizada, la “operación de conectividad efectiva” parece privilegiar el uso de sistemas de mensajería telefónica –como advertimos antes con el ZunZuneo- y cierta práctica de la blogosfera en la Isla, a la que, por cierto, se destinan fondos millonarios.

Los blogs rara vez son el punto de partida de una insurgencia de relieve nacional, altamente emotiva y que a veces tienen un signo de derecha y otras, de izquierda. Al menos no han sido decisivos en las movilizaciones que hemos visto desde Islandia, Egipto, Túnez, Nueva York (Occupy Wall Street), Washington (Tea Party), Madrid, México, Brasil… hasta Venezuela. Sin embargo, contra Cuba se ha intentado utilizar determinadas representaciones de estos nuevos medios sociales, generalmente administrados fuera de la Isla, en dos direcciones:

1)en lo externo, como plataforma para la difusión de un estereotipo sobre Cuba conveniente a los intereses de Washington, que pueda tener caja de resonancia en los medios tradicionales, fundamentalmente en el exterior. Los de mayor difusión y posibilidades de alcance han sido aquellos administrados por individuos que clasifican perfectamente como destinatarios de los fondos previstos para el cambio de régimen en Cuba, y que han tenido un respaldo técnico  y financiero desproporcionado. A estos blogueros -a diferencia de muchos de los que intervienen en la blogosfera nacional sin tutela externa- no les interesa participar, o al menos no es su prioridad, en la vida social de la Isla. No son una ventana abierta a la realidad de nuestro país, sino un espejo en el que aparece, con un rostro particular y altamente publicitado, la más dura retórica norteamericana contra la Revolución cubana.

2)los estrategas norteamericanos comprenden perfectamente la paradoja en la que se encuentra el Sistema de Comunicación Social cubano, anclado en el paradigma de los Mass Media, con graves limitaciones en su funcionamiento y escasa capacidad de maniobra en el escenario de la convergencia mediática.  Si se compara el escenario cubano con lo que ocurrió en la URSS a fines de los 80 –además de otras significativas diferencias en el ámbito social, mediático y político-, se aprecia que EEUU no solo estaba interesado, sino que intervino con sus agentes en los medios tradicionales soviéticos y maniobró con suma habilidad para reforzar el imaginario pro occidental. Sin embargo, no interviene ahora en los medios tradicionales cubanos, porque no lo necesita. Los nativos digitales del país tienen fuertes relaciones de confianza con los nuevos medios sociales, como sus pares en cualquier otra sociedad de mayor penetración de Internet, aún cuando los nuestros usen mayoritariamente instrumentos accesorios como las memorias flash.

Los tanques pensantes de EEUU interpretan que mientras peor cumpla la prensa cubana sus funciones, mejor sirve a la estrategia norteamericana, de modo que la operación de “conectividad efectiva” de los EEUU en Cuba está diseñada, justamente, para sacar provecho de una situación de asimetría entre conocimiento y acceso a las redes, desequilibrio que ha pretendido reforzar el bloqueo -que además de económico, financiero y mediático, es tecnológico- contra Cuba.

Acción regional

El reto aún es enorme. De cualquier modo, estamos ante una situación mediática diferente a momentos precedentes en la historia de las movimientos sociales. Que se hayan ganado importantes batallas contra la reacción local y mundial en los nuevos escenarios socio-tecnológicos, no significa que todo está decidido a favor de las fuerzas revolucionarias. Como ha demostrado Venezuela, los procesos revolucionarios aprenden en el fragor de estas luchas, pero la reacción también, y no dejará de preparar nuevas emboscadas. Tienen algo a su favor: aún cuando nuestros países posean la mejor política pública nacional, por muy inclusiva que esta sea, ninguna nación podrá maniobrar por sí sola en este escenario a mediano y largo plazo, a menos que se construyan nuevas relaciones que den la cara y comiencen a revertir las profundas asimetrías que prevalecen hoy en este escenario.

Si no cambian las reglas del juego, habrá que lidiar con una infraestructura transnacional, vertebrada por la red Internet, cuyos nodos principales están sujetos a la voluntad y al control de los Estados Unidos. Un informe de la CEPAL nos recuerda, por ejemplo, que América Latina es el continente cuyas redes de telecomunicaciones son las más dependientes del vecino norteño: más del 90 por ciento de nuestro tráfico en Internet pasa por servidores norteamericanos –fundamentalmente por el llamado NAP de las Américas, ubicado en Miami-; el 85 por ciento de los contenidos digitales de América Latina están alojados en EEUU.
¿Cómo se puede hablar de soberanía en esas condiciones? ¿Dónde están los programas de integración regional que involucran intercambios informativos y audiovisuales, coproducción, codistribución y reserva de mercado para contenidos audiovisuales y tecnologías? ¿Dónde están los acuerdos para mejorar la protección, la eficiencia de los intercambios de datos en la región y la preparación de nuestros recursos humanos?

Apenas se han dado pasos en esta dirección en el continente. La pérdida de la privacidad, que ha puesto de relieve los casos de Wikileaks y Edward Snowden, es solo la punta del Iceberg, y apuntan a una consecuencia mínima en esta guerra: la pérdida de la privacidad. Mientras sea el sistema imperial el que tenga el monopolio de las máquinas que comandan la revolución socio-tecnológica en curso, obviamente ese sistema lo utilizará para la violencia, el crimen y la injusticia.

La operación de “conectividad efectiva” del gobierno de EEUU no es un programa más contra los procesos revolucionarios y nacionalistas del continente. Es una trama que revela que, además de espiar a medio mundo y convertir a cada internauta en un blanco fácil de la Agencia de Seguridad Nacional, el gobierno de EEUU está imponiendo donde puede las herramientas digitales, aquellas que ayudan a construir una parte significativa del imaginario del presente y del futuro de la región. Es allí donde conviven millones de jóvenes latinoamericanos, rehenes de unas bases de datos que  permiten diferenciar a cada cual por sus intereses políticos, sus preferencias de consumo y sus estados de ánimo.

Para cambiar las reglas del juego –como decía Darcy Ribeiro- hay que tomar por asalto, desde el conocimiento, las herramientas de los nuevos colonizadores y construir las nuestras con un fondo común de inteligencia y recursos económicos, tecnológicos y jurídicos. Está por hacer en América Latina una estrategia sistémica y un marco jurídico homogéneo y fiable que minimice el control norteamericano, asegure que el trafico de la red se intercambie entre países vecinos, fomente el uso de tecnologías que aseguren la confidencialidad de las comunicaciones, integre los recursos humanos en la región y suprima los obstáculos a la comercialización de instrumentos y servicios digitales avanzados producidos en nuestro patio. Por tanto quedan por definir las potencialidades y alternativas de América Latina en el contexto internacional, su posición y modelo diferencial en la llamada Era de la Información, que debería proponerse en realidad ser la Era de la Dignidad, como ha sugerido el investigador cubano Pedro Urra.

EEUU quiere asegurarse de que en esa historia no estemos o la presenciemos atrapados en su red de vigilancia, control, mentiras y muerte. Desafiémoslo, pero en serio: comprendiendo qué pasa a nuestro alredor, quiénes son los nuevos sujetos del cambio, cómo lo protagonizamos nosotros y no los del Norte. Y sobre todo, uniéndonos más allá de las palabras.

(Intervención ampliada en el encuentro “Conjura Mediática contra Venezuela”, celebrado en Caracas, 5 y 6 de junio de 2014)


sábado, 7 de junio de 2014

Develado Plan de Golpe de Estado y Magnicidio en Venezuela

Los golpes de hoy no son como los de ayer


José Javier León
06 de junio de 2014

Los tiempos cambian y no se precisan los 30 años que hasta hace nada se necesitaban para conocer (más bien, corroborar) los intríngulis de un golpe de Estado, hoy se conocen casi que al instante o, como diría Walter, aún con los acontecimientos en pleno desarrollo.

Cuando los gringos le dieron el golpe a Allende, el grueso de la porquería salió a los años, claro está, el pueblo sabía en carne propia lo sucedido, pero cables, documentos, cartas, sellos y firmas, fueron rastreados y sacados a la luz cuando ya se había instalado, prácticamente hasta hoy la cruenta dictadura neoliberal. 

Hoy, la velocidad de las comunicaciones ha acelerado el desmontaje de las conspiraciones. Las redes han creado comunidades virtuales que son el remedo instantáneo y a la velocidad de la luz, de los viejos contubernios en sótanos y casas abandonadas, en las afueras o lugares de difícil acceso, previos santo y seña y a veces hasta con los ojos vendados, en columnas conducidas por baquianos silenciosos. Ya ese tiempo pasó. ¡Hasta Chávez conspiró así!

Hoy la conjura es mediática y por Internet, la atomización y la anomia también inficiona a los terroristas; buena parte de los planes de calle se fraguan en las redes a través de aplicaciones informáticas. Es cierto, todo es virtual, aparente y frívolo. Menos los muertos.

Cierto también que, en estos tiempos digitales los acontecimientos se precipitan. En el golpe de abril de 2002, el pueblo con una sabiduría extraordinaria se adelantó al monstruo mediático que ocultó a Chávez, y la movilización hizo que la verdad callara la mentira mundial de los medios.

A los días y poco a poco, fueron saliendo documentos, videos, libros, testimonios que aclararon cuanto sucedió. No se necesitaron décadas ni la desclasificación de los documentos del Pentágono. Otro gallo cantara si el golpe hubiera triunfado: obviamente, la verdad hubiera quedado sepultada por la oligarquía mediática.

Fíjense lo que acaba de ocurrir en Ucrania: prácticamente lo esencial se sabe con respecto a ese golpe: la actuación directa de EEUU, la conjura, la conspiración. Una llamada[1] –por recordar apenas un dato escandaloso- descubrió la orquestación de un asalto al poder por cálculos geopolíticos desesperados. Lamentablemente, el golpe se impuso (aunque el gobierno fascista títere de EEUU haya fallado en sus cálculos con respecto a la dependencia con Rusia…), y la verdad aunque ya sabida no trastorna ni evita lo esencial: el ejercicio indiscriminado de la violencia impuesta por la Otan a través de los nazi-fascistas y mercenarios instalados en Kiev.

Otras verdades se han sabido en pleno desarrollo como aquella que el equipo de Telesur desmontó en Libia con las cámaras en el sitio donde según las agencias había ocurrido un bombardeo. La verdad sin embargo, no detuvo la maquinaria de guerra y hoy el país con el más alto índice de desarrollo humano de África ha sido convertido en un desaguadero de operaciones terroristas.

Nuestro país, pese a que se aplicó el mismo guión de las primaveras y revoluciones de colores, con muy distinto resultado, fue llevado a un escenario de golpe de Estado continuado mas no consumado, gracias a la conciencia y paciencia que legó Chávez al Pueblo Maduro. Además, las pruebas, correos y llamadas de la conspiración han ido quedando al descubierto con la ventaja de que no se revelan como parte de una investigación audaz que le explica al mundo –no intoxicado por la media mundial- cómo se consumaron los hechos sino la acción fundamentalmente política, previsora, responsable, criminalística, legal, científica, institucional, pero sobre todo Estatal, que con pruebas en la mano señala, investiga, denuncia y acusa.

Ello en el marco de un poder legítimo, dado por el pueblo en elecciones libérrimas, fortalecido por la imposición de la justicia y la paz, y que habla desde esa institucionalidad, es decir, de frente al mundo y en especial a EEUU, hasta el punto de que, no bien hubo salido la denuncia sobre los planes de magnicidio, el paquete de sanciones enfilado contra Venezuela se sofrena, y altos voceros reculan[2]. No es para cantar victoria, pero los hechos son los hechos.

Los tiempos pues, han cambiado. No nos estamos enterando frustrados, de los pormenores de una conspiración en las páginas futuras de una historia dolorosa, sino que estamos escribiendo la historia: vale decir, escribiendo en tiempo presente cómo el imperio de las trasnacionales se estrella contra el pueblo bolivariano, cómo le hacemos frente y revelamos su rostro al mundo.

Como diría Cristina, no es poca cosa.

domingo, 1 de junio de 2014

Pacíficos

Luis Britto García


El pacífico se ajusta capucha y guantes, se cuadra tras el árbol en posición de tiro, dispara el rifle con mirilla telescópica, abate a la víctima con certero balazo en la cabeza. Tras él, una sombra recoge casquillos para que el arma homicida no sea identificada.

Él maneja su transporte público en Táchira de repente el parabrisas se le astilla el mundo se le astilla por certero balazo en la cabeza.

La grácil estudiante acelera el paso en la manifestación contra la inseguridad; desde las propias filas de la marcha opositora le descerrajan certero balazo en la cabeza que entra por la nuca, para ofrecer a las expectantes cámaras de RCN y AP una víctima, una imagen, un pretexto.

La bella recién casada divisa los obstáculos, frena. Cinco meses de embarazo le debilitan la paciencia, el cansancio de interpretar en lenguaje de sordomudos para los televidentes la vence. No puede dormir en el carro con el niño dando pataditas en el vientre. Abre la puerta para trasponer el basural. Una Beretta 9 mm siega de un solo balazo dos vidas.

El capitán de la Guardia despeja escombros en la avenida Godoy de Maracay y es abatido por cinco francotiradores. En las exequias, el Presidente recuerda que el 12 de febrero el capitán le había obsequiado el libro de William Sheridan Allen La toma del poder por los nazis, diciéndole: “Hay que derrotar el fascismo antes que sea tarde”.

Al trote entran encapuchados en la universidad gratuita y en las bibliotecas donde riegan gasolina y arrojan encendidas cajas de fósforos hasta que tantos libros alcanzan Fahrenheit 451°, temperatura a la cual el papel arde y se incendia.

Con una máscara, él posa para las cámaras de CNN como estudiante pacífico y con otra para las de NTN24 como dirigente de guarimbas de Barinas; lo detienen, le decomisan dos máscaras, fusil de guerra, cartuchos calibre 7.62 y pasaporte extranjero que permite identificarlo como solicitado por Interpol, narcotraficante, secuestrador, extorsionista.

Él dice ser estudiante pero no estudia y dice ser disc jockey sin discoteca y se siente fotogénico pues busca con insistencia las cámaras de BBC Mundo y Reuters y con su celular se dispara selfies con lideresas opositoras y símbolos de Otpor, pero nunca en el refugio bolivariano para damnificados donde vive gratis y espera que le regalen vivienda propia para poder seguir quemando cosas.

Él llega al acueducto, arrastra tambores con fuel oil hasta la orilla, ve extenderse la mancha irisada que envenenará el agua potable.

Con manos callosas de tallar santos y trajinar exilios la artesana remueve escombros que cierran el paso a la calle donde vive: en las manos divisa una lucecita roja que baila, sube por el antebrazo y el brazo hasta el cuello, hasta la cara donde revienta el certero balazo a la cabeza apuntado por la mirilla láser.

Los pacíficos pasean en gran camioneta con cristales oscuros, armados, por un tubo siembran erizos con púas; por el otro aceite para que los automóviles patinen, choquen, estallen.

La detective que detiene a un terrorista es acribillada a balazos por efectivos de Polichacao que protegen a los terroristas.

Los pacíficos incendian con gasolina el edificio donde entre el humo en la guardería gritan más de ochenta niños que milagrosamente salvan cuidadores y empleados.

Él es el 190 de los detenidos en el campamento que bloqueaba la vía pública a quien hacen examen toxicológico de drogas; es el 49 que sale positivo.

La anciana de 89 años reposa bajo cuidado médico; una turba apedrea la casa, amenaza matar a los habitantes; la anciana despierta, siente un dolor inenarrable en el brazo izquierdo y en el corazón y en el alma y expira.

Otros mueren degollados por trampas de alambre, abaleados desde vehículos, secuestrados y torturados.
Una nueva política quiere lograr que nadie vote: logrará que nadie vote por ella.

Luis Britto García