“La Universidad Bolivariana, es motor, es vanguardia, es caballo, es lanza, es bandera, de un nuevo modelo educativo de liberación. Ustedes son actores fundamentales de esa vanguardia, siéntanse orgullosos mujeres y hombres”

Fragmentos del discurso del Presidente Hugo Chávez, Caracas, 08/11/2003, en el marco de la inauguración de la sede UBV Zulia.

domingo, 8 de noviembre de 2009

César Vallejo en la UBV

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Enrique Arenas: “La máxima ciudadanía te la da la poesía”
(Trascripción de la charla dictada por el profesor Enrique Arenas Capiello, el 3 de noviembre de 2009 en la Universidad Bolivariana de Venezuela – Sede Zulia)

“Los poetas son una especie de locos lúcidos, se provocan locura para ver el mundo al revés”

“El poeta te pone en situación de que no eres médico si no eres médico de lo que aprendes tú mismo, no eres biólogo si no eres biólogo de lo que tú estás produciendo y que otro no ha hecho, entonces la poesía es la gran metáfora, el gran simulacro, el gran escenario para ver lo que uno todos los días no ve, y que esa cosa que todos los días no ve ni siente, a lo mejor es lo más profundo que uno tiene, lo que lo constituye en tanto que ser humano y en tanto que ciudadano.”

“Uno tiene que implicarse con el mundo, y la máxima implicación es la implicación sensible, que tú captas un sonido en el agua, el estremecimiento de una rama, y que eso te sirve para la rama, para ti, para hacer el amor, para comunicarte con los demás, para descubrir mejor la ciencia, para ver mejor la hoja y la rama, para eso es la poesía.”

“…esto es una exigencia que tienen ustedes que hacer como seres humanos a la vida y a la universidad, una exigencia de penetración, una exigencia de cavilación y ensueño, una exigencia de exploración, una exigencia de indagación, sin eso no hay ciudadanía, ni cultura, ni conocimiento, ni alma, ni humanidad.”

E. A.

Yo siempre dije que cuando se va a hablar de un poeta lo más importante es conocerlo, lo más importante es comenzar por leer algunos de sus textos para que nos ubiquemos en el contexto de su obra. Voy a comenzar por leerles algunos textos del último libro que publicó César Vallejo, Trilce; leemos unos poemas y conversamos.

«TRILCE»

Quién hace tanta bulla y ni deja
Testar las islas que van quedando.

Un poco más de consideración
en cuanto será tarde, temprano,
y se aquilatará mejor
el guano, la simple calabrina tesórea
que brinda sin querer,
en el insular corazón,
salobre alcatraz, a cada hialóidea
grupada.
Un poco más de consideración,
y el mantillo líquido, seis de la tarde
de los más soberbios bemoles.

Y la península párase
por la espalda, abozaleada, impertérrita
en la línea mortal del equilibrio.

Vamos a hacer un ejercicio de comprensión, ¿qué entendieron? - ¡Nada! (Responden algunos de los asistentes). Nada. Bueno, el poema habla de nada, sí lo entendieron (risas). Una de las grandes hazañas de César Vallejo es hacer concreto, hacer tocable y familiar, las cosas que no vemos, las cosas que no oímos, las cosas que no podemos decir. Esas imposibilidades, esas nadas, esas naderías de las que habla Vallejo son de las que trata su poesía. Y ustedes dirán, ¿para qué ese poeta se pone a hablar de pendejadas, de naderías, y de nada? Resulta que la nada, el vacío, la nadería, no es pendejada, le llevó años conseguir un lenguaje para eso. Hay un texto que dice “quiero escribir pero me sale espuma”, “me encebollo”, me enrollo con la palabra por mi cuenta.
¿Cuál es el gran mérito de esta poesía?: que no tiene tradición, no tiene detrás. Hay grandes poetas que han aprendido de otros, reelaboran lo que han aprendido de otros, que han captado de otros, y no es que él no lo haya hecho, él es un lector de Cervantes, leyó a Whitman, leyó a Darío, leyó a grandes poetas, a Quevedo, pero no se notan, y si se notan, se notan como de él, él es mismísimo, Vallejo es mismísmo. Nadie se parece a él. Fíjense. ¿Quiénes serían los equivalentes de Vallejo en la literatura universal, no en lengua castellana sino en otras lenguas? Kafka, en lengua checa, el gran novelista checo; ¿quién sería el otro equivalente? Antonin Artaud, un poeta francés, surrealista, que abandonó el surrealismo porque fue más allá y escribió las cosas más extraordinarias estando loco, el Pesanervios, por ejemplo. Otro con el que se compara sería Joyce, quien escribió un libro, una novela que se llama Ulises, que parece que se refiere al mundo griego, pero no, se refiere a un agente viajero que recorre una isla, y hace las peripecias del (personaje) de Homero pero bajo la máscara de un hombre común. El otro que se le parece, -que se le parece, no es él, se le parece-, es T. S. Elliot, un gran poeta inglés, lo que pasa es que Elliot descubrió todas esas cosas de Vallejo pero de manera más abstracta, más intelectual.

Los más soberbios bemoles
Vallejo logró con el lenguaje de todos los días, con los peruanismos, con los arcaísmos, con los neologismos, con las palabras que inventó… fíjense “Trilce”, ustedes la buscan en el diccionario y no existe, porque él está trabajando con una cosa que no existía antes, lo que él hace no existía antes. Pero ustedes dirán, bueno él tiene poemas dedicados a la madre, dedicados al hermano, y habla del hogar, de cuando su hermano los dejó, de cuando su mamá no estaba, y de la tristeza de comer solos en el almuerzo, habla pues de esas cosas cotidianas y familiares, ah, pero ¿cómo las dice? Las dice -para decirlo con él mismo- “en los más soberbios bemoles”. ¿Qué es un bemol? Bemol es un lenguaje de la música, bemol es un sonido específico de la música, entonces él quería conseguir sus bemoles, sus registros musicales propios del lenguaje. ¿Dónde los consiguió? En la vida, en la experiencia, los consiguió en la familia, en el hogar. Ah, pero no se quedó ahí. Porque ¿qué pasa si él se queda ahí? Hace poesía localista, hace poesía provinciana mala, hace poesía inmediatista mala. Ah, ¿entonces no es local, no es regional? Claro que sí, pero de una manera profundamente personal. Puede haber un montón de escritores que escriban peruano, que escriban sobre las cosas peruanas, sobre los barrios peruanos, o venezolanos, que sería en nuestro caso, pero tienen que hacerlo de una manera personal, que estén ahí, que su lenguaje sea su paso, que su lenguaje sea su cuerpo, que su lenguaje sea su expresión propia, que su lenguaje no se parezca a otro, pero no por moda. A un gran poeta no le interesan la moda, le interesa nombrar de nuevo al mundo, que tú digas “madre” y esa madre no suene como esa madre que recitan los locutores en el “Día de las Madres”, que es espantosa, Maaaaadre, y suena todo patético. No suena así en Vallejo, suena como el cuerpo de la madre, como la voz de la madre, suena como el contexto vital y espiritual del hogar. Dice madre y dice bizcocho, y dice solar, y dice espacio, y dice escenas ocultas, y dice misterio, y dice enigma, con un lenguaje común. El lenguaje común engañoso. Todo gran poeta, y entiendan esto, es un gran truquero, pero es un truquero honesto, un truquero de la autenticidad, si cabe tal cosa. El poeta toma los elementos que están allí, pero los trasciende, hacen que vayan más allá.
Voy a leer otra cosa para que me entiendan mejor, oigan esto:

Las personas mayores
¿a qué hora volverán?
Da las seis el ciego Santiago,
y ya está muy oscuro.

Madre dijo que no demoraría.

Aguedita, Nativa, Miguel,
cuidado con ir por ahí, por donde
acaban de pasar gangueando sus memorias
dobladoras penas,
hacia el silencioso corral, y por donde
las gallinas que se están acostando todavía,
se han espantado tanto.
Mejor estemos aquí no más.
Madre dijo que no demoraría.

Ya no tengamos pena. Vamos viendo
los barcos ¡el mío es más bonito de todos!
con los cuales jugamos todo el santo día,
sin pelearnos, como debe de ser:
han quedado en el pozo de agua, listos,
fletados de dulces para mañana.

Aguardemos así, obedientes y sin más
remedio, la vuelta, el desagravio
de los mayores siempre delanteros
dejándonos en casa a los pequeños,
como si también nosotros
no pudiésemos partir.

Aguedita, Nativa, Miguel?
Llamo, busco al tanteo en la oscuridad.
No me vayan a haber dejado solo,
y el único recluso sea yo.

“¿De qué habla este poema?”
Miren, un poema tiene dos formas de hablar, dos formas elementales de hablar, una es lo anecdótico, lo que cuenta inmediato. Éste, ¿qué cuenta? Cuenta que los mayores se van, dejan a los niños solos, les dicen “no se vayan a mover de ahí” y después ellos se tardan, y no explican por qué se tardan tanto, ni explican por qué los dejan ahí, y los niños se preguntan ¿por qué nos dejan aquí?, ¿por qué no podemos partir? Así como ellos se van y nosotros los esperamos, ¿por qué no puede ser al revés? Bueno, eso ese es el tema familiar del poema. Pero resulta que un poema no se construye solamente con la anécdota, con lo que el poeta dice inmediatamente, hay unas formas expresivas, unas formas de lenguaje que el poeta encuentra, unos procedimientos que el poeta encuentra, para que esa situación familiar, de los adultos que se van y de los niños que esperan, mientras la gallina se duerme y el ciego también se duerme y todo eso, mientras eso ocurre, que es lo inmediato, el poeta da otras formas de lectura de esa situación, pero ¿por qué?, ¿Porque le da la gana al poeta, por capricho? No. Es porque la poesía no es nada más lo inmediato, la poesía es lo que el poeta le arranca a lo inmediato, lo que el poeta le arranca a lo inmediato trabajando en lo inmediato, la poesía es lo inmediato trabajado, lo inmediato mediado. ¿Mediado, por qué? Por lo que ha vivido, por lo que ha escuchado, por lo que ha percibido, por lo que ha leído, todo eso es como una especie de crisol, de batidora, se mezclan todas esas cosas ahí y tiene que salir una cosa que no se parezca sino a Vallejo, porque si esto se parece a otro poeta peruano, entonces lo que está dando el poeta es lo genérico, y el poeta no trabaja con lo genérico, la poesía trabaja con el diálogo tenso entre lo genérico y lo particular. ¿Para qué? Para que surja lo particularísimo, si no el poeta no trasciende.
Ahora bien, un cronista (dice) a mí me gusta Vallejo porque me habla de la familia peruana, me recuerda a la infancia con mi padre, la situación entre los adultos y los niños, lo que pasa en el hogar, cómo se come y se reza juntos, y por eso me interesa. ¿Y es importante eso? De pronto un historiador, un cronista, quiere ilustrar una situación del Perú de una época y usa esto, pero al poeta no le interesa eso nada más, al poeta le interesa algo que va más allá. Ese más allá también está acá, no es el más allá espectral, no es el más allá de ultratumba, sino el más allá terrenal. Me acuerdo del poeta Paul Éluard que decía “hay otros mundos pero están aquí”.
Ahora, eso no quiere decir que Vallejo, cristiano, y también comunista, cristiano y comunista, no tenga un sentido de trascendencia, de pronto la búsqueda de la utopía colectiva para que no hayas pobres y miserables, de que está llena su poesía, o de pronto la búsqueda también del cielo, del reino del Señor, porque era también cristiano, eso también está ahí, pero la poesía no puede reducirse a esa visión doctrinaria o visión ideológica. ¿Estoy diciendo que la poesía es anti-ideológica? No, estoy diciendo que la ideología funciona de manera más rica en el poema. Un poeta va a hablar de la clase obrera, va a hablar de la lucha de clases, de cómo explotan a un obrero en la fábrica, de cómo lo oprimen, de qué libertades no le dan, de qué no lo dejan hacer, y puede hacer un texto directo: pobrecito el obrero que le caen a coñazos en la fábrica y no sé qué, y se llama “La lucha de clases”, ajá muy bien, eso tiene una eficacia comunicativa en un caso extremo, en un caso de guerra, de trinchera, ¡aquí está!, el poema sirve para eso, pero no será un gran poema, la idea sería que de lo coloquial, de lo familiar, de lo de todos los días, tomara cosas trascendentes.
Vallejo está hablando de la familia, de la comida que no tenía, del pan que le faltó, y al mismo tiempo hablaba del tiempo, o habla de la nada, habla de la espiritualidad, habla del contexto que te explica por qué vivían así y no de otra manera, está retratando un estadio de la cultura peruana y latinoamericana, está dando una identidad, miren qué maravilla ser poeta. Tiene muchos registros, no solamente es “pobrecito el obrero que está metido en una lucha de clases y lo explotan”, eso lo puede decir el poeta, pero eso no es único. Y eso tiene que decirlo de una manera tan personal, que no lo puede decir otro. Y conseguirle a eso un registro tan personal, un bemol tan singular, una expresión tan íntima y tan propia, que cada vez que tú la leas digas éste es Vallejo y no otro.

“El poeta se hace muy él para que tú seas muy tú”
Ahora bien, ¿cómo diablos hago para leer a un poeta que es intransferible?, ¿cómo me comunico con él?, ¿cómo me lo transfiero?, ¿cómo lo hago mío? El poeta se hace muy él para que tú seas muy tú. Te está enseñando a volver a nacer, el poeta ve el mundo como si estuviera naciendo, en estado virginal, en estado edénico, en estado paradisíaco, aunque sea el paraíso del dolor, también el dolor se puede ver como si fuera la primera vez, no es pues para la alegría nada más, (es) también para el dolor, para la fe, para un montón de cosas. Y eso es fundamental, ¿para la poesía nada más? ¿Qué es lo que hace que Miguel Viloria, que el profesor tal o la profesora tal sean ellos mismos? ¿Sus ropas? ¿Sus cuerpos nada más? ¿Qué es lo que hacen? (El conocimiento, dijo una estudiante) Ellos tienen que trabajarse a sí mismos, trabajarse ¿para qué? Para dejar una marca, no la marca del mercado ¡por dios!, no la marca de la moda. Trabaja para dejar una marca espiritual. El maestro tiene que aprender mucho de la poesía, porque la poesía es el instrumento para ser cada quien quién es y no otro, y para aprender del otro –paradójicamente- más quién soy yo. El otro, mientras más otro es, es más él mismo, y te enseña a ti a ser más. Pero depende de qué otredad sea, porque si la otredad es mercantil, si la otredad es mercadotécnica, entonces la otredad es la máxima extrañeza posible, o sea, lo no humano. Cuando tú imitas a una mujer por su jabón, o imitas a una persona porque tiene un determinado carro y ese carro la define, entonces esa persona no es, es el objeto y no ella, el poeta es lo contrario. El poeta te pone en situación límite. Todo el mundo puede ser él mismo, pero no todo el mundo aprende y trabaja los instrumentos para ser él mismo, todos podemos ser grandes físicos y matemáticos, pero podemos estar repitiendo a otro físico grande, todos podemos ser biólogos o médicos, y podemos estar repitiendo la medicina que aprendimos. El poeta te pone en situación de que no eres médico si no eres médico de lo que aprendes tú mismo, no eres biólogo si no eres biólogo de lo que tú estás produciendo y que otro no ha hecho, entonces la poesía es la gran metáfora, el gran simulacro, el gran escenario para ver lo que uno todos los días no ve, y que esa cosa que todos los días no ve ni siente, a lo mejor es lo más profundo que uno tiene, lo que lo constituye en tanto que ser humano y en tanto que ciudadano.

“La máxima ciudadanía te la da la poesía.”
La máxima conciencia de ciudadanía. ¿Qué es ser ciudadano? Estar consciente de quién eres, de lo que puedes dar, de lo que puedes producir, lo que puede aportar. De aquello a lo que puedes renunciar, de aquello de lo que puedes enriquecerte, de aquello que leyéndolo te alimenta y te hace tú mismo, porque no es leer y adquirir cultura para repetir, el conocimiento no es repetición, el conocimiento es producción de sentidos, y el máximo mecanismo que tenemos en el idioma es la poesía, porque la poesía descubre el millón de lenguajes que hay en el lenguaje. Todos los días yo digo “Hola, ¿cómo estás?”, y dice Roland Barthes que cuando uno dice “mi sentido pésame” no dice un coño, porque resulta que todo el mundo dice eso, tenemos que conseguir un lenguaje tan especial, o ponerle un calor tan arrecho a “mi sentido pésame” para que tú sientas que es especial y no algo convencional que dice todo el mundo. No es el lenguaje de todo el mundo, sino el lenguaje personal. ¿Individualismo, personalismo? Sí, pero creativo y colectivo, porque enseña a otros a salir de sí mismos. Y un individualismo que enseña a otros a salir de sí mismos, ¿es individualismo? Es la posibilidad creadora e individual del colectivo también.

Grupo dicotiledón. Oberturan
desde él petreles, propensiones de trinidad,
finales que comienzan, ohs de ayes
creyérase avaloriados de heterogeneidad.
¡Grupo de los dos cotiledones!
A ver. Aquello sea sin ser más.
A ver. No trascienda hacia afuera,
y piense en són de no ser escuchado,
y crome y no sea visto.
Y no glise en el gran colapso.
La creada voz rebélase y no quiere
ser malla, ni amor.
Los novios sean novios en eternidad.
Pues no deis 1, que resonará al infinito.
Y no deis 0, que callará tánto,
hasta despertar y poner de pie al 1.
Ah grupo bicardiaco.
El traje que vestí mañana
no lo ha lavado mi lavandera:
lo lavaba en sus venas otilinas,
en el chorro de su corazón, y hoy no he
de preguntarme si yo dejaba
el traje turbio de injusticia.

A hora que no hay quien vaya a las aguas,
en mis falsillas encañona
el lienzo para emplumar, y todas las cosas
del velador de tánto qué será de mí,
todas no están mías
a mi lado.
Quedaron de su propiedad,
fratesadas, selladas con su trigueña bondad.

Y si supiera si ha de volver;
y si supiera qué mañana entrará
a entregarme las ropas lavadas, mi aquella
lavandera del alma. Que mañana entrará
satisfecha, capulí de obrería, dichosa
de probar que sí sabe, que sí puede
¡CÓMO NO VA A PODER!
azular y planchar todos los caos.

“¿Es obligatorio ser humano?”
Alguna vez nos ha pasado que tenemos alguna cosa que decir y no podemos decirla, y decimos “la tengo en la boca pero no puedo, no hallo como decirla”, “la tengo en la punta de la lengua” (dice Doris y repite Enrique), pero dilo como quieras, pero como quieras no es fácil, entonces, lo que te está enseñando el poeta es que tú puedes vivir mil cosas en la vida, pero la lectura, y la lectura de poesía, te abre otras perspectivas, te permite ver muchos más caminos, muchas vertientes. Pero, ¿para qué sirve eso? ¿Es obligatorio que todo el mundo lea poesía? Entonces, yo pregunto ¿es obligatorio ser humano? Ah, yo no voy a leer eso porque eso es fastidioso, eso es muy pesado, el poeta nos pone quebrarnos la cabeza. Es que vivimos para quebrarnos la cabeza, y estamos aquí para eso, no estamos aquí para ser vegetales, pero tampoco sabemos si los vegetales piensan, estamos aquí por –como decía Freud- el malestar de la cultura. La cultura produce malestar, produce perturbación. Es una felicidad, pero es una felicidad de tormento. Ay pero profesor, usted no está hablando de masoquismo, que tenemos que sufrir para… pero el sufrimiento es también una forma de conocimiento y el poeta lo revela muy bien. Fíjense bien lo que les voy a decir. Vallejo nace el 16 de marzo de 1892, en el siglo antepasado, y muere el 15 de abril, de 1938, en París. Mientras vivió en París y mientras vivió en Madrid, porque a Vallejo le tocó vivir una gran época de turbulencias, acuérdense que en 1905 y 1915 es la gran conmoción en la física con Einstein, que se relativiza el tiempo y el espacio, acuérdense que en 1922 se publican grandes obras que rompen con la estructura de la literatura mundial, el Ulises de Joyce, la Tierra baldía, de Elliot, y Trilce, de Vallejo, acuérdense que también hay grandes conmociones en la física y la matemática, el Principio de Incertidumbre, que está en Vallejo también, acuérdense de las dictaduras en América Latina, los contextos históricos terribles, acuérdense de la I Guerra Mundial, 1914 – 1918, acuérdense de la Guerra Civil española 1936 – 1939; todo eso lo vivió Vallejo, ya sea en el Perú por periódico, por conmoción, o en Europa. Eso no es que es la causa de la poesía, pero sí condiciona, es como un monstruo, como una sustancia, como un búho, como un zumo que va penetrando la conciencia y el sentimiento del poeta, ustedes añádanle a eso una vida de penuria, Vallejo entró muchas veces a la Universidad y tuvo que salirse porque económicamente no tenía recursos, hasta que por fin se inició en Letras, después de estudiar Derecho y no completarlo, estudiar Medicina pero incompleta, tiene que estar volviendo a su pueblo para ser cajero, para ser minero, o para ser maestro o director de una escuela, estuvo en la Universidad de San Marco y conoció a un montón de intelectuales allí, en Lima, entonces ese es el contexto que le tocó vivir, es un contexto vibratorio, un contexto muy dinámico y muy vertiginoso el que le toca vivir a Vallejo, a nivel mundial o a nivel latinoamericano, las dictaduras, Gómez, la de Leguía, en el Perú, etc., todo eso alimenta su poesía, pero su poesía no es eso nada más. Porque si fuera eso nada más sería un cronista, un cronista de su tiempo, que no es malo ser un cronista de su tiempo y un cronista de su vida, da mucha información para la gente que quiere investigar ese período histórico, pero su tormento no era eso, su tormento era que el lenguaje de todos los días, el lenguaje que aprendió de los otros escritores no le servía para lo que él estaba experimentando, tenía una ebullición, tenía un hervor adentro, una cosas estaba viendo que los demás no veían.

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El poeta es un loco lúcido
¿Una locura? Sí, una locura consciente, el poeta es un loco consciente, y a veces hasta inconsciente. Hay poeta como Antonin Artaud que hizo la gran poesía estando loco, lo mejor lo hizo estando loco, pero los poetas son una especie de locos lúcidos, se provocan locura para ver el mundo al revés, porque si tú no ves el mundo al revés, si no lo ves por distintos ángulos, el mundo está estático. Ay, ¿y por qué no puede estar estático? Porque es que la vida de la vida es el movimiento, la vida de la vida vida, la vida de la vida biográfica, la vida de la vida económica, o la vida de la vida política, es el movimiento y el cambio. El poeta es un enamorado del cambio y del movimiento, no porque ay, aquí estoy yo, estoy cambiando la literatura hispanoamericana, me van a dar el Nóbel, no es eso, sino que siente una angustia adentro, porque ve cosas que los demás no ven, ve una gallina y le ve posibilidades a la gallina que los demás no ven, en el cloc cloc de la gallina ve un registro verbal que los demás no ven. ¡Ah profesor y para qué sirve eso, ¿con eso voy al mercado?! Por supuesto que con eso no va al mercado, nadie está hablando de mercado, el mercado es un instrumento para comprar pero no es la divinidad extrema, no es el ídolo al que yo tengo que adorar. La poesía te enseña eso, que la divinidad eres tú volviéndote creador, tu divinidad eres tú explorando lo real, viendo las vertientes múltiples de la realidad, porque si no, no hay conocimiento, no hay historia, no hay cambio, no hay literatura, no hay nada, entonces eso te lo da la poesía. Pero, ¿te lo da la poesía de un coñazo, así por que tú eres bonito? (No, sino) por un trabajo inmenso, por un denodado esfuerzo de todos los sentidos. Pero profesor, mire yo tengo hambre, no tengo empleo, con qué tiempo voy a hacer yo eso. Con el tiempo de tu corazón, mi vida. Con el tiempo que te dicte tu pasión, ah, pero yo tengo hambre y tengo pasión pero no como, ah entonces cuando comas, tienes que solucionar ese problema, lo solucionas tú con la revolución, con el Estado o personalmente, pero tienes que solucionarlo para después tener tiempo, porque el conocimiento requiere tiempo. Ahora, ¿quiere decir (esto) que la gente que tenga hambre no puede conocer? Hay genios, hay tipos extraordinarios que con hambre…, hay el caso de un cómico, Charles Chaplin, que se parece mucho a Vallejo por cierto, la parte cómica de Vallejo es chaplinesca, otro que se parece a Vallejo: Van Gogh. Me acuerdo del poeta cubano Fernández Retamar que cuando él veía el cuadro de los zapatos de Van Gogh, los zapatos abiertos, se acordaba de Vallejo. Entonces sí, es un deber ser creador, para poder ser humano es un deber ser creador, creador al nivel al que uno puede llegar, yo hago mi esfuerzo, consigo un milímetro, consigo un kilómetro, consigo un octanaje altísimo, un gran bemol, o no lo consigo, pero hago mi esfuerzo.

El lenguaje de todos los días tiene sonidos increíbles

La vida es esforzarse, eso es lo que te enseña el poeta. Yo no uso el lenguaje de todos los días, yo tengo que inventar mi lenguaje, ¿para asombrar al lector? Para asombrarlo en el sentido de asombro, no en el sentido de ¡ay, yo sí soy culto, mira el lenguaje que yo uso!, sino para que vean que el lenguaje tiene muchas posibilidades. Ese lenguaje que usas todos los días tiene sonidos increíbles, y tú no los ves. ¡Ay Dios!, ¡Ah mundo!, dice uno en la vida real y no se da cuenta del sonido, de la posibilidad que hay allí, solamente el poeta, el artista nos revela eso, lo que tú todos los días ves, al pasar al arte. Ah pero cómo suena bonito esto -“tengan un poco de consideración”- uno lo dice, es un lenguaje coloquial, pero las posibilidades gestuales, teatrales, dinámicas, etc. Ahora, yo no puedo explicar a Vallejo en una sola conferencia, tendría que dar un seminario, me cuesta mucho trabajo, hago un esfuerzo. Vamos a leer otro poema, uno de Poemas humanos y España aparta de mí este cáliz, que fue cuando estuvo en la Guerra Civil española, del lado republicano, combatiendo con los republicanos y comunistas combatiendo contra los franquistas:

Padre polvo que subes de España,
Dios te salve, libere y corone,
padre polvo que asciendes del alma.

Padre polvo que subes del fuego,
Dios te salve, te calce y dé un trono,
padre polvo que estás en los cielos.

Padre polvo, biznieto del humo,
Dios te salve y ascienda a infinito,
padre polvo, biznieto del humo.

Padre polvo en que acaban los justos,
Dios te salve y devuelva a la tierra,
padre polvo en que acaban los justos.

Padre polvo que creces en palmas;
Dios te salve y revista de pecho,
padre polvo, terror de la nada.

Padre polvo, compuesto de hierro,
Dios te salve y te dé forma de hombre,
padre polvo que marchas ardiendo.

Padre polvo, sandalia del paria,
Dios te salve y jamás te desate,
padre polvo, sandalia del paria.

Padre polvo que avientan los bárbaros,
Dios te salve y te ciña de dioses,
padre polvo que escoltan los átomos.

Padre polvo, sudario del pueblo,
Dios te salve del mal para siempre,
padre polvo español, padre nuestro.

Padre polvo que vas al futuro,
Dios te salve, te guíe y te dé alas,
padre polvo que vas al futuro.
***
¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima apesar suyo,
del verdugo apesar suyo
y del indiferente apesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaberas!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!…


PEQUEÑO RESPONSO A UN HÉROE DE LA REPÚBLICA

Un libro quedó al borde de su cintura muerta,
un libro retoñaba de su cadáver muerto.
Se llevaron al héroe,
y corpórea y aciaga entró su boca en nuestro aliento;
sudamos todos, el hombligo a cuestas;
caminantes las lunas nos seguían;
también sudaba de tristeza el muerto.

Y un libro, en la batalla de Toledo,
un libro, atrás un libro, arriba un libro, retoñaba del cadáver.

Poesía del pómulo morado, entre el decirlo
y el callarlo,
poesía en la carta moral que acompañara
a su corazón.
Quedóse el libro y nada más, que no hay
insectos en la tumba,
y quedó al borde (le su manga, el aire remojándose
y haciéndose gaseoso, infinito.

Todos sudamos, el ombligo a cuestas,
también sudaba de tristeza el muerto
y un libro, yo lo vi sentidamente,
un libro, atrás un libro, arriba un libro
retoño del cadáver ex abrupto.

* * *
Un hombre está mirando a una mujer,
está mirándola inmediatamente,
con su mal de tierra suntuosa
y la mira a dos manos
y la tumba a dos pechos
y la mueve a dos hombres.

Pregúntome entonces, oprimiéndome
la enorme, blanca, acérrima costilla:
Y este hombre
¿no tuvo a un niño por creciente padre?
¿Y esta mujer, a un niño
por constructor de su evidente sexo?

Puesto que un niño veo ahora,
niño ciempiés, apasionado, enérgico;
veo que no le ven
sonarse entre los dos, colear, vestirse;
puesto que los acepto,
a ella en condición aumentativa,
a él en la flexión del heno rubio.

Y exclamo entonces, sin cesar ni uno
de vivir, sin volver ni uno
a temblar en la justa que venero:
¡Felicidad seguida
tardíamente del Padre,
del Hijo y de la Madre!
¡Instante redondo,
familiar, que ya nadie siente ni ama!
¡De qué deslumbramiento áfono, tinto,
se ejecuta el cantar de los cantares!
¡De qué tronco, el florido carpintero!
¡De qué perfecta axila, el frágil remo!
¡De qué casco, ambos cascos delanteros!

* * *
La poesía es, leyéndola.

Fue domingo en las claras orejas de mi burro,
de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)
Mas hoy ya son las once en mi experiencia personal,
experiencia de un solo ojo, clavado en pleno pecho,
de una sola burrada, clavada en pleno pecho,
de una sola hecatombe, clavada en pleno pecho.
Tal de mi tierra veo los cerros retrasados,
ricos en burros, hijos de burros, padres hoy de vista,
que tornan ya pintados de creencias,
cerros horizontales de mis penas.
En su estatua, de espada,
Voltaire cruza su capa y mira el zócalo,
pero el sol me penetra y espanta de mis dientes incisivos
un número crecido de cuerpos inorgánicos.
Y entonces sueño en una piedra
verduzca, diecisiete,
peñasco numeral que he olvidado,
sonido de años en el rumor de aguja de mi brazo,
lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso! ¡cómo vivo!
¡cómo me duele el pelo al columbrar los siglos semanales!
Y cómo, por recodo, mi ciclo microbiano,
quiero decir mi trémulo, patriótico peinado.

* * *
Piedra negra sobre una piedra blanca. Esto es una premonición, porque él se murió realmente en París y con aguacero.

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

Y éste, fíjense lo que decía yo, que a veces estás viviendo una experiencia tan personal, ves un crepúsculo, ves un amanecer, se muere un familiar, y tú quieres decir que lo sientes de una manera tan personal, pero ¿cómo decirlo? No puedes decirlo, porque estás viviendo eso y no vas a estar doblándote y viéndote a ti mismo decir «ahora voy a expresar este dolor que tengo», ¿no puedes, verdad? Eso solamente lo puede hacer el poeta que es capaz de distanciarse, a lo mejor a los minutos, a los segundos, al mes de la vivencia, para revisar la vivencia y decirla lo mejor posible, repito, lo mejor posible no para que lo editen, lo mejor posible para poder ser él mismo.

Intensidad y altura
Quiero escribir, pero me sale espuma,
quiero decir muchísimo y me atollo;
no hay cifra hablada que no sea suma,
no hay pirámide escrita, sin cogollo.
Quiero escribir, pero me siento puma;
quiero laurearme, pero me encebollo.
No hay toz hablada, que no llegue a bruma,
no hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo.
Vámonos, pues, por eso, a comer yerba,
carne de llanto, fruta de gemido,
nuestra alma melancólica en conserva.
Vámonos! Vámonos! Estoy herido;
Vámonos a beber lo ya bebido,
vámonos, cuervo, a fecundar tu cuerva.

¿Qué es socialismo?
Pregunta: ¿aunque no seamos poetas, todos tenemos la posibilidad de acceder al estadio poético? Pregunta, para no hablar yo solo, ¿o me lo dicen después? La idea es intercambiar, conversar, porque qué sucede en las universidades: habla el “profesor”. Profesor viene del latín, proferi, el que habla primero, el primero que voltee es al que agarran, dicen, el que habla primero…, entonces la gente nunca habla. Y ¿qué es socialismo? Socializar la sensibilidad, socializar la palabra, socializar la discusión, socializar la discrepancia, la disidencia, socializar esa cosa que nunca socializamos sino que la aceptamos como un destino fatal: «yo estoy destinado a estar sentado ahí como una momia, y el profesor es el que lo sabe todo y lo dice todo».

“El profesor es un ser provisorio”
Está aquí por azar, de casualidad, “para asar un conejo”, entonces es importante que el profesor los provoque a, los inste a, los arreche a, los a. Es importante eso, si no, no hace nada el profesor ni hacen nada los alumnos ni hace nada la universidad, no hay universidad, universitas, la conversión de todo en uno y de uno en todo. Miren, yo voy a decir una cosa aquí que parece una pedantería, pero no es pedantería sino que, cómo distinguir entre la pasión que uno siente por algo, el amor que uno siente por hacer algo, y el que se vea que uno está pareciendo como que sabe más que todos los demás, es difícil deslindar eso, hago el esfuerzo. A mi me encanta hacer esto que estoy haciendo, me gustaría hacerlo mucho tiempo, una sola vez leer poesía no, tiene que ser muchas veces, muchas veces, y esto abre caminos, para todo, si no que lo diga el biólogo.

Conocimiento y poesía
La biología tiene una dimensión poética que (el biólogo) no la ve sin esto (sin la poesía). Fíjense bien, dicen que el conocimiento son las matemática, la biología, (y que) eso (la poesía) es epistemología, pajerías, y resulta que este conocimiento es el del corazón, el del alma, el de la sensibilidad, es el que permite ver en los otros conocimientos la conexibilidad particular e íntima. ¿Cómo hago yo para no repetir a Darwin, ni repetir a Pasteur, ni copiarme los manuales de biología? (Con) esto, no hay otra manera, (con) el arte. Y es lo que está más descuidado en todas las universidades, esto es considerado subsidiario.

La poesía es un dictum
En los liceos dicen “actividades complementarias”, entonces ponen el teatro, la poesía, y los locutores se ponen patéticos en la Navidad y empiezan a leer Las uvas del tiempo, que no es tan fea, es que la echan a perder. Y hay unos que declaman y se ponen (palabra ininteligible), la poesía no se declama, la poesía es un dictum, es el dicho por excelencia. Y hay quienes dicen “eso es brujería, eso es magia”, entonces, el alma del hombre es magia y es brujería, tú no puedes ser sólo un ser fáctico, un ser de hecho, también tienes que ser un ser de valores, (no) un bloque de carne con corazón, cerebro y que está ahí, no, tiene que implicarse con el mundo, y la máxima implicación es la implicación sensible, que tú captas un sonido en el agua, el estremecimiento de una rama, y que eso te sirve para la rama, para ti, para hacer el amor, para comunicarte con los demás, para descubrir mejor la ciencia, para ver mejor la hoja y la rama, para eso es la poesía. No es lo bonito, ¡ay qué lindo, qué bella!, como cuando le preguntan a las mises qué es la poesía, y empiezan a hablar de lo bonito y comienzan a citar a Paulo Coelho y cosas de esas. Entonces es importante que se tenga conciencia de esto. Y esto hay que pedirlo, esto es una exigencia que tienen ustedes que hacer como seres humanos a la vida y a la universidad, una exigencia de penetración, una exigencia de cavilación y ensueño, una exigencia de exploración, una exigencia de indagación, sin eso no hay ciudadanía, ni cultura, ni conocimiento, ni alma, ni humanidad.

La invención de lo humano
Fíjense, hay un libro de Harold Bloom, un crítico norteamericano que se titula Shakespeare, la invención de lo humano, entonces se para un alumno y le dice, pero profesor, lo humano existe mucho antes que Shakespeare, y cómo sabes tú cuándo se humanizó el humano, ¡ah con más razón profesor, no sabemos pero puede ser que antes se haya humanizado!, y en efecto, el hombre se humanizó con la cultura, salió de las cavernas y con el lenguaje y con los números se humanizó, pero ¿cuánto tiempo hubo para que todo el mundo pudiera aprovechar ese descubrimiento del hombre? Si el hombre no lo escribe… el hombre no tiene conciencia de eso que sabe, que ha vivido pero que no se lo han presentado con varias aristas, con varias vertientes como lo hace Shakespeare, con personajes, con sonidos, con colores, con escenarios, eso no lo tenía el hombre de las cavernas ni el hombre del Renacimiento. Al vivir (sí), digo, mientras vivía estaba experimentando lo humano, pero sólo con Romeo y Julieta se da cuenta de lo que es el amor. Eso lo dice Octavio Paz, un poeta mexicano: “todos nos enamoramos, pero solamente uno escribe las Églogas de Garcilaso”. Eso parece muy individualista, pero es un individualismo bonito, porque es despertar lo más noble de ti, no para fregar a los demás, sino para ser tú mismo, simplemente.

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¿Queremos repetir lo que pasa en la Universidad del Zulia y en las otras universidades? Una universidad socialista es una universidad que va hacia los cambios, si es que la gente que está aquí realmente es. A lo mejor hay gente aquí que da sus clases y se va pa’l carajo, pero los que están aquí que están realmente de raíz, de corazón, tienen que querer cambiar, porque si no, no hay opción, sería volver a los viejos esquemas, y hay que romper esquemas, porque la universidad es pa’ eso. Venimos dañados del liceo, venimos dañados de la primaria, y ¿vamos a seguir dañados en la Universidad y en los postgrados? Eso es pura colonia, puro coloniaje en la cabeza. Hay que dar charlas sobre ¿qué es decolonizarse?, ¿por qué tenemos que decolonizarnos?, ¿por qué tenemos que descongelar la vida?, ¿por qué tenemos que abrirnos a lo nuevo, indagar?, ¿por qué es importante el discernimiento propio, tener criterio propio?, eso que decía Martí: “la crítica es el ejercicio del criterio”, y sin criterio no hay humanidad, ni hay ciudadanía. Somos habitantes, moradores, los pequeños seres, dice Salvador Garmendia, tenemos que pasar de pequeños seres a gente que razona y piensa y siente. ¿Por qué? Porque le es intransferible, porque no puede vivir sin eso. Ahora, si alguien no descubre que no puede vivir sin eso, entonces se está engañando, está haciendo gran caletre universitario.

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La poesía es un revulsivo
Para remover las tripas, los intestinos, el corazón. Esto es una excusa política, lo que hice aquí es un acto político, tomar la poesía como instrumento de moldear el mundo, de construir utopías, de construir posibilidades. Esto es un gran simulacro de lo que queremos ser o de lo que no queremos ser. Si no entendemos eso, estamos siendo oportunistas! En dos platos. Nuestras universidades son oportunistas, porque los profesores van a cobrar su sueldo y más nada! Y la universidad no es para eso, la verdadera universidad es para construir la vida, para vivir la vida todos los días, para construir la vida todos los días. Para eso sirve la poesía, la ciencia, el gran arte y la gran ciencia. ¿Qué es la gran ciencia? La ciencia que se acerca a la poesía. La ciencia separada de la poesía, no. Leonardo, Einstein. Einstein era violinista y amigo de escritores, y se carteaba (con ellos). (Aquiles) Nazoa era amigo de arquitectos y de matemáticos. No hay separación entre gran ciencia y gran poesía. Entonces, es importante eso, yo creo que hacen falta muchas charlas sobre esto, porque si no vamos a repetir la Universidad del Zulia.

Ver: LUZ honra a universitarios de Humanidades

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