“La Universidad Bolivariana, es motor, es vanguardia, es caballo, es lanza, es bandera, de un nuevo modelo educativo de liberación. Ustedes son actores fundamentales de esa vanguardia, siéntanse orgullosos mujeres y hombres”

Fragmentos del discurso del Presidente Hugo Chávez, Caracas, 08/11/2003, en el marco de la inauguración de la sede UBV Zulia.

miércoles, 9 de mayo de 2018

El PFG Comunicación Social en la Feria Vocacional 2018




José Javier León




Prof. Lenín Parra
La Universidad Bolivariana de Venezuela a través del PFG Comunicación Social estuvo presente en la Feria Vocacional 2018 realizada en la sede de la UNEFA ubicada en la avenida Milagro.


En la misma participó el PFG Hidrocarburos en la persona de la profesora Nairobis Polanco y por Gestión Ambiental el profesor Lenin Parra.


La actividad consistió en una charla a estudiantes que finalizan el bachillerato para presentar los beneficios y oportunidades de estudio tanto en la UBV como en la UNEFA. Se hizo énfasis en la gratuidad, en los servicios y en la pertinencia en áreas estratégicas que exige el país potencia para alcanzar la independencia y la soberanía. 


Ante el discurso de que se encuentran a punto de tomar una decisión que de alguna manera afectará su inmediato futuro e incluso su vida entera, se les sugirió que optar por carreras más demandadas y tradicionales puede repercutir negativamente en las ofertas reales de trabajo, y que al contrario de lo que se tiende a pensar, resulta más atractivo considerar planes de formación basados en ciencias, como la física, la química o la matemática, pues el camino laboral puede estar más despejado además de que se ubicarían en la base real y concreta del desarrollo nacional.


Prof. Nairobis Polanco
A la pregunta de cómo se estudia la comunicación social en nuestro PFG, se hizo mención a la dinámica de proyecto, estrategia que transversaliza la formación y busca articular las unidades curriculares. En el marco de una economía que busca superar el rentismo petrolero se abordó la idea de que los estudiantes al momento de egresar logren registrar una empresa de producción social que sea la materialización de un proyecto con pertinencia, viabilidad y sustentabilidad económica.


Al término de la actividad, varios participantes se sintieron interesados en el Curso de Locución y en el Diplomado de Fotografía que se imparte desde la UBV y se estableció un enlace con uno de los estudiantes del PFG Comunicación Social del núcleo San Francisco.


Este próximo 11 de mayo, la Feria Vocacional 2018 vendrá a la sede de la UBV, en la Rinconada.

viernes, 9 de marzo de 2018

(PONENCIA) Enseñar comunicación social para una economía productiva en la UBV


primer encuentro
Universitarios y Gestión Pública en el Zulia:
nuestro aporte.
Transformarse para transformar
8 y 9 de marzo de 2018



Enseñar comunicación social
para una economía productiva en la UBV.
Desafío epistémico, curricular y metodológico

Educación y trabajo

José Javier León
C.I.: 10.406.683
Universidad Bolivariana de Venezuela

Resumen
Las universidades tradicionales parecen no estar diseñadas para participar en la construcción de una economía soberana y autónoma alternativa al capitalismo. La UBV, aunque nació con ese propósito debe buscar estrategias enmarcadas en una economía en transición al socialismo que trascienda definitivamente el rentismo petrolero. ¿Cómo ha de participar la UBV en este desarrollo? Decimos, creando formas de organización socio-productiva alternativas al paradigma económico dominante.
Dichas formas estarían constituidas por “asociaciones de productores” vale decir, por las y los estudiantes, los cuales deben contar en la Universidad con espacios y estrategias que permitan la articulación del saber y el trabajo. La formación debe pues, contemplar de manera transversal y orgánica los componentes de la economía comunal y la institución incorporar en los pensum las herramientas epistémicas y metodológicas para generar proyectos socioproductivos que abarquen de manera transdisciplinaria la formación profesional.
En este sentido, los docentes y la institución en la que trabajamos debemos dar un viraje. Los egresados no pueden seguir saltando al vacío y en muchos casos a la incertidumbre y frustraciones del “mercado laboral”. El trabajo debe ser construido desde las bases, en y con las comunidades, para satisfacer problemas en articulación estratégica de saberes, ciencia y tecnología. Debemos aprovechar el capital social, cultural, político y económico que los estudiantes y las comunidades despliegan durante su formación para fortalecer la territorialidad de dichos proyectos.
Consideramos que la estrategia de conformar Empresas de Producción Social o cualquier otro tipo de asociación productiva debe ser transversal a la formación universitaria. Recordemos que en la resolución 1282 publicada en Gaceta el 27 de julio de 2011 se lee: “Las instituciones de educación universitaria deben contribuir al desarrollo del protagonismo socioproductivo”. Más adelante, reafirma: “La transformación universitaria pasa por el estímulo y apoyo al desarrollo del sistema socioproductivo de las y los estudiantes, de modo progresivo y diferencial, así como de la multiplicación del número de proyectos productivos universitarios”. Sin duda, ese es el camino.


Desarrollo
“Se trata, entonces, de vincular desarrollo económico y lucha por la justicia social, mediante estrategias que permitan crear y consolidar una economía social y participativa, para enfrentar la exclusión económica y social heredada como efecto de un modelo económico cuya puesta en marcha afectó a enormes contingentes de venezolanos.”
Documento Rector de la UBV, 2003








domingo, 18 de febrero de 2018

Queremos una Venezuela Unida

domingo, 10 de diciembre de 2017

Y de pronto llegó el futuro para los abuelos






José Javier León
Maracaibo, República Bolivariana de Venezuela
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
 Publicado en IBERDIVULGA

La población mundial envejece, y este proceso digamos natural pero signado por un tipo de desarrollo desigual y excluyente que ralentiza el nacimiento de niños y niñas, sucede en paralelo a la creciente influencia de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la vida cotidiana.

Un proceso que no deja de estar impactado por algunas circunstancias. Por ejemplo, las TIC parecen estar diseñadas para un modelo estándar de “joven”, en todo caso las interfaces convocan jovialmente a personas de cualquier edad, pero son los adolescentes y los niños los más concurrentes[1]. Resulta obvio si se quiere, porque se trata de una revolución joven, pues la extensión y el uso intensivo de las redes no abarca más allá de dos décadas.
Es como si de pronto el futuro se precipitara y haya caído con todo su peso sobre las personas de la llamada tercera edad (en Venezuela las personas de 60 años en adelante) que, cuando eran niños, si había teléfonos eran fijos y necesitaban de operadoras, o bien la televisión apenas se abría camino en blanco y negro.
El salto de la tecnología analógica a la digital fue brusco y vertiginoso. Pero no se trata tan solo de usar de manera distinta las manos, en particular los dedos y de manera exigente la vista. Lo que la velocidad digital les reclama a sus usuarios es un uso distinto de la atención, de la memoria, y esto toca profundamente la gestión del conocimiento.
En efecto, usar lo que se sabe y los modos de saber y aprender en el mundo o entorno digital es completamente distinto a como se venía haciendo ¡desde hace miles de años! en el mundo analógico. Buena parte de nuestros problemas y trabas derivan de actuar análogamente frente a un dispositivo o herramienta digital, y eso, creo es lo que sucede con los niños y jóvenes en su proceso educativo desfasado o en transición, y en particular con los ancianos o personas mayores frente a la cantidad creciente de diligencias que hoy sólo se efectúan satisfactoriamente usando (a veces sólo) la red.
Y con seguridad, uno de los espacios en los que crecen las exigencias para la tercera edad está en los servicios bancarios. En mi país, por ejemplo, ha aumentado exponencialmente la llamada bancarización. El número de jubilados y pensionados supera ampliamente los 3 millones, y cada vez son más las familias cuyos miembros reciben apoyos financieros a través de la banca pública.
Pero todos esos estímulos dejan ver al menos dos cosas: que la infraestructura bancaria no está(ba) preparada para el incremento o la inclusión masiva de los ciudadanos y, por otro lado, que pese a la alfabetización letrada se ha hecho imperiosa la alfabetización tecnológica. Ésta como la otra, no se da sólo con el desciframiento de los códigos sino con una entrega total al lenguaje en este caso digital, un lenguaje que toca las palabras, pero más y de manera mucho más intensa el uso de conceptos novedosos, amén de colores, formas, circuitos, y una concatenación de eventos marcados por la linealidad intensiva de causas y efectos, y todo ello reducido a pantallas de mayor o menor interacción, a botones que responden, que dialogan, que interpretan y enmudecen dentro de su propia lógica.
He pensado que el cuerpo sometido al uso de las herramientas digitales de algún modo también se digitaliza, y ese ritmo acompasado al tiempo–espacio virtual no hace parte de la cotidianidad afectiva de los abuelos y abuelas, en fin, de las personas mayores que además se han visto obligadas a usar las TICs para resolver asuntos que sólo ayer se resolvían “personalmente”, “cara a cara”, en “taquilla”. 
Hace poco leí un tuit conmovedor: alguien afirmaba haber recibido la llamada de un anciano solicitando servicio de wifi para su hogar, le explicaba a la empleada de telecomunicaciones que lo necesitaba para que lo visitaran sus nietos…
Sea lo que sea, se precisa una audaz alfabetización tecnológica, que haga de alguna manera cotidianas y amables para nuestros abuelos y abuelas las redes, la realidad virtual, las TICs, el lenguaje de los dispositivos electrónicos dados a transformar radicalmente las coordenadas espacio-temporales. Acaso nos toque pensar más y mejores interfaces. En este sentido, fueron publicados el pasado año los resultados de una investigación que se desarrolló precisamente en la ciudad en la que vivo, y que vale la pena difundir. Dicen las investigadoras sobre “El uso de las TIC en adultos mayores en Maracaibo”[2] que “Cuando una persona adulta mayor supera la barrera que plantea el desafío de llegar a manejar una computadora o un teléfono pasa a utilizarlo con fluidez, igual que cualquier otro ciudadano”. Las TIC, dijeron los entrevistados, les permiten “interactuar con los familiares y amigos”, afirman usar el móvil sin ayuda y sólo una persona de la muestra encuestada acusó problemas de visión. Indicaron que las nuevas tecnologías les aportan muchos beneficios, en especial “para comunicarse con miembros de la familia que viven en otro lugar. Esta es una razón afectiva que les permite su apropiación y uso para ayudarles a comunicarse más con la familia, esto hace la diferencia y es razón de peso para decidir por cuenta propia a aprender este nuevo conocimiento para el uso de los dispositivos tecnológicos.”
Si lo afectivo es el puente, no hay razón para no esperar que los demás usos acicateados por la necesidad se resuelvan en el camino, en particular los de atender asuntos domésticos, pago de servicios y diligencias bancarias. Se concluye que para los adultos mayores es trascendental el uso de las TIC para interactuar con los suyos alejados no sólo física sino espiritualmente, afectados como en el caso del abuelo mencionado, por una especie de saturación del yo que los aísla incluso de sí tornándolos un ente como conectado a un respirador (que hace las veces de vida) artificial.
Valoran, no obstante, dicen los abuelos de la investigación citada, la presencia de la tecnología en sus vidas “por lo que se han preocupado por aprender las funciones y beneficios que les aporta la misma y en caso de no dominarla completamente han recurrido a la ayuda de sus familiares. El hecho de que las nuevas tecnologías se hayan tornado más amigables para sus usuarios sin importar la edad, es una de las razones en el aumento del interés entre los adultos de mayor edad por estos dispositivos”, concluyen las investigadoras.
Sin duda, la aventura apenas comienza.  








[2] El uso de las TIC en adultos mayores en Maracaibo (Venezuela) Carmen Paz, Nelly García, Jenniffer Fernández y Gladys Maestre. Opción, Año 32, Especial No.12 (2016): 169-188